Los chivos expiatorios del odio

A Felicia

El pasado 8 de junio, un joven denunció una agresión homófoba por parte de 13 varones durante la madrugada del domingo, en la zona del parque Bizkotzalde del municipio vizcaíno de Basauri. Fuentes del entorno del agredido aseguraron que todo empezó cuando los 13 individuos comenzaron a insultarle e increparle: «Das asco. Vete del parque». El joven les contestó diciéndoles que si les molestaba que se fuesen ellos. La respuesta de uno de ellos fue agredirle por la espalda, proporcionándole todo tipo de golpes, puñetazos, patadas y empujones, a lo que los 12 restantes se unieron enseguida hasta dejarlo tirado en el suelo, inconsciente, malherido y sangrando por boca y nariz, denunció el novio de la víctima, asegurando que la agresión se produjo al grito de: «¡Maricón de mierda!».

El joven de 23 años relató después de salir del hospital que estando inconsciente siguieron pegándole, y que, aunque al final todo quedó en un susto, podían haberlo matado.

Noticias como esta, desgraciadamente, son cada vez más frecuentes en nuestro país. Las agresiones verbales, psicológicas y físicas de carácter homófobo, además de las que se producen a través de Internet, en las redes sociales, comienzan a ser desde hace ya algún tiempo una auténtica lacra social que amenaza nuestra convivencia.

Dos factores determinantes en la gestación y desarrollo de estas explosiones de odio al diferente son el machismo en todas sus acepciones y el auge de la extrema derecha. A pesar de la evolución experimentada en España en los últimos años en materia de identidad de género, aún quedan varios tótems culturales que superar. El movimiento feminista es hoy imparable y, posiblemente a medio plazo, también el LGBTIQ+.

A nivel mundial, España es hoy un país con una de las legislaciones más avanzadas en derechos sexuales. El 2 de julio de 2005, nos convertimos en el tercer país del mundo en legalizar el matrimonio homosexual, después de Países Bajos y Bélgica. En el largo camino de conquistas hubo de superarse la Ley sobre peligrosidad y rehabilitación social, aprobada por la dictadura franquista en agosto de 1970 y derogada, al fin completamente, el 23 de noviembre de 1995, veinte años después de la muerte del dictador. Este reglamento había sustituido a la tristemente famosa Ley de vagos y maleantes (para la represión de los llamados elementos antisociales: mendicidad, homosexualidad, prostitución, pornografía, vandalismo, tráfico y consumo de drogas o inmigrantes ilegales, y que castigaba con penas de hasta cinco años de internamiento en cárceles o centros psiquiátricos).También debimos superar la Ley de escándalo público (utilizada de manera sistemática por el régimen de Franco para reprimir la homosexualidad y la transexualidad), derogada en 1989.

La opresión solo se deja atrás mediante la protesta. En este sentido, los colectivos en defensa de (todos) los derechos sexuales, libertad y equidad sexuales, expresión pública sexual de los sentimientos, etc., vienen demostrando una actitud loable de firmeza. Los movimientos feministas y LGBTIQ+ son ejemplos de dignidad y tolerancia en sus repetidas manifestaciones pacíficas.

De los tiempos que, en materia sexual, solo contaban los machos y las hembras, y si se hablaba de homosexuales y lesbianas eran nombrados de manera peyorativa y denigrante (maricones, afeminados, tortilleras, marimachos, etc.), al tiempo que se les consideraba desviados de conductas aberrantes o enfermos mentales, a lo que hoy día supone el movimiento LGBTIQ+, es como si hubiera transcurrido una eternidad, cuando solo han pasado unas décadas. El término LGBTIQ+ expresa una gran variedad de realidades sexuales que, en largos períodos de la historia, fueron perseguidas y abocadas a la más absoluta clandestinidad, generando un enorme dolor psicosocial y traumas que, en muchos casos, condujeron al suicidio. LGBTIQ+ está formado por las siglas de las palabras lesbiana, gay, bisexual, transgénero, transexual, travesti, intersexual y queer (orientación sexual, identidad de género o expresión de género que no se adecúa a las normas sociales dominantes en cada momento histórico). El símbolo final “+” es añadido para incluir todos los colectivos que no están representados en las siglas anteriores.

Frente a estos avances existen resistencias protagonizadas por sectores intolerantes de la sociedad, que desde tribunas y púlpitos llevan a cabo una guerra sin cuartel, recordando tiempos doctrinales pretéritos de tan infaustos recuerdos para muchos. Es el volver a la España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía, devota de Frascuelo y de María… esa España inferior que ora y embiste, cuando se digna usar de la cabeza, aún tendrá luengo parto de varones amantes de sagradas tradiciones y de sagradas formas y maneras…, que cantó con gran dolor el poeta Antonio Machado a finales de 1913, pero que muy bien podría retratar tiempos presentes, incluso a hoy mismo si atendemos las proclamas de un sector de nuestra iglesia y de la extrema derecha rancia y cañí que exhibe VOX.

Los chivos expiatorios del odioULTRACATÓLICOS, INTOLERANCIA Y DISCURSO DE ODIO

Frente a la postura del padre Ángel y del propio papa Francisco, hay amplios sectores en nuestra iglesia y en el Vaticano que se pronuncian radicalmente en contra y que, incluso, han creado sus propios grupos de presión para combatir y boicotear a quienes osan avanzar hacia un mundo más justo y tolerante. El llamado Eje del Odio, contrario al papa Francisco, conformado por una parte de la Jerarquía de la Iglesia Católica y sus hooligans de ciertos medios ultracatólicos y ultraconservadores, como Hazte Oír, hoy integrada en CitizenGo (de carácter europeo), o la sociedad secreta, paramilitar y ultracatólica El Yunque, son algunos ejemplos de ello.

Lamentablemente en el seno de la iglesia continúan existiendo posturas ultras, ligadas al régimen franquista, que a día de hoy jalean y proclaman «discursos de odio». Al menos una docena de obispos han mostrado su apoyo, más o menos público, a VOX, un partido que, según algunos eclesiásticos, salvaguarda los «principios irrenunciables» de la moral católica tradicional. La defensa de la vida (no al aborto y no a la eutanasia), la familia tradicional (hombre, mujer e hijos) y la lucha contra lo que denominan «ideología de género». El partido ultraderechista debe mucho de su éxito a varios movimientos neofascistas, muy bien financiados y cuyo objetivo último es el de utilizar las herramientas democráticas del sistema para alcanzar el poder e imponer sus leyes antidemocráticas. VOX no habría sido nada sin el apoyo de Hazte Oír, a cuyo presidente, Ignacio Arsuaga, sobrino de Rodrigo Rato e íntimo de Santiago Abascal, varias fuentes acreditadas lo consideran miembro de la ya mencionada sociedad secreta El Yunque (Puebla, México, 1955).

El matrimonio homosexual fomenta un clima violento en la familia y provoca el aumento de hijos «con graves perturbaciones de su personalidad».

Casimiro López Llorente – Obispo de Castellón

 

 

El feminismo radical, que es una nueva versión de la lucha de clases y del marxismo, y la ideología de género están socavando el núcleo central de toda sociedad, que es la familia.

Antonio Cañizares – Arzobispo de Valencia

 

Las personas homosexuales no son para nada normales, pero aún tienen la posibilidad de ser “curadas”. Y si te cruzas con una feminista, empieza a rezar: “deberías saber que ella tiene cosas en común con Adolf Hitler”.

José Ignacio Munilla – Obispo de San Sebastián

 

«Un niño de 11 años es agredido por cuatro menores en Pamplona por ser transexual» (La Vanguardia, 12/02/2021) «Condenada a seis meses de cárcel la mujer que insultó y vejó a dos lesbianas en el metro de Barcelona» (20 Minutos, 22/04/2021) «Una mandíbula rota y varios dientes menos por ser gay» (El País, 05/06/2021) «80 víctimas de ataques homófobos en Cataluña en lo que va de 2021» (El País, 05/06/2021)… He aquí algunos chivos expiatorios del odio.

Según cuenta el periódico digital Público (06/10/2018), unos 15 miembros de la jerarquía de la iglesia defienden posturas homófobas y antifeministas que chocan con las posiciones aperturistas del Pontífice. Entre otras cosas, estos jerarcas aseguran que los homosexuales, como si se tratase de enfermos, tienen cura. En este sentido, elDiario.es (01/04/2019) publicaba que el obispado de Alcalá de Henares celebraba cursos ilegales y clandestinos para “curar” la homosexualidad. Ya hace tres años, el Observatorio contra la LGTBfobia denunciaba que “uno de cada seis obispos” fomentaba el odio a los homosexuales. Según este observatorio, el arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, era el que encabezaba la lista de los obispos más homófobos de España.

La identidad de género es una “expresión ideológica”hay que aceptar el propio cuerpo “como don de Dios”.                       

Joaquín María López de Andújar – Obispo emérito de Getafe

 

 

El Carnaval Drag Queen fue mi día más triste, más que el accidente de Spanair.

Francisco Cases – Obispo de Canarias

 

 

Hay homosexuales que «necesitan una ayuda curativa» para «sanar sus heridas».

Juan Carlos Elizalde – Obispo de Vitoria

 

 

En Nius (17/05/2020) se informaba que, según una macroencuesta europea, el colectivo LGTBI era preso del “miedo”. Concretamente en España, la comunidad perteneciente a dicho colectivo sufre más acoso que la media europea: 4 de cada 10 personas han recibido insultos o amenazas en el último año. Por otro lado, los Mossos d’Esquadra alertaban de un aumento en 2020 del 58% de las denuncias por delitos de odio respecto al año anterior.

La Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea publicó, también en 2020, un detallado estudio que arroja luz sobre la discriminación que sufren las personas del colectivo LGTBI (lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales). Uno de los datos que aporta el mismo es que el 48% de los españoles evitan coger de la mano a su pareja del mismo sexo en España por miedo a sufrir agresiones por ello, siendo el transporte y la calle los espacios públicos en los que el colectivo LGBTI evita mostrar su orientación sexual o identidad de género para evitar asaltos o amenazas.

El estudio muestra que incluso los países considerados como más avanzados presentan conductas homófobas a niveles preocupantes. Aunque España se encuentra por debajo de la media de países europeos en lo que respecta a agresiones, un 8% de los encuestados del país asegura haber sufrido un ataque directo en los últimos cinco años (el promedio europeo alcanza el 11%). Sin embargo, el colectivo recibe un mayor acoso aquí que en el resto del continente: el 38% de europeos LGTBI reportan haber recibido insultos, amenazas o persecuciones los últimos 12 meses, frente a un 41% en nuestro país.

Además, según este estudio, son muy pocos los que deciden denunciar la situación a organismos y autoridades, tanto aquí como en el resto del continente. Esto se debe a que creen que «nada pasaría o cambiaría» si reportan los hechos, aunque otras de las razones aportadas son la voluntad de no revelar la orientación o identidad sexual, o la creencia de que «no vale la pena» o de que las autoridades «no se tomarían en serio» el incidente.

En el ámbito laboral, 17 de cada 100 españoles aseguran haber sido discriminados en el trabajo o en procesos de selección para el mismo (el dato se sitúa en un 20% en el promedio de la UE). Eso sí, un 27% de ellos indican que han contado con el apoyo de al menos un compañero.

Por lo que respecta a escuelas y centros educativos, en torno al 90% de todos los encuestados de los países de la UE lamentan haber tenido que presenciar comentarios o comportamientos homófobos. Esto lleva a que el 66% del colectivo LGTBI de nuestro país haya ocultado su orientación o identidad sexual antes de alcanzar la mayoría de edad. Por otro lado, todos los datos recabados muestran que son los transexuales e intersexuales las personas que más sufren acoso y agresiones.

A su vez y apoyándose en el artículo 21 de la Carta de los Derechos Fundamentales, dicho estudio insiste en que «el principio de trato igualitario constituye un valor fundamental en la Unión Europea que asegura el respeto de la dignidad humana y la plena participación en la vida económica, cultural y social».

 

Un compañero me dijo que pensaba que yo era anormal, que, al ser lesbiana, mi orientación sexual era contraria a la naturaleza.

 

 

No me he atrevido a mostrar mi “verdadero yo” por muchas razones: es importante para mí que la gente no lo sepa por el miedo que siento.

 

En el ámbito europeo, se ha definido «discurso de odio» como: «fomento, promoción o instigación del odio, la humillación o el menosprecio de una persona o grupo de personas, así como el acoso, descrédito, difusión de estereotipos negativos, estigmatización o amenaza con respecto a dicha persona o grupo de personas y la justificación de esas manifestaciones por razones de raza, color, ascendencia, origen nacional o étnico, edad, discapacidad, lengua, religión o creencias, sexo, género, identidad de género, orientación sexual y otras características o condiciones personales».

El matrimonio gay es igual a “la unión entre un hombre y un perro”… La homosexualidad es una “anormalidad psicológica”, pues Dios creó al hombre y a la mujer y los hizo como seres sexuados. Dios no creó híbridos.

Jesús Esteban Catalá Ibáñez– Obispo de Málaga

 

La homosexualidad no es una condición innata y se puede luchar contra ella, dando por hecho que se trata de una lacra. Podría estar causada por la ausencia de la figura paterna.

Xavier Novell i Gomá – Obispo de Solsona

 

Si una mujer aborta, da al varón la licencia sin límites de abusar de su cuerpo… Las feministas sufren una “patología”, son “torpes” y “cortas”… Yo defiendo el manual para mujeres casadas “Cásate y sé sumisa”.

Javier Martínez – Arzobispo de Granada

 

«Denuncian agresiones homófobas de simpatizantes de extrema derecha a un menor en Badajoz: “Todos los gais deberíais estar muertos”, grita un agresor homófobo, franquista y de VOX, en Villanueva de la Serena» (elDiario.es, 15/03/2021) «Indignación por la absolución de los seis militantes de VOX acusados de una agresión homófoba en Don Benito» (El Salto, 16/04/2021) «VOX bloquea una declaración del parlamento catalán contra la oleada de agresiones homófobas. El gesto de la formación de ultraderecha de hoy se suma a su decisión de no suscribir tampoco la declaración de compromiso con la lucha contra el acoso sexual que firmaron la mayoría de diputados del parlamento catalán al inicio de la legislatura» (ABC, 01/06/2021) «Laura Antonelli, representante socialista y activista transexual, advierte de que VOX es un potencial peligro: A la gente se le olvida que todavía nos dan hostias por la calle» (El País, 16/02/2021) He aquí nuevos casos de chivos expiatorios del odio.

Desde su entrada en los órganos de representación, nacionales, autonómicos y locales, VOX se ha opuesto a sumarse a cualquier iniciativa que tuviese que ver con la defensa del colectivo LGBTIQ+, el feminismo, el acoso escolar o la condena de la violencia y los crímenes machistas. Sus dirigentes se han mostrado siempre insensibles con este tema, pese a que emana directamente de la Declaración Universal de Derechos Humanos y sobre el que existe consenso en la mayor parte de todos los asuntos que lo componen.

El proceder de VOX, al igual que la de los sectores ultracatólicos de la iglesia, resulta vergonzoso para muchos españoles y para muchos cristianos. Tanto los ultraderechistas como los fundamentalistas católicos cruzan permanentemente la línea de la legalidad con bastante impunidad. ¿Tendrá que ver que existen todavía demasiados fiscales y jueces tardofranquistas?

Hay menores que desean el abuso e incluso lo provocan.                                                   

Bernardo Álvarez – Obispo de Tenerife

 

 

En las violaciones hay que luchar hasta morir asesinada por defender la castidad.

Fidel Herráez Vegas – Arzobispo de Burgos

 

 

Los cristianos deben ser coherentes a la hora de votar y recordar que hay temas “innegociables” como el derecho a la vida, el “verdadero matrimonio” y la “educación cristiana” de los hijos.

Ricardo Blázquez Pérez – Arzobispo de Valladolid

 

Según una información aparecida, entre otras fuentes, en elDiario.es (02/04/2019), el prelado Antonio Reig Plá (obispo de Alcalá de Henares) y Santiago Abascal, líder de VOX, comparten ideario y ambos fueron premiados en 2012 por la sociedad ultracatólica y transfóbica Hazte Oír, fundada por Ignacio Arsuaga.

Santiago Abascal (tercero por la izqda.), Antonio Reig Plá (quinto por la izqda.) e Ignacio Arsuaga (sexto por la izqda.) en la gala de premios HazteOir 2012

Hazte Oír, la ultraderecha y el movimiento ultracatólico Camino Neocatecumenal (uno de los más importantes del mundo, con varios millones de fieles repartidos en 105 países de los cinco continentes), cuyos miembros son conocidos popularmente en España por el nombre de los Kikos, debido al nombre de su iniciador, el laico Kiko Argüello, auspiciaron la organización de los grandes eventos contra el Gobierno Zapatero y las misas de Colón. Los Kikos, con el fin de acceder a exenciones fiscales y a fondos públicos, crearon en agosto de 2018 la Fundación Obra Social Kiko Argüello.

Cuando a finales de 2013 se fundó VOX, el sector más ultra de la iglesia católica, a la que pertenecen varios obispos y, entre ellos, Antonio Reig Plá, al fin vieron colmado el sueño de tener una formación política que representase su ideario. El prelado Reig Plá es el heredero de las esencias del ultraconservador y controvertido Antonio María Rouco Varela (cardenal y expresidente de la Conferencia Episcopal de España).

Muchos casos de personas atraídas hacia otras del mismo sexo pueden ser resueltos positivamente con una terapia apropiada. Con la ayuda de la gracia de Dios y acompañados por sacerdotes, orientadores y catequistas y ayudados, en su caso, por profesionales, las personas con orientación sexual hacia el mismo sexo pueden vivir en castidad… Los matrimonios canónicamente constituidos tienen menos casos de violencia domestica que aquellos que son parejas de hecho o personas que viven “inestablemente”… Las adolescentes pueden vestir a la moda, pero sin ser provocativas para «salvarse del infierno”… El aborto es como “los trenes de Auschwitz”.

Antonio Reig Plá – Obispo de Alcalá de Henares

Las amenazas son conocidas y dolorosas: aborto, divorcio exprés, restricciones a la educación. Los divorciados vueltos a casar no pueden comulgar y las uniones de parejas homosexuales desafían el buen sentido.

Antonio María Rouco Varela – Cardenal y expresidente de la Conferencia Episcopal de España.

EXTREMADERECHA, MACHISMO Y DELITOS DE ODIO

La ideología neofascista de VOX, fuertemente enraizada en el franquismo y en la tradición más rancia del catolicismo, pero también en el trumpismo, aboga por valores arcaicos y claramente represivos, condenando a quienes no piensan como ellos o simplemente son diferentes. Del mismo modo que Hitler y el nazismo señalaron como responsables de todos los males de Alemania a los judíos, a quienes persiguieron y asesinaron en masa en campos de concentración, incluyendo también, como objeto de sus purgas, a todos aquellos que consideraban sus adversarios políticos (comunistas, socialistas, demócratas sociales y unionistas), así como a sindicalistas, autores y artistas cuyos trabajos se etiquetaban de  subversivos, discapacitados, enfermos mentales, gitanos, masones, testigos de Jehová, musulmanes y homosexuales, entre otros, VOX, por su parte, cada vez más envalentonado, criminaliza a comunistas, socialistas, republicanos, artistas e intelectuales progresistas, defensores de derechos humanos, ONGs, inmigrantes, menas, feministas, homosexuales y cualquier persona que pueda englobarse en el colectivo LGBTIQ+.

Cuando a la politóloga Ana Salazar le pasaron una foto del último cartel electoral de Vox colgado en el Metro de Madrid, no se creyó que la imagen fuera real, y pensó que se trataba de un bulo. Pero, no, los carteles eran reales; el único bulo que había en ellos era la información que daba el partido de extrema derecha sobre los menores extranjeros no acompañados.

El programa político del partido del trio calavera (Santiago Abascal, Javier Ortega Smith e Iván Espinosa de los Monteros) es hoy de sobra conocido: repliegue nacional, orden y seguridad, reacción punitiva, militarismo, trato de favor a lo privado frente a lo público, xenofobia, homofobia, machismo, aporofobia… ¡Pues sí, también aporofobia! (fobia a las personas pobres o desfavorecidas). Y ejemplos de ello hay demasiados. Cuando VOX acudió el pasado 7 de abril a Vallecas, feudo histórico de la izquierda en Madrid, para lanzar sus mensajes machistas, homófobos y racistas, y que la mayoría de los vecinos vieron como una “provocación”, Ortega Smith se refirió a quienes les abuchearon en estos términos:

«La mayoría de esta gente es “gentuza” que ni estudia ni trabaja ni se les espera» (Público, 08/04/2021).

La amalgama ideológica de VOX explica, por ejemplo, la posición que mantiene frente a la violencia machista. Para ellos, la violencia contra las mujeres no existe, no tiene género o no tiene causas estructurales, las denuncias son falsas, las entidades de atención son chiringuitos que no aportan nada a las verdaderas víctimas y los hijos e hijas son víctimas de madres manipuladoras. Los neofascistas de VOX se atreven incluso a afirmar que la violencia intrafamiliar (manera que ellos prefieren utilizar para referirse a la violencia machista o de género) tiene su origen en “los flujos migratorios incontrolados” y que son los extranjeros los que cometen la mayor parte de los feminicidios y las violaciones.

Mientras la extremaderecha miente, ofreciendo datos falsos sobre agresiones sexuales, crímenes machistas y sobre la autoría de todos estos, las cifras, lamentablemente, crecen. Los datos estadísticos computados a lo largo de 2019 (último ejercicio publicado por el Ministerio del Interior) reflejan que el total de delitos e incidentes de odio registrados por la Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en España ascienden a 1.706, un 6,8% más que en 2018.

El perfil del responsable detenido/investigado por «delitos de odio» es principalmente de sexo masculino (83%). La mayoría de los autores de estos hechos se encuadran dentro del rango de 18 a 40 años, en concreto, el 54,7%. La mayoría de los detenidos/investigados por incidentes de «delitos de odio» son de nacionalidad española (84,7%).

Pero, atención, los casos relacionados con los «delitos de odio» son mucho más numerosos que los cuantificados en las cifras anteriores. Hay muchos casos de agresiones sexuales, maltratos, acosos o amenazas que no se denuncian por miedo, por los hijos (cuando los hay en la pareja), por evitar disgustos al entorno familiar, por vergüenza. ¡Demasiados!

Conviene recordar algo sobre lo que ya se ha pronunciado la ONU: «Hacer frente al discurso de odio no significa limitar la libertad de expresión, sino impedir que este mensaje degenere en algo más peligroso». En la escalada de la violencia, a menudo se comienza por la violencia verbal.

Es un hecho que a diario muchos medios de comunicación publican noticias y comentarios que denigran a ciertos colectivos. Y son miles de personas las que propagan en las redes sociales gran cantidad de contenido lleno de odio y que incita, a veces de manera explícita, a la violencia en contra de las poblaciones migrantes y de otros grupos vulnerables, por ejemplo, contra personas LGBTIQ+. Callarse y mostrar una aptitud apática ante estos casos puede tomarse como aceptación. Con temas que tienen que ver con los Derechos Humanos no se puede mostrar ni equidistancia ni mirar para otro lado. El Departamento de Justicia de los Estados Unidos se pronunció sobre estos asuntos en estos términos: «los insultos pueden escalar al acoso, el acoso puede escalar a las amenazas y las amenazas a la violencia física».

Las consecuencias de las prédicas de odio son evidentes, tienen sus efectos en la sociedad, estableciendo un «marco de seguridad» y propiciando un envalentonamiento en aquellos individuos ya de por sí violentos, autoritarios e intransigentes.

Younes Bilal, marroquí de 39 años, estaba en la terraza de la cafetería El Muelle, situada en el Puerto de Mazarrón (Murcia), con un grupo de amigos, cuando el presunto asesino, Carlos Patricio B. M., se dirigió al grupo y a la camarera que departía con ellos y preguntó: «¿Qué mierda hacéis aquí con todos los moros?». Younes le pidió respeto para los marroquíes y no pudo evitar que aquello se convirtiera en una trifulca. Acto seguido, Carlos Patricio B. M. se marchó y regresó más tarde empuñando un arma de fuego. Disparó a Younes al grito de «muerte a los moros». Fueron un tiro al aire y tres al tórax de la víctima. Younes fue trasladado al Hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia donde falleció al poco. La Guardia Civil cuando registró el domicilio del agresor, que había pertenecido al Ejército del Aire, halló varias escopetas de caza y tres armas cortas.

La Asociación de trabajadores inmigrantes marroquíes (ATIM) ha atribuido el asesinato de Younes Bilal, como también la reciente agresión con arma blanca en Cartagena a una mujer por ser inmigrante («los inmigrantes nos quitan la comida», gritó la agresora mientras acuchillaba a la víctima), al odio que brota de forma racista. ATIM ha querido destacar el incremento de violencia hacia las personas migrantes que se está produciendo en los últimos días en distintos puntos de Murcia. A ATIM le llama la atención y le indigna que este crimen no haya aparecido en portadas o recibido el tratamiento que merece por su gravedad.

¿Alguien se imagina qué hubiese ocurrido si los hechos hubiesen sido justo al revés? ¿Se imaginan las portadas de la prensa y los titulares de los telediarios? En el supuesto de «un inmigrante marroquí asesina de tres tiros a bocajarro a un español que disfrutaba de la compañía de unos amigos en la terraza de un bar, al grito de: ¡muerte a los españoles!», ¿qué habría ocurrido?

¿Las mentiras racistas del neofascismo de VOX tienen consecuencias? Parece que sí. En cambio, algunos medios locales, en vez de calificar el acto como un «crimen terrorista», trataron de justificar mediante conjeturas el luctuoso hecho, comentando que el exmilitar asesino tenía problemas mentales, que era una persona sin antecedentes policiales, que se había tratado de una riña, que si el agresor y la víctima se conocían… El partido político de Unidas Podemos había avisado de que algo así podría ocurrir, porque en febrero quemaron una mezquita en San Javier y en abril a la propia formación morada le atacaron e incendiaron su sede en Cartagena con un cóctel molotov. La región murciana tiene una gran presencia de VOX en la sociedad y son demasiados quienes blanquean sus discursos de odio.

Uno de los testigos del asesinato del migrante marroquí lo explicó con estas palabras: «el que ha asesinado a Younes es un exmilitar racista que lleva años odiando a los musulmanes». Y para Andrea, la viuda, está claro el motivo del asesinato: «A mi marido lo ha matado un racista».

Adama Dieng, Asesor Especial de la ONU para la Prevención del Genocidio, nos advertía: «Tenemos que recordar que los crímenes de odio están precedidos por discursos de odio. Hay que tener presente que las palabras matan. Las palabras matan como las balas».

Por muchas vueltas que demos al tema, al final, siempre aparece lo mismo: «el discurso de odio y la criminalización del diferente, y surge el chivo expiatorio de todos los tiempos: el desconocido, el que no es como nosotros. Y se nos dice que hay que temerle porque atenta contra nuestros valores, nuestra familia, nuestro trabajo y bienestar, nuestra identidad y todo lo que conocemos hasta ahora». En el caso que nos ocupa, aquí y ahora, en España tanto los ultracatólicos como los neofascistas de VOX vienen a decir lo mismo. Comparten idénticos valores y sus soflamas, ya sean desde el púlpito o desde la tribuna, son tan iguales que resulta realmente difícil discernir quién las dice.

Diversos estudios estadísticos arrojan una serie de características entre los votantes de VOX que contribuyen a arrojar luz sobre todo este tema. 1) La mayoría son hombres. Hay muchas menos mujeres entre sus votantes que en el resto de partidos: 35% frente al 53%. 2) Se trata de personas más jóvenes que las de otros partidos. 3) El porcentaje de personas con títulos universitarios también es menor al que hay en otros partidos: 18,2% frente al 25,5%; también hay muchos menos con solo Primaria (11,2% frente al 21,4%). La probabilidad de votar a VOX es especialmente alta entre quienes se han quedado en Secundaria. 4) El 77,8% de su electorado se considera católico. 5) Con respecto al estado civil, existe una sobrerrepresentación de los solteros y, en cambio, infrarrepresentación de los viudos. 6) Mayoritariamente son personas adineradas, aunque no las más adineradas; y, aunque son un grupo muy pequeño, quienes viven en hogares sin ingresos son los más proclives a votar a este partido. 7) Los estudiantes son los más tendentes a apoyar a VOX; los jubilados y pensionistas, los que menos. 8) Finalmente, el porcentaje de “arrepentidos” entre sus votantes es mucho mayor que entre los de otros partidos: el 22,8% frente al 4,2%.

¿Hay mujeres en VOX? Naturalmente que sí. Más de uno pensará que es un sinsentido que un partido antifeminista tenga militantes del sexo femenino. También tienen en sus cuadros dirigentes a un hombre de raza negra (Ignacio Garriga) y el partido predica consignas racistas y xenófobas. ¡Es el mismo sinsentido que un obrero de derechas! Creo que no está de más recordar que, en los campos de concentración nazis, así como, por ejemplo, en el gueto de Varsovia, la Judendienstordnung o policía judía, apodados también ODmans, mostraron a veces una crueldad más cruenta que la del propio ejército nazi. La explicación a todos estos sinsentidos, piénselo usted bien, está perfectamente relacionada.

Atravesamos una época marcada por la precariedad del intelecto y la fragilidad humana. Los valores, los ideales y las instituciones que fundaron la creencia en el ser humano se han difuminado y están siendo sustituidos por la transitoriedad de la identidad y la noción folclórica de la pertenencia a un grupo…

Sin amor no hay solución.

¿Es usted un facha y no lo sabe?

No hay comentarios

Dejar respuesta