Fuga de cerebros

A veces, cuando no sabemos cómo nombrar una situación de la que somos responsables, y la cual no somos capaces de revertir, porque las ideas, imaginación e incluso, porque no, nuestra nula capacidad no nos permite encontrar una solución, tendemos a usar el eufemismo para cubrir nuestra incompetencia. Y en este caso, el uso de fuga de cerebros, espíritu aventurero o movilidad exterior, me parece una desfachatez.


Es una auténtica fuga de cerebros, y no movilidad exterior o gente con espíritu aventurero.


Todo esto es un drama. Un drama de tamaño incalculable y de unas consecuencias desastrosas.

Un gran porcentaje de personas cualificadas, están emigrando a diferentes países de Europa, porque en España la situación es insostenible. Es una auténtica fuga de cerebros, y no movilidad exterior o gente con espíritu aventurero. No hay futuro, no hay ilusión, no hay posibilidades, vamos, resumiendo, no hay nada.

Este país se está convirtiendo en el motor de personal cualificado de Europa, pero como siempre, y lo que es más grave, o mejor dicho, de tontos, sin recibir nada a cambio. Nos dedicamos a formar a profesionales, usando todos nuestros recursos tanto sociales como económicos, para que después todos estos apliquen los conocimientos adquiridos en España en otros países europeos, fomentando así su competitividad.


Tenemos que ser más competitivos, pero a base de explotar más a la gente, hacerla más pobre, hundirla mñas en la miseria, y sin protestar oigan, porque es por su bien.


Sí, esa palabra tan mencionada en los últimos tiempos. Esa palabra, con la que todos los dirigentes de este país se llenan la boca, proclaman a los cuatro vientos, y con la que dicen que tenemos la clave para salir de esta situación tan insostenible llamada crisis. Tenemos que ser más competitivos, pero a base de explotar más a la gente, hacerla más pobre, hundirla mñas en la miseria, y sin protestar oigan, porque es por su bien.

A lo mejor si se le diera una oportunidad a todas estas personas que tienen que emigrar de este país (en vez de fomentar esta patética fuga de cerebros) para poder dedicarse a lo que han estudiado durante toda su juventud, se podrían generar a la larga más puestos de trabajo e incluso la investigación nos podría llevar a nuevos descubrimientos que produjera que el resto de Europa dependiera más de nosotros. Pero no, porque entonces los grandes poderes económicos no votarían a los que están en el poder, quizá viviríamos mucho mejor, y Europa no pensaría tanto en nosotros como la China del viejo continente, ni tampoco podría disfrutar como lo hace ahora de nuestro excelente sistema educativo.


Más bien, me atrevería a afirmar que un gran porcentaje se van obligados, obligados por la circunstancias que nos imponen aquellos, que precisamente opinan que este fenómeno se podría denominar movilidad exterior.


Los jóvenes de este país que se ven obligados a emigrar por falta de oportunidades, y porque no, por la soberana incompetencia de los políticos de hoy en día (sean de la idelogía y del color que sean), no creo que se vayan por ganas de vivir aventuras, como afirman desde determinados poderes.

Más bien, me atrevería a afirmar que un gran porcentaje se van obligados, obligados por la circunstancias que nos imponen aquellos, que precisamente opinan que este fenómeno se podría denominar movilidad exterior.

Creo que para un joven, que ha dedicado una gran parte de su vida en formarse, que ha dedicado horas y horas a estudiar, a investigar, y que tiene a su familia y su círculo de amistades aquí, no debe ser fácil emprender “la aventura” de irse con una mano delante y otra detrás, abandonarlo todo, cambiar de costumbres, tradiciones, y tener que dejar a sus seres queridos, con lo que conlleva por las dos partes, para poder trabajar en algo que le proporcione unos ingresos para subsistir.


Calificar esta situación con tantos eufemismos, para esconder las carencias de las personas que no saben como cambiar esta tendencia, me parece deplorable y paupérrimo.


Los cambios que tiene que asumir no son nada desdeñables; cambio de país, de ámbito social, de clima, de costumbres, de comida y un largo etcétera, para en muchos casos vivir en un piso de alquiler, con otras personas de múltiples procedencias, con diferentes costumbres, con un sueldo irrisorio y todo porque su país y su patria, gobernado por un compendio de incompetentes, no es capaz de proporcionarle un trabajo digno, en el cual aplicar los conocimientos adquiridos durante tantos años de sacrificio y esfuerzo, y que además proporcionaría un beneficio tanto personal como al propio país.

Calificar esta situación con tantos eufemismos, para no decir abiertamente que hay una auténtica fuga de ceberos, y para esconder las carencias de las personas que no saben como cambiar esta tendencia, me parece deplorable y paupérrimo.

Quizá es momento de plantearse qué clase de personas dirigen este país, y sobretodo, a todos aquellos que les gusta tanto esconder la realidad con términos y vocablos infumables, analizar cuáles han sido sus méritos educacionales para acceder a todos los puestos que ejercen.


a lo mejor los que tendrían que abandonar este país para intentar conseguir algún ingreso con el que poder comer, son los que ahora se encargan de tomar tantas decisiones absurdas.


A lo mejor nos sorprenderíamos de la cantidad de personas que tendrán una gran habilidad literaria para calificar determinadas situaciones, pero que sus méritos son nulos, y que ejercen puestos de responsabilidad sin tener ni siquiera una mínima formación universitaria, y ni siquiera conocer los idiomas básicos para poder tener una conversación a nivel internacional.

A lo mejor, en el intento de dar un pasito más allá, si todos aquellos que se van para vivir la movilidad exterior, o que poseen un indomable espíritu aventurero, regresaran para ocuparse de los asuntos más trascendentes de este país, las cosas serían muy diferentes, y a lo mejor los que tendrían que abandonar este país para intentar conseguir algún ingreso con el que poder comer, son los que ahora se encargan de tomar tantas decisiones absurdas. Una fuga de cerebros, que a lo mejor no serían tales.

Aunque bien mirado, no se cómo lo iban a conseguir si no conocen ni los idiomas básicos con los que comunicarse con personas de otras procedencias.

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