Like Crazy

“Creía que lo entendía, pero no del todo, solo el borrón que dejaba la necesidad que provocaba la idea que planteaba de ti y de mi.”

Una película que encuentras accidentalmente y terminas enamorándote de ella. Cuando a penas van cuatro minutos y con el primer discurso de Anna ( la protagonista), te das cuenta de que estás ante un filme especial, por supuesto, no tardarás ni diez minutos en descubrir que estás experimentando cine independiente americano. Felicity Jones, la ganadora del premio Gotham a mejor actriz revelación y ganadora también del National Board of Review, ambos premios concedidos en 2011 por su actuación en Like crazy , está soberbia, en cada escena transmite ese toque de emoción que traspasa la pantalla de una manera muy real, aunque su compañero de reparto Anton Yelchin está a la altura, la actuación de ella es impecable. Te sorprende por su especial sensibilidad, cuando no existen palabras que definan con exactitud un sentimiento y no puedes dar una explicación precisa a lo que está sucediendo, cuando existe una mitad en otra parte del mundo que parece estar hecha para ti en un momento determinado de tu vida, cuando en un simple abrazo o una mirada todo ha terminado. De un extremo al otro, sin abandonar un clásico como discutir y sin olvidar lo complicado que puede ser llevar una relación a distancia, pero sobre todo, con mucha ternura. Es una película llena de autenticidad y sinceridad, que probablemente transmite lo que muchas personas han podido vivir en algún momento determinado de su vida.

Por las mitades que aparecen y se van, por las que prevalecen en el tiempo y por todas aquellas que están por llegar, porque lo especial marca la diferencia, y a veces los impedimentos que se interponen en nuestra vida nos obligan a elegir un desvío, sea de un modo u otro, la magia que tiene esta película y lo que transmite es tan real como la vida misma.

Spoiler: 

La banda sonora desde Fragile N.4, hasta Opus 55, hace que todavía sea más emocionante, a parte de esos planos tan originales, como cuando ambos tienen su primera cita y están en una cafetería tomando una enorme taza de café, podemos observar como la mitad de la pantalla se pone negra y a continuación vemos un plano de cada uno de los protagonistas por separado y finalmente juntos.

Tiene escenas que hablan por sí solas sin necesidad de incluir diálogos, como cuando se despiden en el aeropuerto y en el fondo aparece ella con un abrigo, mientras no dejan de pasar personas, hasta que se vuelven a reencontrar, dando a entender que habían pasado varios meses. Una incógnita de la película es el tiempo y el final un gran sentimiento estremecedor, totalmente recomendable para los amantes del cine independiente y su particular gusto.

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