Las horas huecas – Capítulo 9

Desde la calle se veían perfectamente las inmensas coronas adornadas de cientos de flores blancas. Los típicos listones morados cruzándolas diagonal u horizontalmente, con sus imprescindibles letras doradas contenían los nombres de los remitentes, sin faltar en algunas de tales cenefas las frases de ocasión que los muertos nunca leen y que a los deudos les importan un cacahuate.