Nueva vida
Hay veces que piensas que tu vida es un desastre, ese momento en el que todo te da igual porque nada te convence, el momento en el que los problemas de los demás no te importan porque en realidad no quieres formar parte de ellos.

Te das cuenta de que todo lo que haces, en realidad te aburre y de que las personas con las que te rodeas no son como tú.

Ese momento llega cuando te conoces a ti mismo y cuando sabes lo que quieres. Piensas y llegas a la conclusión de que aunque quieras a esa gente, prefieres cambiar de vida, estar con personas con las que seas tú mismo, sin miedo a que cualquier cosa que digas o hagas pueda molestar a alguien porque no entiende tu forma de ser o de pensar.

Pero dicen que la esperanza es lo último que se pierde, y sí, es eso lo único que te mantiene estable. La esperanza de que algún día todo cambie, todo lo que tengas a tu alrededor lo elijas tú mismo, a tu gusto, y no el azar.

Y cuando llega ese día, te das cuenta de que todo va a ir a mejor, de que hay gente con la que encajas, gente que merece la pena haber conocido y que de hecho, no te importaría haberla conocido antes. Porque te hacen sentir bien, porque se hacen querer pronto, porque con ellos te sientes cómodo y no tienes que ocultar tus defectos y porque de la noche a la mañana, pasan a formar una gran parte de tu vida.

Es entonces cuando empieza tu nueva vida, como si fuera una segunda oportunidad para corregir aquello que no te gusta y cambiarlo a tu manera, es ahí cuando te das cuenta de que acabas de conocer a las personas que serán ahora TU gente, gente que cuando no esté, sin duda, echarás de menos.

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