¿Sufre Donald Trump paranoia megalómana?

El psiquiatra español Enrique González Duro en su libro La paranoia (1991*), afirma que ” los factores desencadenantes de esta enfermedad se encuentran muy activos en individuos que presentan un acusado narcisismo y que se han visto expuestos a serias frustraciones, hallándose consecuentemente dotados de una baja autoestima. Esto provoca que se dispare en los mismos el mecanismo natural de Proyección, en virtud del cual tendemos a atribuir a otros aquellos impulsos, fantasías, frustraciones y tensiones que nos resultan inexplicables, inaceptables e insoportables en nosotros mismos”.

La personalidad de Donald Trump encajaría plenamente en la descripción medica del trastorno conocido como psicosis paranoica pues su pensamiento es rígido e incorregible: no tiene en cuenta las razones contrarias, sólo recoge datos o signos que le confirmen el prejuicio para convertirlo en convicción y aunque esté aquejado de dicho trastorno delirante sería bastante funcional y no tiende a mostrar un comportamiento extraño excepto como resultado directo de la idea delirante (léase la construcción del Muro con México). En el caso concreto de Trump, estaríamos ante un caso típico de paranoia megalómana, delirio de grandeza que provoca que el individuo se crea dotado de un talento y un poder extraordinarios debido a que las deidades le han elegido para una alta misión (restaurar el White Power en una sociedad en la que la evolución demográfica provocará que la población blanca será minoritaria en el escenario del 2.043).

Por otra parte, el examen grafológico de la firma y caligrafía de Trump realizado por el experto grafólogo Juan José Jiménez, revelaría “una persona autoritaria, incoherente, con una ambición desmesurada y que sólo confía en su círculo familiar”. Asimismo, el citado grafólogo recalca” la diferencia de letra entre la escritura de un texto y su firma, (firma heterogénea) y que significa que estaríamos ante una persona incoherente, cuyas reacciones son totalmente imprevistas”. Finalmente, otro rasgo de su personalidad sería el histrionismo que le impele a ” llamar la atención pública y ser temerario en sus afirmaciones sin importarle la opinión de los demás debido a su evidente falta de moralidad”, signos propio de un autócrata en potencia, por lo que convendría recordar la advertencia del considerado padre de la Constitución norteamericana, James Madison, quien llegó a asegurar que “la acumulación de todos los poderes, legislativo, ejecutivo, y judicial, en las mismas manos, y si es hereditaria, autonombrada, o electiva, se puede equiparar a la misma definición de la tiranía”.

GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ

Trump y la paranoia autocrática

 

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