Una semana más

Donde somos menos, donde el dolor de desconocidos fue nuestro también, donde la vulnerabilidad de lo que somos en manos de otros trae terribles consecuencias.

Y se cayó y en un instante se destroza el presente de muchos, de los que se fueron de los que quedaron agarrados a su aroma que conecta a su recuerdo y otra vez nos sentimos pequeños en un mundo que es tierra hostil allí donde vayas, nada es seguro, nadie es confiable.

Qué es la seguridad, una burbuja construida por cada uno en un entorno que decimos civilizado y sin conflicto bélicos. No nos engañemos, las burbujas son tan frágiles como las pompas de jabón y no escapamos del futuro incierto por mucho que creamos dominarlo, siempre hay alguien o varios que pueden cambiarlo.

Y duele, y da rabia y sabemos que no va a ser la última vez , porque no podemos escapar de nuestro destino si a veces va ligado al de los que destruyen por placer, por ideales, por locura, por ambiciones, que se yo, por nada por lo que no vale la pena morir.

Por quién darías tú la vida, por tus hijos, por alguien más joven que no ha llegado al medio siglo que tú ya rebasas. O por qué, qué razón poderosa es más fuerte que tu apego a la existencia vital.

Cada hecho que acaba en barbarie me causa la misma tristeza, la misma impotencia, la misma rabia. Sí me duele, me impresiona y he llorado.

Y otra semana más vivida de acontecimientos de muertes provocada por otros y en este no parar a nivel mundial, las noticias se mezclan entre el horror y los resultados de ganadores en concursos chorras y en deportes multitudinarios y el tiempo no lo olvidemos, que es más seguido que las telenovelas, hay que saber cómo se presenta en la semana santa.

Y otra semana más somos menos y hay más dolor, más indignación y más rabia, lo distinto es que esta vez nos ha llegado casi a la puerta de casa y la desconfianza nos envuelve en las horas siguientes cancelando viajes y se archiva en el pasado a medida que pasan los días y sumergidos en nuestros quehaceres cotidianos seguimos hasta que nos vuelvan a lanzar otro zarpazo de dolor.

En nuestra burbuja escuchamos lo que nos dicen como versión oficial y hemos de creer sus muy rápidas conclusiones, y en donde siempre los locos son los causantes de la barbarie y yo me pregunto, porque razono, dónde y quién tiene la verdad, cuando nos convertimos en marionetas en manos de otros.

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