Una misiva a la antigua

Motivada por mi amiga mexicana envié una misiva a la antigua. Es decir, utilizando el correo nacional como se usaba hace algunos años. Parece una broma, pero no lo es. El esposo de Mariella, nombre de mi amiga, decidió con algunos de sus amigos retomar la forma tradicional de comunicación. Cartas van y vienen entre México e Italia, acompañadas de emoción y de una gran expectativa por parte del remitente y del receptor, sentimientos que comparto en este momento, desde que con Mariella decidimos imitarlos.

“Inicio yo”, dije a mi amiga. Y me dispuse inmediatemente tomando una hoja de papel que al final no me bastó, e inicié a redactar mi misiva. Compartir mis últimos acontecimientos utilizando el método tradicional me llenó de sentimientos increíbles. Y mientras redactaba sentía como mi mano retomaba su energía, misma que pocas veces le permito expresar, porque aunque se usa lo mismo para pulsar cada letra del teclado, la experiencia de empuñar una pluma, no para firmar o escribir unas pocas líneas, sino redactar una carta definitivamente no es la misma. No obstante la computadora ha sustituido casi completamente la comunicación postal, que según referencias históricas data aproximadamente desde la invención de la escritura, que sin embargo se desarrolló mucho más tarde.

La historia relata que los faraones usaban mensajeros para la difución de sus decretos en el territorio del estado en el año 2400 a.C. Y como prueba de este hecho, el egiptólogo Gastón Maspero luego de descifrar ciertos jeroglíficos, concluyó que en los mismos se hacía referencia a los correos del faraón. En la tradición babilónica existen cartas que datan del año 1800 a.C.

Durante la epoca grecoromana las cartas se redactaban con tinta en hojas de papiro que luego envolvían y ataban con cordones. La misma historia relata que Augusto emperador de Roma fue el creador del primer servicio regular de correos, recorriendo grandes distancia a pie o montados en caballos u otros medios portando las misivas a sus destinatarios. Entre los quechuas en Sudamérica se turnaban para enviar y traer informaciones y noticias, lo mismo sucedía en Mesoamérica con los mexicas, fundadores de lo que hoy conocemos como Mexico, quienes recorrian las ciudades portando mensajes y paquetes dirigidos al emperador.

Las referencias del correo en Francia, datan al tiempo de Carlomagno (807); en Alemania, a medianos del siglo XV; en Italia, la administración estatal de correos data de 1697; en Inglaterra, el primer servicio postal fue establecido en 1635; en España, las primeras referencias a algún servicio postal son de 1213; en los Estados Unidos de América, el servicio de correos aparece en 1639; en Brasil en 1693; en Portugal, la referencia más antigua de correos es de 1520, cuando el rey D. Manuel autoriza el primer sistema de correos.

La última carta que yo envié antes de la era informática, recuerdo que la dirigí a una amiga ex compañera de colegio que se trasladó a los Estados Unidos en la década de los 80’. Luego de más de treinta años reviví la experiencia de sentarme con papel y lápiz para escribir una misiva esta vez a mi amiga mexicana, misma que una vez finalizada la introduje dentro de un sobre anotando su dirección y me dirigí a la posta nacional. El encargado me preguntó si deseaba enviarla recomendada, respondiendo que sì y agregando “así estoy más segura que llega a su destino”, ante la mirada un poco dudosa del responsable. No obstante, yo espero confiadamente que llegará a su destino.

Enseguida a través de la aplicación de mensajería instantánea Whatsapp le comunique a mi amiga que la carta había comenzado su vuelta al mundo. ¿Divertido no? Pero emocionante.

Luego les comento como finaliza esta experiencia de la misiva enviada por el correo tradicional, mientras tanto finalizo diciendo que el 9 de octubre se celebra internacionalmente el Día Mundial del Correo, conmemorando la fundación de la Unión Postal Universal (UPU, por sus siglas en inglés) en el año 1874.

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