La opinión pública y el marketing político
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En estos días de un verano lleno de situaciones atípicas, en las que tenemos un Gobierno sostenido por la mayoría parlamentaria suficiente, y mayoritariamente de izquierdas y republicana, nos estamos viendo tentados a creer que la Gestora, finalmente le ha impuesto sus tesis al señor Sánchez.

Según su impecable sonrisa, el presidente de gobierno ha sido convencido de que está en ese mandato para hacer de presentador de mensajes propios del marketing político, aunque ni él está allí con ese fin, ni los españoles disponen de las posibilidades de soportarlo. Parece no comprender que las posibilidades de producir un cambio de modelo no pueden olvidarse. Las esperanzas suscitadas se están convirtiendo en indignación. Igual que con su compa Zapatero. El 15M se lo hicieron por similares motivos. Pero eran otros tiempos. Quizá, en previsión de un otoño caliente, no esté por la labor de la derogación del articulado más inconstitucional de la Ley Mordaza. El ministro Marlasca ya ha dado muestras de su respaldo a comportamientos cuestionables.

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El Pacto del Botánico, aunque no por gusto del Partido Socialista Valenciano, está dando resultados óptimos para el interés general. Aclaro que no es lo mismo que para el interés “del” general, al menos de los firmantes para evitar que los restos del genocida sean sacados del llamado Valle de los Caídos. Regresando al pacto en cuestión, las acciones concretas para recuperar la gestión pública de los servicios sociales, ha producido la evidencia de que la sanidad puede haber sido saqueada. Así, la Conselleria de Sanidad reclama a Ribera Salud una indemnización porque al tomar el control del hospital de Alzira (Valencia), y su área sanitaria luego de 20 años de privatización. Al recuperarlo, se han detectado desperfectos, maquinaria vieja o material caducado. Por ello, según cifra el medio digital valenciaplaza.com, la Generalitat reclama 15 millones de euros, aunque esta cantidad no ha sido confirmada. Complementariamente, en la Comunidad de Madrid un informe oficial de la Cámara de Cuentas, certifica que no hay pruebas de la eficacia de la privatización sanitaria entre 2011 y 2015. Este órgano fiscalizador constata en un documento con datos que lo comprueban, que “se desconoce en base a qué criterios tomaron estas decisiones, ni el supuesto ahorro o mejora en la prestación de la asistencia sanitaria que se habría podido obtener”. El documento recoge que los hospitales gestionados por concesionarias “derivan” a los pacientes porque no pueden darles los cuidados que precisan o “para reducir costes en tratamientos complejos”

En lugar de acometer las transformaciones anunciadas, el gabinete de las ministras nos deja en barbecho veraniego los cambios prometidos. Pero la Monarquía es ejemplar, la banca debe estar tranquila y, sin mencionar que los aumentos en los combustibles producirán más pobreza, que la llegada de inmigrantes y refugiados se está gestionando de un modo absolutamente errático y que los jubilados han descubierto que el fin del copago de medicamentos sí pero. Todo, adornado con la confusión promovida por su entorno de asesores cercano, entre el concepto de Opinión Pública y Opinión Publicada.

En la Opinión Pública, Walter Lipmann, nos dice que a diferencia de la contaminación de la información, cuyos efectos pueden corregirse, la distorsión de la misma forma parte de la mente humana y de hecho, resulta esencial. Esto obedece a que los seres humanos no sólo somos criaturas racionales, sino también seres emocionales sujetos a costumbres y prejuicios. Nadie puede percibir todo y reaccionar en consecuencia, por lo que elegimos y clasificamos una parte de cuanto observamos. La manera en que llevamos a cabo dicha clasificación determina no sólo el cómo, sino lo que vemos. “No percibimos primero y definimos a continuación, sino al contrario”. Los buenos y buenas socialistas le han creído al señor Sánchez. Los hechos no se compadecen con esa creencia. Allí es cuando comienza a trabajar el equipo de acción psicológica de los gabinetes del marketing político: condicionan la Agenda Setting. Que no es otra cosa que “afinar la realidad”, como diría Fernández Díaz. A partir de allí comienza la Opinión Publicada con mensajes como estos: “la tele dice que ahora no… pero qué luego sí…”. Para él, la Opinión Pública son “Las imágenes que se hallan dentro de las cabezas (…) de los seres humanos, las imágenes de sí mismos, de los demás, de sus necesidades, propósitos y relaciones son sus opiniones públicas”.

La prensa no puede solucionar los problemas de la democracia. Sólo hacerle ganar a Pedro Sánchez tiempo electoral. La redacción de artículos de mayor calidad y la difusión de noticias más veraces no pueden paliar los defectos de la democracia, es decir, la prensa no puede desempeñar las funciones de las instituciones políticas. Tómese como ejemplo la corrupción y la responsabilidad de los legisladores y magistrados en su corrección. Los resultados son francamente decepcionantes. Tal vez pueda la prensa atraer nuestra atención sobre acontecimientos concretos, pero por sí misma no puede proporcionarnos la verdad. Menos aún, con un Rajoy condecorado por sus méritos. Un presidente expulsado por incompetente… Créalo! Menudo ejemplo para la Historia. Todo es posible en este dislate en el que están convirtiendo a España.

Por ello es fundamental que se ejerza la ciudadanía de una manera activa. Con auto organización y con movilizaciones pacíficas que sirvan como muestra de que no nos engañan. Tu responsabilidad de ciudadano o ciudadana no puede ser ejercida por nadie más que por ti.

Debes ejercitarla antes de que sea tarde.

Nos mean

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