NEUS CATALÀ

El nazismo ha marcado nuestra historia. Mas…no olvidemos que el nazismo sigue existiendo, en otras formas.  Isis, o el autodenominado Estado Islámico, son los nuevos nazis de hoy en día, según palabras de Umberto Eco.

No olvidemos todos los tipos de nazismo acaecidos en la historia, ya sean bautizados bajo el nombre de  fascismo o comunismo, o simplemente la limitación de  los derechos básicos de los individuos  para convertirlos en seres autómatas, sin integridad personal ni libertad propia.

No olvidemos tampoco  el régimen de esclavitud  a la que están sometidos los llamados trabajadores en “b”, víctimas y verdugos en la  economía sumergida.

No olvidemos las injusticias ni los abusos presentes en todo el mundo,  no sólo en países tercermundistas  sino en los desarrollados también; gobiernos comunistas y fascistas por igual;  religiones inmersas en la política de muchos países  y un largo etc.

Siempre he pensado que todos los polos opuestos se atraen entre sí.

Bajo el nombre de nazismo podríamos englobar un sinfín de términos, ya que el nazismo extrapolado a nuestra época, puede ser sinónimo de múltiples formas de fanatismo político, así como ideológico.

Quizás el camino del medio, cómo dijo Buda, sea el más sensato…

El título de este relato debe estar en mayúsculas, puesto que mayúsculas son la valentía y la resiliencia de su protagonista: Neus Català: única superviviente del campo de concentración de mujeres de  Ravensbruck, en la segunda guerra mundial.

Pude observar detenidamente  su mirada durante nuestro encuentro y percibí un enorme halo de tranquilidad y sencillez en su mirada empañada por los años y las penurias, tras esos gruesos cristales. Sus ojos denotan calma, parsimonia  e inquietud al mismo tiempo; una inquietud tranquila, sin sobresaltos. Ya bastantes tuvo que soportar…

Nunca ha pretendido ser alguien importante, pero a ojos de todos ella es alguien digna de admiración y ovación.

Hace algún tiempo y el honor de poder conocerla en persona, en su pueblo natal, Els Guiamets, lugar donde nació, de donde la despojaron y donde ahora…espera la muerte en la residencia geriátrica de una de sus calles rurales.

Sufrió lo indecible y conoció el dolor físico y psicológico en carne propia, junto a sus compañeras de campo. En el mismo día, la detuvieron a ella y a su marido.

A cada uno le hicieron subir en un tren distinto: uno hacia un campo, en una dirección, y la otra hacia otro, hacia otro destino. Tras los cristales,  Neus y su marido se despedían con ademanes y llantos cargados de desconsuelo, mientras el S.S. que guardaba la custodia de la joven, no podía evitar emocionarse.

Aquel fue el último día que se vieron.

Neus sobrevivió y su marido desapareció para siempre, en aquel tren cargado de desesperanza.

Lo demás… lo que sucedió después…no soy digna de contarlo.

Tan sólo los  son aquellas  personas que han vivido el terror del holocausto.

 Ravensbruck fue un campo exclusivo de mujeres: comunistas, anarquistas, lesbianas, madres solteras o hijas de éstas, mujeres testigos de jehová, gitanas, y un larguísimo etcétera. El denominador común de estas mujeres fue “ser mujeres”.

A todas ellas, mil gracias, por conservar la memoria histórica de todo aquel horror; a todas ellas, mil gracias por haber sobrevivido para contarlo; y a las que ya no están, mil gracias por haber dejado su llanto en el camino, para que todo el mundo pueda escucharlo y consolarlo desde el nuestro… sois dignas de admiración.

No obstante, la historia se repite… ya no , bajo el mando de Hitler.

Ahora otros fanatismos dominan el mundo…repitiendo la historia.

 

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