Mis relatos de viajes. BUCOVINA: La puerta hacia tus sueños

Cuando descubrí Bucovina, supe que había llegado al lugar en el que se había quedado mi niñez, el lugar en el que escondes los sueños porque toca hacerse mayor.

Si estás buscando un lugar en el que recuperar el tiempo de los sueños, te invito a leer mi relato y venir luego a conocerlo.

Lo soñamos mil veces.

Éramos niños y ser mayor era un bello sueño:

Libertad para vivir, para viajar y conocer los maravillosos lugares de los que hablaban tus libros de aventuras.

Esos libros, dibujaban en nuestro futuro, preciosos bosques llenos de pequeños y mágicos seres. Lejanas montañas en las que se ocultaban diminutas cabañas, en cuyo interior arden extrañas hogueras con humeantes y aromáticas pócimas milagrosas.

   -Seré mayor, pensabas, y viajaré en un coche de caballos bellamente enjaezados con vivos colores, subiré a extraños trenes dispuestos para partir a lejanas y desconocidas tierras, andaré infinitos caminos a través de los más variopintos lugares, jugaré entre la maleza con los gnomos y bailaré un vals con gigantescos muñecos de nieve para ir luego a dormir en una principesca cama con dosel.

A lo lejos, desde tu desbordante imaginación, veías el mundo a tus pies y tú, lanza en ristre, mirando desde lo alto al serpenteante camino que continuaba entre espigas, valles y ríos; un sendero cambiante y generoso que guardaba para ti, en cada encrucijada, sorprendentes odiseas.

Cabe pensar que la mayor parte de esas aventuras, transcurrirían en lugares que, tal vez, solo existieran en tus sueños; que sueñas en recorrer mundos inexistentes o que tan solo, deliras; pero aun así, hay en ti una poderosa idea que te inspira; una seguridad legítima de tu espíritu incansable que te hace afirmar de nuevo: “Tengo la llave de la felicidad, y le demostraré al mundo que la felicidad existe”

       …Y de pronto, amanece un día y descubres que por fin eres mayor para poder asir las riendas de tu vida. Saltas sobre el lomo de tu caballo alado y vuelas a la aventura.

                         …Y te caes de la cama.

Ahora descubres que el desayuno no aparece solo en tu mesa, que tu ropa no aparece limpia y planchada junto a tu cama como por arte de magia, que la nevera no se llena de sueños y deseos y que tu “Pegaso” no vuela sin combustible.

-Trabajaré para lograr mi sueño.- dices al tiempo pesaroso e ilusionado- Nada  detendrá mis ansias de volar.

Y comienzas una carrera contra el reloj, una carrera que nunca le ganarás al tiempo, y te vas metiendo cada vez más en una vida loca, sin tiempo para recordar las razones que te llevaron a ella.

La vida te atrapa en una vorágine de obligaciones autoimpuestas y olvidas las auténticas metas que te llevaron a ello.

Mis relatos de viajes. BUCOVINA: La puerta hacia tus sueños

Comienzas trabajando para vivir tu sueño y acabas viviendo con sueño para poder trabajar.

Terrible paradoja es tu vida.

¿Y qué  ocurre ahora? De nuevo has despertado para descubrir que no tienes nada que hacer, que tus sueños se diluyeron en el olvido y que nada te espera en el horizonte. ¡El nuevo día será muy largo!

Pero siempre hay al menos dos opciones para elegir:

O lo aceptas sin más, y decides llamar a esto “tu vida”;

O despiertas para recuperar tu sueño y vivirlo con los ojos abiertos, con el corazón abierto y la conciencia de que todos aquellos que son capaces de recordar sus sueños, se habrán ganado el derecho de convertirlos en realidad.

Fin

                                                                                                              

Este relato que les he contado, no solo es un cuento. Este es el resumen de los sueños e ilusiones de muchos, que he ido recogiendo al avanzar lentamente y sin prisas por el “Camino de los Sueños Rotos” de muchos de mis amigos y conocidos.

Tengo un don: Soy capaz de nacer cada día y vivir una vida entera en ese día. Y hoy fue el día en el que decidí recorrer esa vida, la vida de los que dejaron la suya morir en el camino.

Y he visto que aún hay esperanza para ellos, para ti. Pero no debes volver atrás a recoger los pedazos, esos ya están abonando el camino. Yo ya estuve allí, en el lugar donde empiezan los sueños.

Toma mi mano y acompáñame.

¡Te guiaré!

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