Propaganda
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Dados los tiempos y sucesos que van ocurriendo. Puede resultar interesante traer estas ideas al contexto informativo y político actual:

«La propaganda en si no tiene un método fundamental propio. Solo tiene una meta, y en verdad este objetivo se llama en política siempre: conquista de la masa. Todo medio que sirve a este objetivo es bueno. Y todo medio que deja de lado este objetivo es malo. El propagandista teórico que ignorando la realidad elucubra un método ingenioso ante el escritorio comprobara luego, enormemente asombrado y perplejo, que el método no es empleado por el propagandista  práctico, o que habiéndolo aplicado, no da resultados. Los métodos de la propaganda se desarrollan causalmente en la lucha diaria misma. Ninguno de nosotros ha nacido propagandista. Hemos aprendido los medios y posibilidades de una propaganda de masa eficiente, de la experiencia diaria, y recién los elevamos a un sistema en la aplicación siempre renovada». 

El párrafo expone un pragmatismo alejado del dogma de los asesores de imagen actuales. Más adelante revelaremos la autoría de esa línea de actuación política. Nos parezca ajustado a la verdad o no. La propaganda es una herramienta de consolidación del poder. Según sus contenidos puede tener un sentido compatible con el interés general o convertirse en la jaula en la que se encierren las libertades. En cualquier caso es una herramienta del paternalismo dirigencial tan propio de nuestra cultura judeocristiana.

La exposición de actos como la gestión de la segunda investidura fallida de Pedro Sánchez es un exponente propagandístico. Si observan el aparato mediático en su conjunto, apreciarán innumerables episodios de este tipo. Pretenden impactar sobre el pensamiento. Aunque desde el sentido crítico contradigan los hechos de la realidad. El desconcierto ciudadano se origina en un camino empedrado con oximorones.

La Propaganda tiene la característica de anular el debate acerca de sus afirmaciones. Aunque estas no sean lígicas. Por ello no es democrática en la esencia. Es totalitaria. Construye realidades «convenientes». Para la consumación del éxito de su accionar es necesario someter a la prensa publicada. Ese es el proceso que se ha llevado a cabo en la presente legislatura. Pretende el control descarado de la información publicada. No se puede aplicar con efectividad cuando hay oferta informativa libre. Variada en su enfoque editorial. De ese modo se tendrían tantas opciones como líneas de pensamiento. Describirían a la sociedad a la que se dirigen.

Los gobiernos con talante autoritario. Incomodo con la discrepancia. Esos personajes no desean alternativas de pensamiento. Hablo de pensamiento porque el deterioro de la calidad en la libertad editorial se evidencia en la uniformidad de la opinión publicada. Los Estados antidemocráticos adolecen de alternativas de información. De ese modo los propagandistas profesionales dirigen el pensamiento «apropiado». La concentración mediática en las democracias, también puede serlo. Los monopolios informativos deterioran la veracidad. Sean estos públicos o privados. Lo hizo el stalinismo. El nazismo. O el franquismo. La modalidad desde la concentración empresarial también. Son cooptados o cooptan al poder político o económico. Porque la Propaganda tiene por objeto influir en las conductas de los públicos. De ese modo aspiran a acercarlos a posiciones más favorables a sus tesis. 

De allí que sólo se suministre información parcial y sesgada. Por ejemplo «implantando» la creencia de que otro modelo no es posible. Esto hace imprescindible la existencia de la Prensa Libre.

Desde cuando Gregorio XV, el 22 de junio de 1622, crea la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. También conocida como Congregatio de Propaganda Fide. Durante la Contrarreforma se utilizaron estos medios «más o menos violentos» para  controlar el pensamiento. El Siglo XX es el escenario propicio para el esplendor de sus prácticas. Los devotos de Walter Lippmann aún siguen sus prácticas.

Este  creía que la masa del público lector no está interesada en aprender y asimilar los resultados de una apropiada investigación. Esta gente prefiere dar al lector una visión única. Propagandística de la realidad. El desembarco de profesionales de la comunicación en la acción política es un claro ejemplo de esas prácticas. Según Lippmann, los ciudadanos estaban demasiado centrados en sí mismos como para preocuparse de los asuntos públicos y políticos, excepto para presionar en asuntos locales. Pero, con las TIC´s, fue posible que hayamos incorporado lo GLOCAL. Una visión local y global al tiempo. Eso lo cambió todo. Eso ha permitido que surgiesen medios digitales libres con información alternativa. Es una prensa “cercana” a la gente.

El párrafo inicial en este artículo tiene autoría: Joseph Goebbels definía así a la propaganda en un ensayo titulado “La Conquista de Berlín”. Es de 1938. Deja a las claras que algunos se están equivocando. O por exceso. O por incongruencia. O por defecto. Demasiado teórico nos está presentando mensajes. Tengo la extraña sensación de que puede volver a producirse una brecha entre la gente en las calles y las plazas… y los “teóricos de  escritorio”. Entonces no seamos torpes consumidores de la “verdad oficial”. Opongamos el criterio a esa labor propagandística. Porque convengamos que ese diabólico personaje al que aludimos… sabía lo que decía.

La Verdad no es una cuestión de Fe. Aunque nos pese.

La degradación del periodismo

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