La corrupción como casuística de las democracias electorales

Haber reducido lo democrático al fenómeno electoral, se constituyó en la más grave falta, en la más alta perversión que realizamos, y que pornográficamente, comienza a emerger, el fétido y putrefacto resultante, copiosa, como aburridamente, mediante el accionar corrupto por parte de gran parte de la dirigencia (clase o casta), política, por no decir, toda, la que de un tiempo a esta parte se involucró, políticamente, en las distintas latitudes de cualquiera de las aldeas occidentales que se hayan preciado, y lo sigan haciendo, de democráticas.