Mara, la niña de las estrellas

Prólogo para educadores

La idea de este cuento nació poco antes de finalizar la redacción de otro titulado “Marta, la niña de las estrellas”, cuyos destinatarios son los tres hijos de mi hermana, siendo la tercera, Marta, mi ahijada. Los tres primeros capítulos de ambos cuentos son muy similares. Sin embargo, el cuarto, que es exclusivo de este que me complazco presentaros, lo he creado para adaptarlo a la realidad de las altas capacidades intelectuales, en la que mi mujer y yo estamos inmersos por motivo de nuestro hijo de 13 años de edad, Daniel, mi gran inspiración y motivación para la realización y divulgación de este cuento.

“Mara, la niña de las estrellas”, está pensado no solo para niños con altas capacidades, sino para todos los niños y niñas sin excepción, de manera que nadie se sienta excluido/a y, mucho menos, superior o inferior a nadie.

Cualquier tipo de persona, ya sea niño/a, adolescente, joven o adulto, puede disfrutar y aprender de las enseñanzas y los valores que se transmiten a través de Mara, quien nos guiará por el increíble e invisible mundo paralelo que conecta e interpenetra la realidad física que percibimos a través de nuestros cinco sentidos.

Este cuento no se basa en ningún tipo de creencias o dogmas que procedan de ningún tipo de religión. Más bien es un cuento que, con mente abierta, puede llegar al corazón de cualquier persona que lo escuche o lo lea. Aunque tratándose de una obra de ficción, sus contenidos versan sobre mis firmes convicciones internas y sobre los profundos sentimientos que experimento en relación a la existencia de Dios y a la Vida más allá de la muerte.

Los valores que pretendo transmitir a través del cuento son universales y el concepto de Dios, que aparece en algunos momentos, pretendo situarlo donde siento que realmente se encuentra, es decir, tanto dentro como fuera de nosotros.

A lo largo de todo el cuento aparecen ciertas nociones muy básicas sobre astrofísica, con ejemplos muy fáciles de entender para poder describir el escenario cósmico en el que la protagonista del cuento se desenvuelve. Además, en el capítulo 3 he tratado de explicar con una hermosa analogía, los aspectos más básicos de la procreación humana para que la puedan entender, hasta cierto punto, los niños de más corta edad; de nosotros los padres depende ampliar o completar la información según las dudas o preguntas que nos vayan planteando nuestros hijos al respecto.

En cuanto a la capacidad de comprensión de este cuento por los niños, depende de sus edades y de cómo se complemente su contenido con las explicaciones que los adultos elaboremos ante las preguntas que nos sean formuladas por ellos. Entiendo que a medida que avanzan los capítulos, y a menor edad de los niños, más dudas pueden surgirles. Sin embargo, tengo el pleno convencimiento de que hasta los más “peques” podrían disfrutar mucho y aprender hasta donde ellos alcancen, siempre que el cuento de Mara se acompañe de numerosas ilustraciones que atraigan su atención y expliquen visualmente su contenido.

Espero algún día poder contar con la colaboración de artistas del dibujo para ilustrar la mayoría de escenas y personajes que van apareciendo en el cuento. Por ahora, he subido un vídeo provisional a Youtube, editado por mi hijo, con una inédita y bella música cedida por Juan Antonio Vera y con las preciosas voces de Antonio Villalobos y Suyay, quienes además de ponerle voz, lo impregnan de sentimiento y Alma. Agradezco enormemente a mi hijo y a mis tres amigos su generosa colaboración.

Para finalizar, he de decir que este cuento ayuda a desarrollar la inteligencia transcendente o existencial. En 1997 Howard Gardner la explicó del siguiente modo:

“Considero la posibilidad de que exista una inteligencia existencial. La clave de esta inteligencia es la inclinación que tienen los seres humanos a hacer preguntas fundamentales acerca de la existencia. Por ejemplo ¿Quiénes somos? ¿Por qué existimos? ¿Por qué morimos? Todos los niños hacen esas preguntas a través de palabras, sus juegos y los mitos; y por supuesto, muchos de nosotros también nos hacemos las mismas preguntas”.

Espero y deseo que este cuento no solo guste a vuestros hijos, nietos, sobrinos…, sino también a vosotros.

Con mucho afecto.

En Mairena del Aljarafe, a 22 de diciembre de 2017.

Introducción:

Queridos niños y niñas:

Voy a contaros un cuento sobre cómo y de dónde vienen los niños que nacen en este maravilloso planeta. Al menos, este cuento, es una extraordinaria historia que deseo contar y con la que estoy seguro vais a aprender y os va a gustar.

Ahora simplemente os quiero decir, que cuando yo era un niño de corta edad, mis padres me explicaron que los bebés recién nacidos venían de París. También me dijeron que los traían volando unas cigüeñas que, como sabéis, son unas aves muy hermosas y grandes, con un pico muy largo, que vuelan grandes distancias en determinadas épocas del año. Pues bien, me explicaron que las cigüeñas traían desde París a todos los bebés, envueltos en una limpia y suave sábana blanca, bien atada a su largo pico, hasta que los entregaban directamente a los papás y a las mamás que los habían encargado.

Cuando me lo dijeron la primera vez, me lo creí, pero más tarde me di cuenta que esto no era verdad, porque cuando iba a nacer mi hermano Jacinto, yo tenía casi 6 años de edad y era muy buen observador. Me di cuenta que la barriga de mi madre, durante mucho tiempo, crecía, crecía y no paraba de crecer, hasta que, por fin, cuando parecía que iba a explotar, ocurrió que un día ella con su gran barriga, se tuvo que ir muy rápido al hospital. Dos días más tarde, regresó a casa muy contenta, con un bebé entre los brazos, pero lo que más me llamó la atención, fue que la barriga se le había desinflado, con lo que entonces comprendí que los bebés no los traen las cigüeñas desde París, sino que los traen las madres en sus barrigas transportadoras. Pero ¿cómo llegan los bebés a las barrigas de sus mamás y de dónde vienen realmente? Pues esa es, precisamente, la historia que os quiero contar.

Pero antes, a los más peques, os quiero explicar de manera fácil algunas cosas que debéis saber antes de escuchar el cuento. Y si tenéis alguna duda, preguntadle a papá, a mamá o a quien os lea el cuento, que seguro os la van a resolver y explicar muy bien. Ahora, os voy a hacer unas preguntas para ver si las sabéis responder y, a continuación de cada pregunta, escribiré la respuesta:

¿Sabíais que todas las personas del mundo vivimos en la superficie de un planeta que “flota” en el espacio? Así es.

¿Y sabéis cómo se llama este planeta? Tierra.

¿Y cómo se nos llama a los que vivimos en la Tierra? Terrícolas.

¿La Tierra está quieta en el espacio o se mueve? Se mueve. Pero lo hace de dos formas: 1) viaja dándole vueltas al Sol, de manera que cuando la Tierra le ha dado una vuelta completa, ha tardado justo un año; y 2) gira sobre sí misma, y por este motivo existen el día y la noche.

¿Sabíais que el Sol es una estrella? Así es. Siendo, por tanto, la estrella más cercana a la Tierra.

¿Y que el Sol es como una bola gigantesca de fuego muchísimo más grande que la Tierra? Pues también.

¿Y sabíais también que la luz del Sol y su calor, entre otras cosas, es lo que permite que haya vida en la Tierra? Correcto.

Y ahora que sabéis un poquito de astronomía, ya estáis preparados para escuchar y seguir aprendiendo con el cuento de Mara, la niña de las estrellas.

Así que poneos cómodos:

AUDIOCUENTO – IVOOX AUDIOCUENTO – YOUTUBE

CUENTO

ÉRASE UNA VEZ, una preciosa niña llamada Mara que vino al mundo antes de tiempo. Sus padres, David y Claudia, y sus hermanos, Daniel y Blanca, la esperaban con mucha ilusión para el mes de agosto del año 2017, que era el mes previsto para salir de la barriga transportadora. Sin embargo, se adelantó un poquito, ya que nació el día 13 del mes anterior. Pero, aunque os parezca sorprendente, mejor que sea Mara quien os cuente de dónde vino, cómo llegó a nuestro planeta y por qué eligió el lugar y la familia donde quería nacer.

La siguiente voz que vais a escuchar, es la voz de la propia Mara, que ella misma grabó casi un año antes de nacer. Dicha grabación, los padres de Mara la recibieron, de manera muy misteriosa, pocos días después de que ella naciera en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. Fue el Ángel de la Guarda de Mara, quién hizo llegar por correo electrónico a David y a Claudia, el audio que vais a escuchar a continuación.

¡Prestad atención!

CAPÍTULO 1

“¡Hola niñas y niños del planeta Tierra!

Soy Mara, la niña de las estrellas, y estoy encantada de poder dirigirme a vosotros a través de esta grabación de voz, antes de que vuelva a nacer como un bebé, esta vez en vuestro maravilloso planeta. Vengo del Paraíso Sol, que es como una especie de planeta muy brillante que da vueltas muy cerca y alrededor del Sol. Sin embargo, tengo que deciros que el lugar donde abrí los ojos por primera vez, fue en otro Paraíso, que está muy cerca de una estrella a la que vosotros, los terrícolas, le pusisteis por nombre Vega. Por tanto, el lugar donde fui creada, lo podéis llamar Paraíso Vega.

Vega es la quinta estrella más brillante que podéis ver en el cielo, es tres veces más grande que el Sol y está a 25 años/luz de distancia desde la Tierra. Para que os hagáis una idea, imaginaos que una nave espacial vuestra puede llegar hasta allí viajando a la velocidad de la luz. Pues en ese caso, tardaría 25 años en llegar.

Por tanto, recordad siempre que muy cerca del Sol y de cada una de las estrellas que veáis en el cielo, hay un lugar maravilloso que se llama Paraíso; sin embargo, ni los más potentes telescopios de vuestro planeta los pueden ver, porque están hechos de una materia muy, pero que muy especial.

Pues bien, volviendo a mis orígenes, os tengo que decir que, cuando fui creada en el Paraíso Vega, el Creador lo hizo de tal manera que un pedacito de Él mismo también pasó a formar parte de mí para siempre. Realmente, fue como si una Chispa Divina muy brillante salida de Su Corazón”, entrara dentro del mío justo un momento antes de que yo abriera los ojos por primera vez como un Ser individual. Y esto, queridos niños y niñas, es lo mismo que os pasó a cada uno de vosotros cuando fuisteis creados por Dios, para poder gozar de la Vida Eterna a través de Su inmensa Creación.

Por tanto, El Creador, a Quién también me gusta llamar “Nuestro Padre Celestial”, Vive en mí como también Vive dentro de cada uno de vosotros. Él está al mismo tiempo en todos y en todo, puesto que es el Creador de todas las estrellas y planetas y, por supuesto, de todos los seres vivos que pueblan el Universo. A Dios también se le conoce de muchas otras formas: El Principio de Todo, La Fuente Original, El Padre Universal, en fin, llamadlo como más os guste, pues el nombre es lo de menos. En esencia, Dios es Vida, Amor, Paz, Sabiduría, Bondad, Alegría, Belleza,y al mismo tiempo, mucho más.

Pues sí, queridos niños y niñas terrícolas, todos llevamos a Dios en nuestro interior, porque todos fuimos creados por Él en algún Paraíso. Y la mayoría de los que ahora vivís en el planeta Tierra, fuisteis creados en el Paraíso Sol.

Tengo que deciros también que no he venido sola a la Tierra, pues siempre me acompaña Perseo, mi Ángel de la Guarda. Sin su ayuda no podría nacer como un bebé en vuestro planeta ni en ningún otro. Todos los que habéis nacido en la Tierra, lo habéis conseguido gracias al increíble trabajo de vuestros Ángeles de la Guarda. Ahora, solo os diré, que mientras estáis dentro de un cuerpo humano, la gran mayoría de vosotros no podéis ver ni tampoco acordaros de vuestros Ángeles.

CAPÍTULO 2

Tanto Perseo como yo somos invisibles para vuestros ojos, pues nuestros cuerpos inmortales están hechos de la misma materia y energía con la que se hicieron los Paraísos, que como os dije antes, también son invisibles para vosotros. Y todo esto tiene una sorprendente explicación, que cuando seáis más mayores vais a comprender. Por ahora, tened claro que Nuestro Padre Celestial es muy Sabio y Bondadoso, y Él, que siempre quiere lo mejor para nosotros, sabe muy bien por qué ha creado mundos maravillosos y seres muy especiales, invisibles a los ojos de los seres humanos, al menos durante un tiempo.

Si ahora mismo me pudieseis ver, me confundiríais con una chica terrícola de unos 16 años de edad. Mi aspecto es más bien atlético. Mi piel es muy morena. Mi cabello de color negro, largo y ondulado, y mis ojos son de color verde. Llevo un bonito vestido de color blanco, hecho de un fino y suave tejido muy especial. En estos momentos no llevo zapatos, pues siempre que puedo voy descalza. Llevo puesto un radiante collar dorado procedente del Paraíso Vega, con un colgante plateado muy fino de forma triangular, del que sobresalen unas pequeñas alas blancas con diminutas piedras preciosas incrustadas de muchos colores. Llevo también dos pendientes dorados procedentes del Paraíso Sol, del mismo metal precioso que el collar. Y, por último, en el dedo meñique de mi mano derecha, llevo un anillo de color verde resplandeciente que me regalaron en el Paraíso Vega, justo antes de salir de viaje hacia el Paraíso Sol. Estas joyas paradisíacas, brillan por sí mismas incluso en la oscuridad, por ser materiales preciosos muy especiales, totalmente desconocidos e invisibles para vosotros. Según Perseo, mi apariencia es inmaculada y brillante.

Casi lo mismo podría deciros de mi fiel amigo y compañero Perseo, solo que él tiene apariencia de hombre y es mucho más alto que yo. Su abundante cabello, de media melena, es de color rubiodorado. Y a diferencia de mí, su piel es más clara y sus ojos son de un color azul cielo muy intenso. Y por supuesto, como ángel que es, tiene alas, pero solo se pueden ver cuando se prepara para volar. Sus alas no son de plumas y cuando salen de su espalda, parece que están envueltas en una especie de luz muy brillante con una forma parecida a las alas de un avión, pero con líneas algo más curvas y con tonalidades de color blanco y rosa. Si Perseo y yo quisiéramos ir a la Luna, llegaríamos allí en cuestión de pocos minutos. Eso sí, cada Ángel de la Guarda solo puede transportar a su pareja Humana.

Poder volar con Perseo es una verdadera gozada. Cuando él y yo vamos a viajar, lo único que tengo que hacer es ponerme de pie delante de él, pero dándole la espalda. Luego, Perseo se aproxima a mí, hasta pegar su pecho a mi espalda y, mientras tanto, de su cintura sale una especie de malla energética protectora, casi transparente, que me envuelve desde el pecho hasta los tobillos. De este modo, quedo completamente unida al cuerpo de Perseo, pero pudiendo mover libremente los brazos y la cabeza. Sin embargo, cuando se trata de viajar a gran velocidad por el espacio exterior, entonces la malla energética protectora me envuelve completamente y yo entro en un profundo sueño.

En cuanto a vuestros Ángeles, sabed que siempre están cerca de vosotros, sobre todo, de noche mientras dormís. Y sabed también, que ellos siempre os pueden ver y escuchar. Además, vuestro Ángel de la Guarda se alegra muchísimo cuando os acordáis de él y le habláis, aunque sea en silencio, porque él es capaz de escuchar vuestros pensamientos. Así que acordaos de vez en cuando de decirle cosas bonitas y de darle las gracias por su protección y compañía.

CAPÍTULO 3

Esta grabación que estáis escuchando, la estoy haciendo en España, concretamente en la ciudad de Sevilla, hoy 30 de julio del año 2016. Hace tan solo un mes, que elegí por fin la familia en la que deseo nacer por primera vez en la Tierra, aunque aún no se si mi futura madre permitirá mi entrada en su barriga transportadora. Estoy esperando a que mi futuro padre ayude a que esto sea posible.

Llegar a vuestro mundo como un bebé, solo ocurre cuando un hombre siembra dentro de una mujer unas minúsculas semillas. Es algo parecido a lo que ocurre cuando plantáis una semilla en una maceta, luego la regáis con mucho cariño y, por último, esperáis con mucha ilusión a que salga de la tierra el pequeño brote, que luego se convertirá en una preciosa planta con flores. En el caso de los seres humanos, es el futuro papá quién introduce dentro de la barriga de la futura mamá muchas diminutas semillas, llamadas espermatozoides. Después, con un poco de suerte, solo uno de estos espermatozoides se meterá dentro de una célula llamada óvulo. Y a partir de ahí, a esperar con mucha paciencia y alegría a que las dos células se vayan multiplicando y creciendo hasta convertirse en un precioso bebé.

Estoy muy ilusionada, pero también un poco nerviosa, porque como dije antes, es la primera vez que vengo a vuestro famoso planeta, ya que la Tierra es muy preciada en todos los Paraísos de nuestra Galaxia y muy conocida en casi todo el Universo.

Por si no lo sabíais, una Galaxia es el conjunto de estrellas y planetas que están dentro de ella. Y el Universo, es el conjunto de todas las Galaxias que “flotan” por el espacio infinito.

Para que lo podáis entender mejor, voy a poneros un ejemplo:

Pero antes, ¡cerrad los ojos!… Imaginaos que estáis dentro de un avión mirando por la ventanilla. Veis que es de noche y que en ese momento estáis sobrevolando la ciudad de Sevilla. Y os dais cuenta de la forma que tiene la ciudad gracias a los millones de lucecitas que la iluminan. Pues el conjunto de todas esas lucecitas sería como una Galaxia, siendo cada puntito de luz como una estrella. Ahora, imaginad por un momento que, en lugar de viajar en un avión, lo hacéis a bordo de un cohete espacial que se aleja de la Tierra tras el despegue. En determinado momento, desde la ventanilla del cohete, podéis ver toda la parte del planeta donde es de noche, y observáis que hay muchísimos puntitos de luz, pero ésta vez cada punto de luz es una ciudad, ya que estáis mucho más alejados de la superficie terrestre que cuando volabais en avión sobre Sevilla. Por tanto, cada uno de esos puntitos luminosos que vemos desde la ventanilla del cohete, sería como una Galaxia. Y el conjunto de todas esas lucecitas o Galaxias, equivaldría a una pequeñísima parte del Universo Y ahora, ¡ya podéis abrir los ojos!.

Tened en cuenta, que el ejemplo que os acabo de poner, solo puede daros una ligera idea de la grandiosidad de nuestra Galaxia y de la inmensidad del Universo. Y, por cierto, nuestra Galaxia, por si no lo sabíais, se llama Vía Láctea.

Ahora volvamos a la Tierra. Vuestro planeta, como dije antes, es un lugar muy preciado al que todos quieren viajar algún día para visitarlo, pero los más atrevidos, como yo, también deseamos tener la experiencia de nacer aquí. Eso sí, teniendo en cuenta que al nacer como un bebé experimentamos el Gran Olvido, es decir, el olvido de todos los recuerdos de antes de nacer. Por eso decidí grabar este relato, para que después de mi nacimiento le sea entregado a mis futuros padres. De esta manera, cuando yo sea una niña de cierta edad, podré empezar a escuchar esta historia, hasta que algún día yo sola pueda leerla y comprenderla, recordando así quien soy y de dónde vengo.

Como dije antes, ya he elegido a los que serán mis padres y, por tanto, con esa decisión, también estoy eligiendo a los que serán mis hermanos, mis tíos, mis primos y mis abuelos. Por tanto, puedo deciros con mis manos en el corazón, que estoy muy contenta de poder ser muy pronto hija de David y Claudia, y hermana de Daniel y Blanca, que viven en el conocido barrio sevillano de Triana. David, que es abogado, tiene su propio despacho en la barriada de los Remedios. Claudia, que es médico de familia, atiende a sus pacientes en el centro de salud del distrito Macarena. Y quienes serán mis hermanos, Daniel con 6 años y Blanca con 4, van a un colegio muy cerquita de casa.

Deciros también, que Perseo y yo estamos haciendo muy buena amistad con los Ángeles de la Guarda de mis futuros padres y hermanos. De hecho, hemos llegado a un acuerdo con Ángelo, el Ángel Guardián de mi futura madre, para que a partir de que ella se quede embarazada, todas las noches Ángelo le susurre al oído el nombre que deseo tener en la Tierra, es decir, Mara. Por cierto, el nombre del Ángel de la Guarda de mi futuro padre es Althea, el de Daniel se llama Dana y el de Blanca se llama Uriel.

CAPÍTULO 4

Para finalizar, os diré que cuando crezca entre vosotros, lo más probable es que sea detectada como una niña de altas capacidades intelectuales, por la sencilla razón de que mi nivel evolutivo y mi elevada consciencia, harán que desarrolle un sistema nervioso más maduro y un cerebro con más conexiones y, por tanto, con más capacidad que el de la gran mayoría de personas que nacen en este planeta. Y esto ocurre solo entre aquellas personas que, como yo, han conseguido Graduarse en su Paraíso de origen tras haber logrado vivir de manera positiva muchas vidas, habiendo superado todo tipo de experiencias difíciles y aprendido grandes lecciones de vida.

En mi caso, después de nacer muchas veces como ser humano en los planetas 3º, 4º y 5º más cercanos a la estrella Vega, pude Graduarme en mi Paraíso de origen, es decir, en el Paraíso Vega. Desde ese momento y por primera vez, pude elegir junto a Perseo, dónde realizar la siguiente encarnación fuera del Sistema Vegano. Sin embargo, que yo nazca entre vosotros con altas capacidades, no significa que yo vaya a ser superior ni mejor que nadie. Esto, queridos niños y niñas, simplemente os debe hacer comprender, que dentro de un mismo planeta conviven seres humanos con más o menos experiencia evolutiva, donde quienes aún no han logrado Graduarse están en camino de conseguirlo, al igual que les ocurrió a quienes, como yo, conseguimos la Graduación Paradisíaca en alguna vida anterior.

Por daros algunos datos, puedo deciros que en el planeta Tierra, más o menos hay un 20 por ciento de seres humanos con lo que vosotros llamáis altas capacidades intelectuales, es decir, de cada 10 personas hay 2 que están Graduadas y 8 que están en camino de conseguirlo algún día. Aunque ese porcentaje irá aumentando poco a poco en los próximos años, ya que hay muchísimos Seres Graduados de toda la Galaxia que, junto a sus Ángeles de la Guarda, están llegando al Paraíso Sol y a la Tierra. Y no solo llegan de visita, sino también para nacer entre vosotros. De hecho, hay una gran “lista de espera” para nacer aquí.

Cuando un Humano consigue Graduarse en un Paraíso, puede elegir junto a su Ángel de la Guarda, en qué planeta de la Galaxia desea nacer de nuevo para seguir evolucionando; y cuando consigue Graduarse en al menos tres Paraísos de la misma Galaxia, podrían elegir viajar a cualquier lugar del Universo. Y como ya os he dicho antes, además de elegir en qué planeta nacer, también elegimos a quienes serán nuestros futuros padres. Esto hace que, en muchos casos, los Seres Graduados elijamos familias donde hay miembros que están en nuestro mismo nivel evolutivo, siendo esta la explicación de por qué en la mayoría de familias en las que se detecta a un hijo con altas capacidades, también aparecen hermanos o padres con las mismas características.

Sin embargo, independientemente de si tenéis o no “altas capacidades intelectuales”, todos los niños y niñas de la Tierra tenéis el mismo derecho a SER FELICES. Porque todos, sin excepción, tenéis el mismo Origen. Todos somos Hijos de Dios y, por tanto, también todos somos Hermanos en Espíritu. La principal diferencia entre unos y otros, es que quienes estamos Graduados, hemos tenido mayor número de vidas pasadas bien aprovechadas, con grandes dosis de sufrimiento, pero también de Amor, generosidad y felicidad.

La felicidad, que como iréis “recordando”, siempre se encuentra dentro de cada uno de vosotros, independientemente de lo que suceda en el exterior. Felicidad, que siempre está ahí disponible, pase lo que pase. Felicidad, que no todo el mundo disfruta, porque tenemos la libertad de elegirla o rechazarla. Felicidad, que nada ni nadie puede arrebatarnos. Felicidad, que irá aumentando conforme más os vayáis conociendo a vosotros mismos. Y felicidad, que solo será verdadera si no impide la felicidad de los demás.

Por último, queridos niños y niñas de la Tierra, tengo que deciros que hasta ahora os he informado de quién soy, de dónde vengo, para qué he venido aquí y hacia dónde voy. Y esto, quizás os motive a realizaros estas mismas preguntas, cuyas respuestas siempre podréis encontrar en vuestro interior. Ahora solo me queda pediros una cosa: que desarrolléis vuestro maravilloso potencial, haciendo todo aquello que, de corazón, os haga sentir bien. Y para ello, lo único que tenéis que hacer es descubrir y desarrollar vuestros dones y talentos, y a partir de ahí, compartirlos con Amor.

Por ahora eso es todo. Que seáis verdaderamente felices y hasta pronto.

FIN

(por Manuel López Arrabal – glocalismo@gmail.com)

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Manuel López Arrabal
Escritor, filósofo (vitalista, político y exopolítico), pues la defensa de la vida y la evolución de la misma son las premisas desde las que parto, centrándome en el ser humano que se organiza en sociedad y se relaciona en comunidad, lo que me hace filosofar políticamente dentro del contexto de Glocalismo como alternativa al capitalismo.

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