La victoria del PP en Cataluña se llama Ciudadanos

Tras los resultados de las elecciones catalanas tengo claras dos cosas. Una es que todo parece que seguirá igual con respecto a los dos bloques de poder enfrentados que ya dividían el parlamento y la sociedad catalana antes de la aplicación del 155 y otra, que es totalmente nueva, es que Ciudadanos se ha convertido en el partido más votado y líder por tanto de lo que será la oposición al independentismo y como consecuencia máximo representante de lo que yo llamo “nacionalismo españolista”.

Quizá estas dos ideas o conclusiones son las más importantes que podamos sacar de unas elecciones que al parecer no han servido o no van a servir para cambiar absolutamente nada.

Con lo que no coincido con la mayoría de los medios de comunicación de este país es que todo el mundo está hablando de la estrepitosa caída del PP en Cataluña y yo lo único que veo es que ha habido un simple cambio de color que perpetúa en una posición privilegiada a la derecha de toda la vida, es decir, los catalanes han cambiado definitivamente el azul por el naranja, que no sé si es lo mismo o es peor, ya que para mí PP y Cs son los mismos perros con distinto collar.

Por eso hablar de una debacle del PP en Cataluña me parece muy simplista o al menos poco acertado, ya que su marca blanca, o más bien naranja, ha conseguido unos resultados estupendos que los legitiman como principal fuerza españolista, defensora del inmovilismo y de “la mano dura” con Cataluña.

Está bastante claro. Los medios y los poderes fácticos habían elegido antes de las elecciones al partido por el que iban a apostarlo todo y ese partido era Ciudadanos y su candidata Inés Arrimadas. Por eso hemos visto cómo durante la campaña electoral hemos tenido a la jerezana y sus corazones con la banderas de España, Cataluña y de la Unión Europea hasta en la sopa.

Ciudadanos ha tenido tras de sí una campaña publicitaria jamás vista en otras elecciones en España, con un discurso muy simplista que sin embargo ha calado en la gente, un discurso de patrias y banderas que ha evitado tocar el tema de la defensa de los derechos sociales y de los problemas reales de la gente. Ciudadanos ha preferido “copiar” o “robar” el discurso de Rajoy del 155, haciendo que el voto del PP se convirtiera en voto útil para parar al independentismo y acabar de una vez por todas con cualquier atisbo de resurrección del “procés”. Tiro que les ha salido por la culata ya que los partidos que abogan por una República catalana ahora tienen más fuerza que nunca en el parlamento de Cataluña.

Los de Inés Arrimadas han tomado el relevo del PP, han comprado el discurso de los poderes financieros y han usurpado a un PP viejo y corrupto un discurso españolista que si bien les vale en el resto del país, en Cataluña a los de Rajoy no les  funciona, porque nadie compra dos discursos iguales en un mismo territorio.

Pero en definitiva, no nos engañemos. Como apuntaba Jesús Ausín en uno de sus tuits que le he leído durante el día, lo que ha pasado en Cataluña es que la extrema derecha ha sucedido a la extrema derecha y sólo han cambiado de color, pero siguen siendo los mismos. Por eso no es de extrañar que Falange pidiera el voto para la formación naranja y Aznar no parara de decir que la solución pasaba por Ciudadanos. Más claro, el agua.

Está claro que el Régimen del 78 no ha tenido remilgos en cargarse al PP en Cataluña. Y se lo han cargado porque ya tienen a otro defensor, que nos es otro que Albert Rivera y los suyos, un partido que sin una sola alcaldía ha conseguido ser la primera fuerza no nacionalista en ganar unas elecciones autonómicas.

A partir de ahora veremos lo que pasa. Desgraciadamente nada o casi nada cambiará. El tiempo lo dirá.

Manuel Tirado Guevara

@manilogandi

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