Lo cotidiano
Fuente: http://www.eldiario.es/

Quizá esto puede resultar una reflexión simple, falta de argumentos y sin ningún rigor.

Pero comprenderán el enfado que suscita el uso personalista que hacen los políticos de nuestros votos, los acomodan a sus necesidades invocando, “el bien común”, que ya no sé muy bien a que se refieren. Ponen encima de la mesa la ley, según sean sus intereses.

Ahora los llamados partidos independentistas, son amigos, y Rajoy habla vasco y catalán, y no sé si gallego, en la intimidad, o eso parece. Hace apenas unos meses, eran diablos dispuestos a fraccionar el Estado en muchos pedazos irreconciliables.

Me decía un amigo: «Se es bueno o malo, pero no una cosa y la contra-ria».

Los “supuestos independentistas”, aprovechan las circunstancias, ponen sus condiciones y reglas de juego, y las cambian a mitad del partido según les convenga. Alguno le habrá dado su voto al PP, en la manera que sea. Ahora bien, todos se tapan, o dicen que son acuerdos puntuales…

Es cierto están es su derecho de pedir y sentirse ciudadanos indepen-dientes, les han votado para que utilicen las instituciones, que no reconocen como suyas, para sus fines. Esa situación, en ocasiones desprende un tufillo a incoherencia, insisto están en su derecho. Y en ese aspecto entran en juego, los que quizá tienen más claro esto de la configuración del Estado, y cual es su participación en el mapa político, la gente de la CUP, estos no se presentan al Congreso de los Diputados de una nación que no reconocen, no sé si esta posición los legitima ante una posible negociación de cara a una posible indepen-dencia. La actitud de ERC y CDC, aprovechando la chapuza de la ley electoral, les retrata.

Mientras nosotros, seguiremos intentando averiguar, que parte de lo que hemos votado no han entendido, los supuestos padres de la patria.

Si quieren, visto el tablero, ahora también se suma, poniendo claro cuales son las reglas del juego, poniendo encima de la mesa buena voluntad y pensando en el llamado, «bien común».

Lo triste, es que tenemos políticos de segunda división.

Si quieren, pueden sumar, pero no van a querer…

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