Los medios de la derecha

Apenas comenzaba la primera legislatura de Rajoy, cuando los medios de la derecha retomaron su lucha por el control del PP. Cuestión de negocios.

En las autonómicas andaluzas de 2012 mostraron ya su fuerza. Al grito de Rajoy mentiroso (por subir los impuestos), las encuestas viraron y la mayoría de cambio que auguraban… se esfumó, manteniéndose quien siempre había gobernado.

Desde entonces hemos navegado atravesando tempestades de Rescate, de Cajas y Eléctricas que estallaban, laberintos imposibles de paro, déficit y decrecimiento simultáneos, crecimiento mundial de los populismos… y a estos medios no les ha temblado el pulso, su objetivo principal se ha mantenido en todo momento: derrotar a Rajoy.

Se estuvo incluso en un tris de caer en un gobierno liderado por las facciones más populistas de la izquierda y el nacionalismo, al que temerariamente abrió unarendija Ciudadanos con su oferta a Sánchez. Pero, quienes no temblaron ante la llegada de Zapatero cuando luchaban contra Aznar, tampoco se frenarían ante esto.

Los medios de la derecha

La última, de momento, han sido las elecciones catalanas. Meses, años más bien, de acusaciones al PP de Rajoy de cobardía, traición, entreguismo… ya se sabe, lo habitual en toda campaña de desprestigio. Sólo hay que comparar el tratamiento a Cs en la prensa afín a Rajoy y el tratamiento a Rajoy en la prensa que apoyaba a Cs. No creo que sea necesario desarrollarlo. Unos supeditaban el partidismo a un objetivo de interés superior… los otros, no.

E igual que tuvimos que sufrir los 5 millones de parados por un gobierno irresponsable, ahora los catalanes no nacionalistas tendrán que sufrir durante unos años más a un gobierno que no les tiene en cuenta salvo para asegurarse su arrinconamiento.

Pongamos en negro sobre blanco lo obvio: así como las luchas internas de poder del PSOE descomponen a la izquierda, dando cabida a las emociologíasfilonacionalista y populista de izquierdas, las guerras de medios en la derecha dan cabida a las emociologías antinacionalista y esencialista, descomponiendo a la derecha.

No es cuestión de quién sino de cómo.

E igual que no hay nada más perjudicial para la gente con problemas económicosque el populismo de izquierdas. Igual que no hay nada que destroce más Cataluñaque los prejuicios nacionalistas. Lo mismo le ocurre a España con quienes se pasan el día acusando de falta de lealtad.

Esencialismo, la distorsión de la derecha

Dicen que Dios ciega a quien quiere perder, y me parece que es una idea que casa bien con las emociologías. Exagerar es la mejor manera de cegar a quien ya le emociona algo, sea este algo la empatía hacia los perdedores, la exaltación de los lazos grupales o la sospecha ante los desleales.

La partida sigue, la de siempre y la de todos, entre la responsabilidad y el sectarismo distorsionador.

Los medios de la derecha

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