Unas elecciones que nos dejan lecciones
Fuente: http://www.expansion.com/

Lo reafirmo, no soy politólogo de moda al que invitan a tórridos y aburridos debates, plenos de disparates. No me dedico a trabajar en una empresa demoscópica que realiza sesudos estudios de proyección de voto de forma cocinada, sea en salazón  o en susimi o en carpaccio. Tampoco soy actualmente militante de partido alguno ni afiliado a ninguna organización sindical, con lo que no poseo latiguillos ni se me han pasado consignas. A fuerza de ser honrado he de decirles que no soy independiente pues, como todo el mundo, tengo una historia, ideología y bases teóricas. Es decir que…. ¡Oh, cielos! Solamente es una reflexión personal.

Ahora ya puedo hacer este artículo que, por mera lógica, debiera haber aparecido con anterioridad, pero faltaban las reuniones y análisis de los órganos colegiados y estatutarios de los partidos. Era justo esperar su análisis, sus planteamientos. Estaba seguro que aportarían luz y, por ello, esperaba incluso ilusionado, creía ilusoria e ingenuamente que aportaría algo, aunque fuese algo simplemente, de autocrítica. Fútil espera.

D. Enrique Tierno Galván, el añorado “viejo profesor”, nos enseñaba en los seminarios de análisis dialéctico que el sustrato de la acción de la izquierda era que analizaba lo que hacía, sus resultados y en todo el análisis debía resaltar la autocrítica, porque viendo lo que cada uno había influido en ese resultado, lo iba a comprender mejor, sobre todo para ratificar lo bueno y para rectificar lo que no había sido tan bueno. La autocrítica siempre fue una exigencia, mínima, hacia la izquierda. Bueno pues…en esta ocasión una nueva decepción.

Que la derecha del pp no haga autocrítica es esperable, por eso utiliza la negación (“debemos gobernar”) ante sus resultados insuficientes y que nadie quiere pactar con ellos. En segundo lugar realiza una proyección (“la llave de la responsabilidad para que yo gobierne, la tiene el partido socialista”) lo que es mío y no he conseguido o no acepto se lo deposito al que está enfrente y, encima, justifico y explico que eso es así. Por fin realiza un desplazamiento (“es por el bien de todos los españoles”), no acepta que lo dice es por su propio bien y sobre su propio deseo. Se le podrá decir al pp más alto, pero no más claro. ¡NO ES FIABLE! El pp es mentireiro, cobarde e trapalleiro, sin exageración alguna. Si es que las dos últimas son representativas: Rita sigue y resulta que España no participó en Irak, pese a los informes internacionales. Asuman su responsabilidad primero, no es cuestión del tiempo trascurrido sino de la verdad de lo hecho. Los hechos históricos precisan un tiempo y una distancia para poder analizarlos. El pp no asume, es un manipulador de conciencias, por ello gana con el miedo y la presión. Es incapaz de asumir ni sus propias decisiones ni la forma de hacerlo, ha gobernado por decreto, ha ignorado a la oposición y ha pervertido la democracia, ya que aún siendo el mejor de todos los malos sistemas, tiene unas mínimas reglas: hacer lo que dice la mayoría, pero con absoluto respeto a las minorías, este planteamiento básico ha sido rebasado ampliamente por el pp. Por eso no hay confianza: habrá ganado, pero la autocrítica se encuentra en reconocer que la pérdida se debe a sus actuaciones y, por lo tanto, es preciso que lo asuma. Lo de la corrupción, ya no merece ningún comentario más, solo una apostilla: quien pacte con él se mancha, se hace su cómplice y, por lo tanto, cava su tumba.

Lo del PSOE clama al cielo. Es el peor resultado electoral de toda la historia y no hay autocrítica. No es bueno cargar contra su Secretario General, que tiene su responsabilidad, pero es el conjunto del partido el que debe asumir la desmovilización del electorado, la desmotivación, la tristeza y pobreza de las argumentaciones, la simpleza de las propuestas y de los discursos. No han ilusionado ni donde gobiernan como Andalucía, Extremadura, Aragón, Asturias, Valencia, Castilla La Mancha… Ni esto han sabido o podido rentabilizar. Algo tendrá que ver de su discurso conformista con ellos mismos, con las justificaciones a cosas injustificables, a las idas-y-venidas, a un cierto abandono de los contenidos básicos del discurso de izquierdas (excepción hecha de Angel Gabilondo), de una campaña basada en el otro del pp (“lo hacen mal”) o de Unidos Podemos (“son malos, muy malos y nos ajuntan poco, pues nosotros menos”). Algunas cosas de la campaña eran verdad, pero una verdad a medias. Si no se analizan con honradez y asumiendo responsabilidades, no se obtiene credibilidad y sus votantes (que son más críticos y más comprometidos que los de la derecha) se ausentan, no se les espera a que acudan a un lugar pleno de inseguridades. Dar una de cal y otra de arena no es estar en el centro político, es no tener claro un proyecto. Un proyecto político debe ser leído y entendido desde una posición ideológica clara que lo identifique, las señas de identidad de la izquierda están muy claras.

El cuadro pintado en este programa había utilizado la técnica de difuminar los límites, su técnica evitaba utilizar la técnica de perfilar los límites que, en esta ocasión, era la técnica que estaba más indicada. Si en el PSOE creen que es cuestión de “pepito o juanita” la cosa va mal y tienen un resultado parecido al de Catalunya. Se precisa alguien con autoridad ética y acrisolada formación para reconducir un rearme ideológico y político con visibilización y bordes perfilados, deberá volver a retomar la convergencia con la sociedad civil y considerar a los denostados “compañeros independientes”. Debatir y luego realizar la síntesis dialéctica que compromete a todos, si en verdad es una síntesis.

Unidos Podemos se ha acercado algo más a realizar una autocrítica, por lo menos ha incluido en su estancamiento alguna de sus actitudes y de sus acciones en esta legislatura fracasada y de ocasión perdida, en esta ocasión admite esta agrupación que por su responsabilidad de forma parcial. Esa autocrítica parcial realizada es pertinente y comporta un punto de partida que el tiempo dirá si ha sido una mera fórmula o un elemento de análisis para poder dialectizarlo. Su obsesión por el “sorpasso” ha sido de tal magnitud que les ha cegado y falta en esa autocrítica la prepotencia, la ambición desmedida, la agresividad (aunque disfrazada de mansedumbre absolutamente increíble). Que sus bases pidieran sangre, pase. Pero que sesudos profesores universitarios se dejaran llevar por ese maremagnum es, simplemente, oportunismo inconsistente. Muchas de las cosas que dicen son razonables, lo que no es razonable es el cómo y, en ocasiones, e, quién las dice, tampoco parece pertinente el cuándo son dichas. Con todo esto aparecen descontextualizadas las ofertas, puesto que no se identifica la ideología que subyace. Parece identificarse una línea, pero luego no es así y quedan a los piés de los caballos. Por ello falta analizar los personalismos con tintes narcisistoides, la agresividad (en ocasiones desmedida), las posturas maximalistas, algunas propuestas que rozaban lo antidemocrático, la prepotencia que anulaba toda formulación de humildad convertida en humo en la frase siguiente.

De Ciudadanos…es que…es un suspirín que espantó a sus propios votantes que, mansamente, volvieron al redil como hijos descarriados para ser gozosamente perdonados por la gran casa madre. Como hoy dicen una cosa y mañana otra, la autocrítica ni está ni se la espera. Seguimos en el postureo.

Como ven una campaña plana, pero una postcampaña sin registro posible, plana, plana, plana. No se ve contenido político en la discusión, no hay debate. Sean honestos, por favor no nos confundan, asuman sus responsabilidades y sean coherentes. Los votantes de izquierdas son conscientes que han perdido las elecciones, lo que no desean es perder también su voto.

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