Nacionalismo manipulador y respuesta asertiva

El discurso de declaración de independencia (DUI) de Puigdemont fue un clásico del manipulador emocional:
–  Prejuicios: Un relato de una supuesta humillación al pueblo catalán. Excusándose con victimismo a la vez que proyecta culpabilidad y lástima sobre quien se opone, sobre quien es su victima en realidad.
– Confusión: DUI sí y a la vez no. El manipulador siempre intenta enturbiar el tablero de juego. La duda genera inseguridad y dificulta la utilización de la razón, potenciando que el tratamiento sea emocional.
– Provocación: Con un punto de ilegalidad que busca realimentar el conflicto sin cerrarlo, la secuencia de acción reacción en que se basa su Procés.