La apoptosis del PP y la nueva derecha
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El ejercicio del liderazgo social en España puede estar en crisis. No le resulta suficiente refugiarse en una mediocridad obsecuente. En contra de los vaticinios de respetables y bien remunerados asesores de imagen y comunicación pública, pareciera ser que las personas han comenzado a descubrir que los han estado timando. Por lo que han comenzado a pensar. A movilizarse. A ejercer la ciudadanía. Por contrapartida, en sus postrimerías, los gestores del régimen corrupto se rebelaron con mayor dureza.

Eso pudo haber explicado que a mediados de Junio cerraran el programa “Las Mañanas de Cuatro”, a cargo de Javier Ruiz, que lo heredó de otra víctima del Sorayato, Jesús Cintora. Decisiones ambas algo curiosas cuando eran los que presentaban el programa con más audiencia de la cadena. ¿Tendría algo que ver que fragmentos de este programa lo vieran hasta más de 10 millones de personas en redes sociales? Lo que no habían valorado los directivos del circo mediático fue el giro que se produciría en la oferta periodística basada en los MCS, medios de comunicación social. La nueva dirección de RTVE de probada honestidad y profesionalidad, está en situación de recuperar para esa potente opción mediática, el prestigio y audiencias dilapidados por los censores del PP. En esa línea, según ha trascendido, se le ha propuesto a Javier Ruiz la dirección de los Informativos. Será interesante observar su gestión, si estos trascendidos se confirman.

Así, es necesario escuchar o volver a leer lo dicho por Albert Rivera, curioso ultra nacionalista español con nombre catalán, para volver a confirmar que las banderas no alcanzan a cubrir las injustas condiciones en las que viven los habitantes de España. Como tampoco lo es el saqueo al que se los sometió, y que debe investigarse. Señor Rivera, con un himno festivalero no basta para recuperar sus opciones electorales. Ciudadano y ciudadana, que no te engañen, van a por lo que aún tienes en tu poder. Lo quieren todo. Para eso han llegado. Las Redes Sociales resultan ser el testigo fiel de dichos y opiniones vertidos por los personajes. A eso le temen los susodichos. A eso responden los cierres de cuentas operados por las direcciones de las Redes Sociales en España. Creo que han llegado tarde. No es para menos, entonces, que haya comenzado a manifestarse una creciente inquietud en varias formaciones de la derecha. Les ha costado mucho esfuerzo y trabajo de marketing el poner en la carrera presidencial a un líder de un partido con casi diez años de actuación, como alguien emergente. Tampoco parece que desde FAES tengan reparos en promover a un candidato con un currículum tan sospechoso como lo es el de Pablo Casado. Los tribunales avanzan. Los atrezzos se derrumban.

También se aprecia temor en la repetición grandilocuente de palabras carentes de significación real para los afectados de las políticas del PP, subyace en ellas una creciente pérdida de dignidad. Como ha sido la deserción en los debates o en la innumerable sucesión de divergencia entre los dichos y los hechos que exhiben sus representantes. Desde aquí, pareciera que los actuales líderes del PP no parecen comprender que se están convirtiendo en irrelevantes, pese a la grandilocuencia de sus declaraciones y propuestas. Luego del resultado de las primarias, tengo la impresión de que el colectivo de acojonados se ha incrementado notablemente. Están en pleno proceso de confrontación del que no tomarán prisioneros.

En cualquier caso, se está operando una especie de apoptosis en el PP y en Ciudadanos. Como todos saben, la apoptosis es un tipo de muerte celular en la que una serie de procesos moleculares en la célula conducen a su muerte. Este es un método que el cuerpo usa para deshacerse de células innecesarias o anormales. El proceso de apoptosis puede estar bloqueado en las células cancerosas. También se llama muerte celular programada. Luego, entonces, tal vez surja una oposición inteligente que vele por los intereses del conjunto de españoles, en lugar de convertirse en el centro de negocios de los amiguetes.

La propia e irrelevante grandilocuencia de estos exponentes de la derecha nacional se impone cuando sus mentiras calumniosas se propagan. Allí, por medianamente bien que lo haga el nuevo gobierno de Madrid, con el apoyo de Unidos Podemos, se producirá una posible apoptosis de esa derecha rancia y avara que tanto mal le ha hecho a España.
De allí surgirá la nueva derecha necesaria para los contrapesos democráticos.

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