Espectáculo puede ser lo que hoy día para la mayoría significa Eurovisión, como sinónimo del Festival de la Canción de Eurovisión; lejos queda ya el contexto extraordinario de conexión a la red audiovisual de la Unión Europea de Radiodifusión creada en los años 50, y que retransmitía para todos los países miembros programas y eventos sin duda especiales, fueran deportivos, informativos, o como es el caso, cultural, o más concretamente musical, del gran festival de la canción retransmitido por esta red y que igualmente tiene una larga historia, no en vano es el programa televisivo más antiguo del mundo que sigue emitiéndose.

Con tan larga historia es inevitable haber tenido luces y sombras, y tratándose de un concurso de canciones y por ende de música y verso, las más llamativas son sin duda las que afectan a estos dos componentes fundamentales sin los cuales carece de sentido hablar de festival de la canción. Una canción sin música no es una canción, será tal vez recital de poesía, y asimismo una canción sin cantar estará huérfana de su esencia, aunque pueda ser un interesante concierto.

Hubo ediciones en las que la música era real, tocada, interpretada, y las hubo y sigue habiéndolas donde nadie humano genera música, estando todo grabado y tal vez nunca interpretado por persona e instrumento musical, un verdadero fraude al alma de la autenticidad como igualmente lo sería que el canto estuviera grabado o peor aún estuviera generado informáticamente sin laringe de cantante alguno, lo que dicho sea de paso, no quitaría para hacer un festival, quizás, del androide cantarín o algo así.

Hemos asistido a fraude musical y vocal, a mala música, a mala letra y a mal cantar, y asimismo a faltar a la esencia del festival en el que cada participante representa a un país en cuestión, no siendo mínimamente representante ni representativo del mismo. Debiera haber un mínimo de rigor por tanto en la elección de quien acudirá en nombre de una nación, su gente y su bandera, en la composición musical, en el verso y en el cantar, y seguramente esta es la faceta con más sombras, al menos en nuestro país, asistiendo en este año 2022 a un nuevo y vergonzoso episodio más de mala praxis.

La cosa no queda ahí sino que se hace con la desfachatez de enarbolar en ello otras banderas de loables fines como la igualdad social y asimilándose en un difuso, confuso, cuestionable y manipulado concepto como es el empoderamiento de la mujer, que incluso con la mejor de las interpretaciones posibles cualquiera entenderá que nada tiene que ver con cantar, cosa que ya hicieron mujeres españolas con reconocimiento nacional y mundial desde que tenemos memoria de país.

Cuánta tontería hemos escuchado estos días en los medios de comunicación en relación a la cantante elegida para representar a España en el magnífico festival de Eurovisión y de las otras dos candidatas que quedaron a las puertas de conseguirlo… Así que en honor de esa igualdad social, de la libertad de expresión, de que todos podemos tener nuestra personal opinión, y desde el criterio de mi condición de músico, diré qué me parece la elección de nuestra representante en Eurovisión, Chanel, y las propuestas de las que quedaron en segundo y tercer puesto para hacerlo, las de Rigoberta Bandini y Tanxugueiras. Y empezaré por esta última.

Tanxugueiras, “Terra”

De ellas se dice en la web de RTVE que “son mujeres fuertes, valientes y empoderadas”, aunque de entrada nada dice en relación a sus canciones, la música y las letras que componen; se añade “han conseguido publicitar […] la música folclórica gallega”, por lo que imaginamos es la que proponen en su tema para Eurovisión.

Con estas expectativas y con el dato de que son en teoría las favoritas del público escuchemos su canción…

Letra.

No resultará difícil su análisis ni siquiera estando en gallego, entre otras cosas por el escaso número de versos y asimismo de palabras, pero sobre todo por lo escaso del mensaje. Apenas cuatro estrofas como tales y todas vienen a decir lo mismo.

La primera dice literalmente que esta noche hay fiesta.

La segunda que las protagonistas vienen a cantar con la pandereta e invitan a gritar a sus compañeras.

La tercera revela que esto ya lo hacían sus madres celebrando la gente que baila.

Y la cuarta añade que otra gente acude para cantar y sumarse a la fiesta.

Sí, este es el mensaje, hay fiesta, y toca bailar y cantar, o gritar, y lo que cantan o gritan no se sabe qué es, pero seguro que mayor mensaje tienen que lo que canta Tanxuguerias. En realidad habría bastado una estrofa para expresarlo pero claro habría que haber rellenado con al menos diez estribillos, de los que no hemos hablado aún…

El título únicamente aportaría que la fiesta referida es una de esas típicas de los pueblos, sin mayor valor o importancia en la motivación o qué se celebre.

El estribillo, a ver, estribillo como tal no es, no hay letra en él, siendo una suerte de “la la la” adornado con entremetidos “ai” y “ra”; de hecho este aporte de “lalalas” es lo que domina la canción, sin duda como máxima expresión de la experiencia festiva, en la que poco importan letras ni mensajes, sino la euforia y el ritmo que habitualmente exacerban los caldos de la tierra en estos festejos.

Es curioso que hay un debate que ha salido reiteradamente en las tertulias sobre el concurso de selección de la canción para Eurovisión, incluyendo a los propios aspirantes, y ha sido a menudo una fea burla de míticas canciones como el “La la la” interpretado por Massiel y compuesto por el Dúo Dinámico, y que ganó en su día el festival. Paradojas de la vida, pues realmente este “Terra” de Tanxugueiras es poco más que una mala versión de su mensaje, que sólo se quedó en la fiesta sin importar su razón de ser en un ebrio “la la la” que ni siquiera tuvo la valentía de llamarse “Ai-la-ra-la-la” como habría correspondido.

Sí, hay algo más en la letra, que no se me había pasado pues ciertamente llama la atención, entre otras cosas porque se trata de un verso libre, inconexo, fuera de contexto, que dice “No hay fronteras”. Y es que si forzamos la «contextualidad», no pudiéndose entender que se habla de una fiesta de fama internacional de pandereteras gritadoras, por suerte inexistente, sólo cabría pensar que esa falta de fronteras en la fiesta es la ausencia de límites, o sea el desenfreno y desmesura más allá de lo que sería deseable, como serían los excesos en los habituales ingredientes de toda fiesta, incluyendo el consumo de tóxicos que alteran la racionalidad.

No cabe duda de que tanta fiesta mal entendida y tanta panderetera perjudicada es la que lleva a insertar este verso, que incluso descontextualizado y en su mejor acepción supone cuanto menos hipocresía y sarcasmo cuando se trata de una letra en gallego para representar a un país que ni lo habla ni lo entiende; de hecho fue la lengua la primera frontera que creó el ser humano, y no en vano la primera que debió superar en los albores de su desarrollo y evolución como especie racional parlante.

También hay que reconocer que una vez asimilada la exigua letra casi que sobra toda con ese estribillo que escapa a toda lengua y expresa perfectamente lo que es una fiesta sin más, sin necesidad de más canto o música que gritos y panderetas y que no es nada nuevo, sino la tradición del lugar que pasa de madres a hijas, como nos recuerda la propia letra.

Llegados a este punto, si las autoras de esta canción son, como se nos dice, fuertes,  valientes y empoderadas, desde luego no lo encontramos en la letra; lo que sí se advierte en cambio es un claro espíritu excluyente pues al menos la mitad de los habitantes del festivo pueblo, los masculinos, ni se nombran, claro que lo mismo se trata de una tribu de amazonas.

Música.

No merece dedicarse demasiado tiempo a este aspecto considerando que no se interpreta en vivo, que no está compuesta por las autoras de la canción, y que para nada puede encuadrarse dentro de la música folclórica gallega, por lo que no es  representativa ni de Galicia ni de España, sino únicamente de sus autores.

Independientemente de esto tampoco contiene nada especialmente destacable, no teniendo ni especial fuerza, ni singular valentía, ni indicio de empoderamiento alguno.

Interpretación.

Poco que decir en este apartado; ni tienen grandes voces ni hacen grandes cosas con ellas, aunque tampoco la canción pide ni admite nada demasiado sublime vocalmente hablando, recordemos que habla de fiesta y de gritar, que es lo que igualmente sugiere la puesta en escena, que se comenta a continuación.

Puesta en escena.

La canción habla de bailar pero Tanxugueiras lo que es bailar… no mucho; sólo una de ellas participa brevemente en la coreografía, al margen de lo cual sólo encontramos gestos, a veces exagerados y poco artísticos, o meros zapatazos, que resultan bastante rústicos.

Hay coreografía, y de respetable factura, eso sí, llevada a cabo por dos hombres ataviados con faldas y a pecho descubierto, con torsos musculados, y que a pesar de no ser Tanxugueiros es en lo único que encontramos trazas de fuerza, valentía y empoderamiento, pues en los tiempos que corren sigue sin estar aceptado que los varones puedan vestir con faldas en su vida diaria, al contrario que ocurre con las mujeres que gozan de la libertad de vestir todo tipo de faldas y pantalones.

Hay que decir que hay un tercer hombre igualmente de cuerpo escultural, pero cuya coreografía es una especie de remedo de percusionista sobre una extraña e incompleta batería.

En cualquier caso el trío de hombres de cuerpos esbeltos y trabajados y gracilidad en expresión dinámica contrasta fuertemente con el trío femenino de Tanxugueiras y no consigue compensar las carencias de las aspirantes a Eurovisión sino ponerlas de relieve.

Claro está que esto no son cuestiones musicales precisamente, pero es innegable que Eurovisión no se caracteriza por la calidad musical, recordemos que la mayoría de la música no es interpretada, estando grabada, y sin embargo sí que destaca por cuestiones de imagen y escenografía, como igualmente ha recogido el “Benidorm Fest” como antesala del mismo.

Nada habría que reprochar en este ámbito a Tanxugueiras si la canción fuera sobresaliente, con elaborada música y cuidada letra, pero no es el caso. Podríamos no obstante destacar que estas cantantes tocan un instrumento musical y lo hacen en directo, claro que no se nos antoja la pandereta el instrumento con mayor registro musical ni tampoco más representativo de la música española, salvo que el mensaje sea que España es un país de pandereta, lo cual es ya otro debate.

Representatividad.

Hay aspectos de países que los identifican, ya sea por su exclusividad, por su particularidad, fama u otra característica que resalte la asociación, y eso no quiere decir que en dicho país tal aspecto sea ni  habitual ni cuestión de mayorías; tal sería el caso de la tauromaquia en España por ejemplo. Teniendo esto en cuenta resultaría lícito utilizar o aludir a estos nexos asociativos para hacer más atractiva una canción si así le sugiere la inspiración al autor.

En el caso de Tanxugueiras resulta difícil encontrar, si los hay, elementos de esta índole; no creo que en Europa asocien panderetas, tíos en faldas, música, letra, escenografía o que se trate de un trío femenino, con España.

¿Y la lengua empleada? Resulta que nos informan de que las normas del festival exigen que no haya más de un determinado porcentaje de la letra en lengua extranjera, lo que nos pone sobre un hecho relevante, el de que efectivamente se pretende cuidar la representatividad en esta cuestión, y es algo sobre lo que debemos reflexionar con pensamiento crítico pues contamos además con el precedente de la participación de Massiel como alternativa a Juan Manuel Serrat que se descartó por exigir cantar la canción en catalán; y resulta que Massiel y su canción en español ganaron el Festival, siendo además una de las dos únicas veces que esto ha sucedido, y que evidencia además otra cosa, pues si no hubiera ganado podría haber debate sobre si Serrat hubiera conseguido mejor posición, pero ganando Massiel es obvio que Serrat sólo podía haber quedado peor y no ganar pues es enormemente improbable que dos letras diferentes con dos intérpretes diferentes y muy diferentes maneras de interpretar puedan gustar igual por el mero hecho de compartir la melodía, cosa que está más que demostrado con otras canciones muy versionadas en las que sólo una versión se impone; y además Massiel y su “La La La” son los que posteriormente predominaron y aún perduran.

Cabe preguntarse entonces si una letra íntegramente en gallego es apropiada representativamente hablando. No se trata de una lengua oficial en España, siendo únicamente cooficial en una pequeña región del país, en la cual además no es la más empleada por su población. Es una lengua que no hablan ni escriben la inmensa mayoría de los españoles.

Y en cuanto a los demás países europeos ¿asocian el gallego a España? En general los europeos identifican sin problema el español aunque no lo entiendan, sin embargo el gallego les genera dudas y es común que se confunda con el portugués, lo cual no es de extrañar si se conoce el origen de esta lengua.

En estos tiempos de censura democrática en en que impera la hipocresía de lo que se debe decir por encima de los hechos, la sinceridad y la libertad de pensamiento y expresión, es muy conveniente hacer un ejercicio de honesta racionalidad, informarse, y aceptar la realidad del gallego, una lengua romance derivada del portugués antiguo con la influencia del castellano medieval, y que desde entonces poco evolucionó y perviviendo parte de su legado en la Galicia profunda en la endogamia de la población rural más aislada mientras la mayoría de los gallegos y en general en las ciudades se adoptó el español como es además lógico pues no olvidemos que ante todo una lengua es un medio de comunicación y hace mucho que el progreso, especialmente en transporte primero y en tecnologías de la comunicación expandieron la relación de las personas más allá de su núcleo rural o urbano.

No cabe duda de que el intento de rescate e imposición de lenguas muertas es obra de la clase política que en ello encontró una de las más rentables, al menos en votos, formas de manipulación y compra de voluntades, y esto pone de manifiesto que el gallego, e igualmente ocurre con el resto de lenguas cooficiales, carecen de léxico actual por lo que para una ingente cantidad de términos y conceptos que no existían en la Edad Media en que quedó anclada la lengua, es necesario recurrir al español en una suerte de nuevo gallego que a menudo sólo contiene un par de palabras propias en varias frases, palabras además generalmente similares al español por beber ambos de la común fuente del castellano antiguo.

Tampoco tiene más proyección futura ni utilidad real como lengua al margen del negocio político, tanto por lo ya dicho como por ser minoritaria y no cumplir con su misión de favorecer la comunicación  con el mayor número de personas.

Dicho lo cual y reiterando la reflexión más aséptica, honesta y ausente de ánimo de ofensa, por incómodo que resulte de escuchar cuando son justo los argumentos contrarios, y falsos, los que imperan y se emplean para la vana alabanza y compra de afectos, no cabe más conclusión que considerar que una letra íntegramente en gallego no es ni representativa ni apropiada para el Festival de Eurovisión.

Como curiosidad, el propio nombre, “tanxugueira”, no aparece en el diccionario oficial gallego a pesar de que las componentes de este grupo comentaron que era una palabra habitual en su pueblo, lo mismo es que ese pueblo, el de las amazonas pandereteras, tiene su propia lengua… y es que mañana nos podemos inventar una palabra y hacerla popular entre nuestro grupo de amigos españoles, pero eso no la convierte en parte del español, pues una lengua es algo más complejo que una ocurrencia o la mera voluntad de unos cuantos individuos.

No merece la pena abundar más en la propuesta festivalera, o más bien fiestera, que nos traen estas artistas, escasa y parca en todos sus deseables aspectos y excesiva en sus erradas pretensiones, por lo que por no perder el sentido del humor tras haberse despreciado el musical, podríamos decir que, en fin, qué le vamos a hacer si las Tanxugueiras son tan chungueiras 😉

Rigoberta Bandini, “Ay mamá”

De Rigoberta más que lo que se dice es lo que ella misma dice y frases como “Para mí esta canción trasciende la maternidad y habla de nuestro poder como mujeres” prometen y suscitan impaciencia en analizar la letra de su canción, cosa que haremos enseguida.

Pero lo primero que llama la atención es en realidad el nombre, y no, no es italiana Rigoberta Bandini, y da que pensar si es casualidad que aspirara a la edición de Eurovisión que justo se celebra en ese país.

Evidentemente se trata del nombre artístico, de Paula Ribó González, y tal vez lo de Rigoberta sea una especie de guiño o juego de palabras con su apellido, “RibóBerta” pues ciertamente es un nombre que pocas madres pondrían a una hija, de manera que o es por esto o es por llamar la atención, salvo que la explicación esté en el significado de este nombre germánico y tradicional de los francos:  “Rigo-” denota riqueza, poder, y “-berto” lo dota de mayor relieve, fama, reconocimiento, así que recordando lo que decía sobre su poder como mujer tal vez sea como su modestia la define o tal vez sólo lo que persigue o pretende…

En cuanto al “cómo” esperemos que no sea en lo que se inspira el apellido o sobrenombre “Bandini” pues efectivamente significa eso, “bandido”, en italiano, malhechor, quien hace el mal por hábito… Por el momento nos conformaremos con analizar cómo de mal, o bien, lo hace con esta canción.

Letra.

Ya que público y crítica, y la propia Bandini, sitúan el contexto lírico nuevamente en el feminismo y el empoderamiento de la mujer, signifique esto lo que signifique, es menester hacer el correspondiente análisis desde esta óptica y por extraño que resulte desde el primer verso y hasta el punto final.

Parte la primera estrofa con la frase: “Tu que has sangrado tantos meses de tu vida”, que por el susodicho contexto y el propio título de la canción es obvio que se refiere al hecho de la menstruación de su madre; esto en una estrofa en la que pide perdón a su madre y parece reconocerle una serie de méritos.

Pero la menstruación en la mujer es algo normal, parte de su entidad como ser vivo de uno de los géneros de su sexual especie, no parece que deba ser algo de lo que ni sentirse orgulloso ni avergonzarse, y que además gracias a la ciencia puede elegirse evitarse.

Lo mismo Bandini entiende que ese sangrar, aunque nada tenga que ver con una hemorragia por enfermedad o accidente es un valor en sí mismo, y que por tanto boxeadores, soldados y hemofílicos deben ser homenajeados o alzados al altar del feminismo por ello.

También en esta primera estrofa dice: “A ti que tienes siempre caldo en la nevera”, lo que también pretende sea algo por lo que rendir homenaje a pesar de que se perseguiría por el feminismo rebelarse, liberarse y propugnar que no sea la mujer o la madre mujer la que tenga que estar siempre en la cocina; lo mismo sería más admirable que no tuviera ese caldo o lo hubiera hecho el padre, o ¿por qué no? ella misma, que ya tiene una edad, y de paso mejor que no haya siempre caldo en la nevera, es preferible una dieta más variada y no dejarla demasiado tiempo almacenada.

La estrofa la culmina con una inquietante frase: “Tú que podrías acabar con tantas guerras”.  Desconocemos por qué su madre tiene tan prodigioso poder, pero lo que resulta evidente es que no lo ejerce, pues ahí siguen las guerras, unas antiguas y otras nuevas. Desde luego esto si sería empoderamiento, pero tal privilegio no ejercido ni sirve de nada ni habla nada bien de esa persona.

Después de esta anodina estrofa en lo concerniente a melodía le sucede ya el estribillo, con una primera parte que merece la pena reproducir pues no tiene desperdicio:

“Mamá, mamá, mamá

Paremos la ciudad

Sacando un pecho fuera al puro estilo Delacroix

Mamá, mamá, mamá”

Sí, Rigoberta pide a su madre parar la ciudad sacando un pecho al estilo Delacroix. Vayamos por partes: Sacar un pecho y parar la ciudad… ¿Perdón? No aseguraban las empoderadas feministas que era normal mostrar los pechos ¿Por qué habrían de parar nada con los pechos, o con uno solo? Y sobre todo ¿Por qué no le echa el valor de la ya mítica Sabrina y lo lleva a cabo en lugar de quedarse en las palabras?

El inconsciente le delata a Rigoberta, pues efectivamente los pechos femeninos, o sacarlos, no están en la “normalidad” de sacar una mano, un dedo o una rodilla; les guste o no son un elemento erógeno por su inherente e intrínseca pertenencia al dimorfismo sexual de nuestra especie, y es un hecho muy extendido y ampliamente constatado su rentabilización económica por muchas mujeres, lo que no resulta factible para partes no erógenas como narices, orejas o nudillos.

 Pero  es que al margen de esto es ridículo, absurdo, y probablemente de mal gusto pretender parar la ciudad con un pecho, tanto  como lo sería pretenderlo sacando un pene.

Y además ¿Por qué hay que parar la ciudad, y por qué hacerlo con un pecho si es que eso es posible? ¿Qué culpa tienen los laboriosos ciudadanos de esa urbe del exhibicionismo histriónico de Paula Bandini?

La cosa es que llama a parar la ciudad pero no dice por qué. Tal vez podamos entender algo más recurriendo a la mención que hace al “estilo Delacroix”. La cosa es que el personaje histórico de Delacroix no es una mujer por lo que no podía ir por ahí sacando un pecho y parando nada; evidentemente se refiere a una conocida obra de este pintor del siglo XVIII titulada “La libertad guiando al pueblo”

Este cuadro muestra una escena llena de muertos y hombres con armas que siguen al símbolo que ya indica el título expresamente, la libertad, que el autor representa como una mujer, con un pecho fuera, y otro tapado, una bandera en una mano y un fusil en la otra, y cuyo género no hace en ningún caso referencia a la mujer de la especie humana sino que alude a la “madre Tierra”, ese hogar común del género humano y todos sus géneros. Pero claro, Paula alias Rigoberta no tiene por qué saberlo, aunque dicho sea de paso se podría haber buscado una pintora en lugar de un pintor. Tampoco tiene por qué saber, como además la mayoría ignora, que la escena no se refiere a la Revolución Francesa, pero esto es ya otra cuestión que no toca aquí desarrollar.

También podría haberle inspirado esta obra a Rigoberta Ribó el acto de taparse un pecho al estilo Delacroix, pero tampoco es necesario devanarse los sesos en dilucidar qué ha visto esta cantante en este cuadro, para una mente alienada contemplar un cuadro simbólico como éste se torna una suerte de dibujo de psicoanálisis Freudiano donde cada cual verá lo que le dé la santa gana…

Observando con un mínimo de detenimiento y entendimiento la obra de Delacroix resulta ciertamente preocupante que alguien recomiende o promueva seguir su modus operandi  para hacer nada, pues es pura y llanamente llamar a la violencia.

¿Hay que luchar en la sociedad actual por los derechos supuestamente conculcados de la mujer empleando el más puro estilo Delacroix?

Conviene incidir en que hablamos de la obra de este pintor pues no hay constancia de que este señor fuera un asesino impenitente, pues la obra, que no deja de ser eso, una manifestación artística y simbólica, muestra que el camino a la libertad está sembrado de sangre, de pisar sobre cadáveres, de matar para vivir, de la ley de la fuerza y el número; bueno, dicho sea de paso esto último es por definición la democracia.

En cuanto al detalle de que la obra de Delacroix no representa a ninguna mujer, hay que decir que no es algo casual: En esos tiempos, y con pocos cambios en el decepcionante presente, y Ucrania nos lo muestra ante el completo silencio de las feministas, se sigue enviando a morir a las guerras a los hombres, protegiéndose de ello a las mujeres en lo posible, recordemos que no en balde hablamos de fuerza por mucha tecnología que se haya logrado, y penosamente seguimos en el poco igualitario mantra, pero tal vez sí feminista, de “las mujeres y los niños primero”.

¿Deberíamos por tanto entender que Bandini aboga por alcanzar la libertad mediante el levantamiento por la fuerza con el viejo estilo de que las víctimas sean sólo del género masculino de la humanidad?… ¡Viva la igualdad!

Y por si alguien se detuvo a analizar el cuadro del reputado pintor habrá advertido que aparece un hombre desnudo de cintura para abajo, ¿También es esto el estilo Delacroix según Bandini? Pues venga, hagamos la revolución de no se sabe qué con pechos v penes fuera y prescindamos de la censura y el yugo de la industria de la moda, que nacimos desnudos y así disfrutan la libertad esas pocas tribus que aún andan por el mundo sin estas  torturas de la civilización democrática; pero sobre todo prescindamos de la razón y el lenguaje, para qué pensar y hablar cuando tenemos pechos y penes que sacar.

Sí, vaya manera de involucrar a Delacroix en los desatinos culturales de Paula Ribó, que dudo que de estar vivo pudiera explicarnos como parar una ciudad sacando un pecho.

La segunda parte del estribillo es una extensa y cansina retahíla de “ma, ma, ma…”, sí, nuevamente en una emulación del “la, la, la” del que las empoderadas generaciones actuales reniegan.

Nos quedan sólo un par de frases más… Ya, apenas hemos visto una estrofa y parte de un estribillo, pero es lo que hay. Y estas dos frases de la última estrofa dicen:

“No sé por qué dan tanto miedo nuestras tetas

Sin ellas no habría humanidad ni habría belleza”

Empezando por esta última, huelga decir que la humanidad no es fruto de las tetas, al menos no precisamente de la civilización occidental donde a menudo los pobres niños jamás mamaron, y con poco que se conozca de biología básica se entenderá que antes que las glándulas mamarias está un proceso que sí tiene que ver con la nueva vida, con la evolución y desde luego con la humanidad, y no es cosa ni de mamas ni exclusiva del género femenino…

Y sobre la otra y ese supuesto miedo a las tetas que proclama Bandini tal vez debería comentarla un psiquiatra, suena a trauma, al parecer la autora conoció de alguien que le asustaron unas tetas, no sabemos si propias o extrañas, y claro, eso debe marcar. Cierto es que hay pechos más bonitos que otros, como rostros y cuerpos, pero así es ser humano, no se elige nacer y menos con tal o cual cualidad, aspecto o belleza, pero en cualquier caso me atrevo a afirmar que los pechos femeninos, y en especial para el género masculino, son más objeto de deseo que fuente de miedo alguno.

Tampoco merece la pena ahondar en la cuestión de pechos y belleza, especialmente cuando toda ideología de la igualdad relega el aspecto físico para hacer prevalecer los mismos derechos por el simple hecho de ser persona e independientemente de sus pechos o belleza, salvo que tal doctrina persiga enviar a la tierra, al más puro estilo Delacroix, sólo a los hombres menos agraciados.

Una última observación con respecto a la letra: Se repite el verso “Escúchame” en varias partes de la canción, acentuando esa sensación de trauma que trasciende, al parecer a alguien no le presta oído su propia madre, pero es que para lo que se dice tampoco hace falta mayor dedicación, y mucho menos parar la ciudad.

Recurriendo a declaraciones de la cantante en un intento de tratar de encontrar un mensaje coherente que se nos hubiera escapado de esta peculiar canción, nos dice que se reivindica luchar contra la censura en internet que sufren los cuerpos femeninos, pues es habitual que los pezones se tapen en las imágenes de visualización pública y abierta.

Ahora sí que termina de desmontar cualquier argumento racional. Claro que las imágenes públicas, y no sólo las imágenes, se modifican, cuando no se quitan directamente, en virtud de múltiples fines y justificaciones. No son los pezones lo único que se tapa y eso obedece a muchos factores, no sólo los relativos al dimorfismo sexual y a la sexualidad, también a la democrática reivindicación, de madres, y padres, de que no se muestren determinados contenidos a los niños, o la tradicional explotación económica que las mujeres han hecho de su cuerpo, no olvidemos las innumerables revistas donde mujeres famosas cobraban por justo eso, enseñar un pezón.

No creo que a tantas mujeres les haga gracia que Bandini promulgue que deben mostrarse los pezones sin censura, sin la de taparlos ni de esconderlos tras el dinero; o lo mismo Rigoberta lo que reivindica es la pornografía gratis o algo así… Quizás lo más paradójico es que con la ventana al mundo que supuso el escenario del Benidorm Fest perdió la oportunidad de ser coherente y no “taparse” sus pezones con telas, por cierto de corte muy al estilo no de Delacroix pero sí de su siglo.

Siglos de lucha feminista y ahora viene esta aspirante a Eurovisión a reescribir la Historia. El movimiento feminista ha rechazado desde sus orígenes que las mujeres muestren su cuerpo, sea en televisión, en el deporte, etc., al entender que se las cosifica y comercia con sus cuerpos… bueno, claro, si es gratis por ejemplo poner a todas las integrantes de un ballet en tetas ya no se estará comerciando con ello, ¿no?; pero ¿pensarán lo mismo las profesionales de la danza? ¿Se están autocensurando por bailar con los pechos tapados y necesitan que Paula Bandini las libere?

No deja de ser curioso el argumentario feminista, y si retiran un cartel de una obra de teatro por mostrar un pecho femenino se califica de censura y ataque a la libertad de la mujer, pero igualmente pueden reclamar que se retire el mismo cartel, tal vez de un partido de fútbol, por entender que se usa el cuerpo femenino como reclamo, se utiliza a la mujer como cosa; tal vez en realidad sólo defiendan intereses económicos o que lo válido es lo que la feminista de turno se le antoje hacer en cada momento sin que nadie tenga derecho siquiera a opinar.

Se ha dicho de la letra de Bandini que divulga un mensaje feminista, pero ¿Dónde está el mensaje feminista en la letra analizada? También declaró la cantante que para ella esta canción trasciende la maternidad y habla de su poder como mujeres, y nos preguntamos ¿A qué poder se refiere? Sin duda no apunta a su poder como persona ni como individuo igual al resto ante la ley, y eso desde luego no es igualdad o igualitarismo, eso sí, sería feminismo en su sentido sexista y discriminatorio, porque no nos engañemos, el feminismo nunca luchó por la igualdad, siempre lo hizo por derechos para la mujer y jamás vimos una organización feminista defendiendo los derechos de un hombre en situación de discriminación frente a a una mujer.

Si honestamente se pretendiera evitar el sexismo y luchar por la igualdad de las personas ante la ley evitando la discriminación por razón de sexo habría que empezar por el principio y justo por la palabra que define y recoge el concepto como verdadero símbolo y estandarte del loable fin. Deberíamos negarnos a usar un término sexista para evocar igualdad, me niego por encima de todos y cada uno de los ilustres académicos de la RAE a que el término machista aluda a actitudes reprobables y su homólogo para el género femenino, “feminismo” albergue lo más sagrado de la igualdad social entre géneros, no puede residir la igualdad en la antítesis, en el escarnio y la burla entre términos de ambos géneros que deben ser iguales y así se dice perseguir. Si queremos la igualdad empleemos justo eso, el término “igualitarismo”, al que se le puede incorporar una acepción específica si se requiere, pero lógicamente, etimológicamente, evocativamente y de toda “mente”, si machismo designa “Forma de sexismo caracterizada por la prevalencia del varón.”, feminismo designa “Forma de sexismo caracterizada por la prevalencia de la mujer”.

Y volviendo a lo de que la letra de la canción trasciende la maternidad y por tanto debemos asumir que la canción trata dicha maternidad como base, cabe preguntarse ¿Tan sublime es la maternidad de la hembra humana, es lo que define a la mujer? Esto también creía se había superado, al fin y al cabo la reproducción sexual y la maternidad no es mérito ni de ninguna mujer ni de ninguna otra hembra de cualquier especie, de miles de ellas. Pensaba que si algo define a nuestra especie y  sus individuos, independientemente de su género, es la racionalidad, la mente, la inteligencia, la conciencia, y no la “reproductividad”, algo tan biológico, animal, e inevitablemente vinculado a lo instintivo de la supervivencia de la especie que trasciende al individuo.

También se olvida que no hay maternidad sin paternidad, que la reproducción, eso tan básico de lo que participan de humanos a gorilas y de pulgas a ratas, y la propia muerte, no es más que el invento evolutivo de la sin consciencia “madre naturaleza”, algo de lo que sólo se podrá trascender con ciencia y conocimiento pero desde luego no con sexo y feminismos.

De donde no hay no se puede sacar y pretender encontrar un mensaje coherente y congruente en esta canción es inútil; únicamente puede llegarse a conclusiones como que lo mismo el mensaje es que si no te reproduces o tienes un buen pecho que mostrar no eres mujer, o que tal vez es un derecho de la mujer parar ciudades con sus pechos.

En resumen, salvo por el desatino de llamar a parar ciudades al supuesto estilo sanguinario y desinhibido del pintor nacido en el siglo XVIII, la letra de Paula Ribóberta Bandini es básicamente hueca y vacía a la par que pretenciosa e hipócrita.

Y en cuanto a la alusión a Delacroix, tampoco podemos exigir estos conocimientos a la artista con ambiciones de líder activista o algo así que poder rentabilizar ante uno de los públicos más manipulados y menos instruido musicalmente de la historia, que oye música en móviles y a veces acceden a la tremenda calidad de ponerlo en “el altavoz”, una especie de reproductor monocanal cutre pero preferiblemente de gran tamaño y potencia, aunque no llegue al éxtasis del absurdo estéreo del maletero de un coche hortera de un dueño no más favorecido por mucha cadena rústica que le cuelgue del cuello.

Música.

Y si en cuanto a la letra había mucho que decir, tal vez porque dice bien poco y pretende lo que no comprende, en lo relativo a la música cuesta escribir algo más que lo obvio pues tampoco la música trasciende a su mera sucesión de notas.

Anodino comienzo acorde a la letra a cargo de un piano y dos pianistas que bien podría haber sido interpretado con una sola mano de un único músico, que la voz de la cantante sólo consigue sepultar un poco más si cabe y hasta tal punto que el estribillo que parece salir al rescate en apenas pasados treinta segundos del comienzo, lo intenta pero no lo logra, pues la percusión, sintética y simplona no hace más que acentuarlo.

Una vez superado el estribillo no se encontrará nada nuevo en cuanto a música, no hay ni talento ni siquiera trabajo en la parte rítmica; tampoco en la sección armónica que se limita a un fondo que oculte el silencio, y si se busca melodía o instrumentos con algo de presencia o protagonismo sólo se hallará decepción, porque no hay nada más, resultando asimismo en cuanto a melodía que no hay más que la vocal que queda muy lejos de himno alguno ni puede aspirar a “hit” del verano.

Al igual que con la canción de Tanxugueiras la música no alberga nada que pueda sugerir originalidad y menos aún empoderamiento de ninguna clase.

Interpretación.

Paula no destaca precisamente por una voz soberbia, y nada más comenzar esta canción se ponen de manifiesto sus carencias en las frecuencias más bajas, sin profundidad, control, vocalización y articulación con un mínimo de brillantez.

En los estribillos queda envuelta por los coros, de los que no se distingue; tampoco resalta en las estrofas tanto por la composición melódica como por la interpretación plana que la cantante hace de ella, con tal parquedad que es inútil encontrar cualquier amago de giros vocales ni vibrato de ningún tipo.

Tampoco le imprime ningún matiz que sugiera o transmita sensación o sentimiento alguno, ni sombra de ese don que algunos cantantes aún con menos cualidades vocales hacen que canciones en principio mediocres lleguen a llamarte la atención o incluso provocar alguna emoción.

Esto hace que cuando Bandini parece que va a romper la tónica para deleitarnos y levantarnos del sillón en los últimos segundos de la canción asistimos a poco más que gritos con matices de desafinación a pesar de la buena dosis de efectos que impiden apreciar nada más, culminando una interpretación entre pobre y ridícula teniendo en cuenta que pretende medirse, supuestamente, con lo mejor de un buen número de países.

En resumen, la interpretación vocal no añade ni rescata a la letra de su vacuidad e impresas sandeces, logrando acaso ser en este sentido coherente con ella.

Puesta en escena.

Tal vez sea este apartado el único que logra conmovernos aunque sea por la vergüenza ajena que nos invade hasta ponernos el vello de punta en los momentos álgidos del ridículo escénico.

Y es que cuando se pasa de la inmovilidad presidida por la penumbra vocal a una suerte de coreografía que tropieza en lo más básico del baile o la gracia del movimiento humano, cuesta creer que se fomente la ineptitud hasta umbrales que rememoran el fantasma del ya hito del ridículo protagonizado en 2008 por David Fernández, alias Chikilicuatre, en el paradigma de lo que supone prescindir de criterios y conocimientos en pro de la democracia, que no se volvería a aplicar desde entonces.

Cualquier evolución posterior del cuerpo de baile, que no de Bandini, fracasa en hacer olvidar el espectáculo inicial.

Todo este despliegue se adereza además con una grotesca imagen a tamaño gigante de un dibujo de una especie de pecho inflable a la par que la Bandini sitúa su mano en sus pechos dando pie a una asociación poco edificante.

Pero sobre todo resulta paradójico y de gran hipocresía llevando a la canción al grado de farsa o fraude, y mientras se supone se pretende dar un mensaje de libertad, de normalidad de la desnudez torácica femenina, lo único que nos muestran y demuestra Rigoberta es un dibujo y ropa recatada que a lo sumo sugiere no emplear ropa interior en su torso, tal vez en un alarde de creer que está iniciando una revolución que parece ignorar se produjo en los años 60 del pasado siglo con el movimiento Hippie, que debería conocer pues tampoco es ya una adolescente.

Puede que los hippies, a esto de hablar de sacar los pechos y no hacerlo le pusieran un nombre; lo que no tiene nombre es que después de tanto alegato y discurso presenta el videoclip de la canción, para el que se había contado con activistas de movimientos feministas a las que se les pago para grabar sus pechos y resulta que en el corte final no aparece ni una sola imagen de un pecho real sin censurar, lo que además obedece según sus responsables a decisión personal de la autora.

Podríamos habernos preguntado si Eurovisión le permitiría a Bandini sacar un pecho pero el festival no necesita recurrir a ninguna censura más allá de la hipocresía, cobardía, incoherencia e inmadurez que despliega Paula Bandini.

Parece que hoy día, cuando las leyes españolas consagran la igualdad por razón de sexo en su texto de mayor rango, la Constitución, que por lo visto hay que reivindicar justo eso, lo ya alcanzado y que supuestamente la democracia y el estado de derecho garantizan, pues demócratas desde luego se definen, pues eso, parece que ahora es un hito sacar la imagen caricaturesca de un pecho en un escenario… lejos queda el cine del “destape” que creímos superado.

Pero mejor reflexión sería pensar cómo sería esa canción si se llamase “Ay papá”, se mostrara un enorme pene inflable en el escenario y el intérprete hiciera honor a la letra y sacara su miembro viril para disfrute de la audiencia, o al menos de la que no tenga miedo a los penes…

Al menos ya sabemos la respuesta a esa chocante cuestión, por su falso planteamiento, que nos hacía la “artista” sobre “por qué dan tanto miedo nuestras tetas”, sí, es a ella, sólo a ella, a quien le dan miedo, sin poderse concretar si son sólo las suyas, la de ciertas mujeres como ella, o todas en general.

Representatividad.

No se antoja la mejor idea sugerir «italianidad» cuando se pretende representar españolidad. Tampoco es Cataluña el mejor lugar del país estadísticamente hablando para encontrar al mejor representante de España pues la probabilidad es de aproximadamente el 50% en cuanto a renegar de la identidad española. Y esto no es hablar por hablar, hay precedentes como ya comenté, el de Juan Manuel Serrat que en su día exigió no cantar ni una palabra de la canción en español, lo que curiosamente llevaría a cambiar de cantante y, cantando íntegramente en Español, ganar el festival, poniendo de manifiesto el gran error de la primera elección.

A Bandini le faltó decir que la canción, además de feminista, era muestra del folclore catalán, tal como hacen con descaro las Tanxugueiras con respecto a su región geográfica; y la cosa es que la propuesta de Bandini es tan falta de todo que lo mismo si hubiera presentado una sardana se hubiera superado a sí misma.

Seguro que hay mucho bueno por decir de la canción y su cantante, pero en el contexto de aspirar a competir internacionalmente representando a España es difícil dejar de lado que es la música y el cantar lo que quedó al margen y que el supuesto mensaje es poco más que una gran mentira, por lo que al igual que con Tanxugueiras mejor verle el lado cómico, que no es cosa menor, y en fin, qué le vamos a hacer si Ribóberta es tan bandini, que bandido es quien hace mal, y en esto RibóBerta no defrauda.

Chanel, “SloMo”

Las dos anteriores aspirantes pretendían hacer negocio del feminismo en eso que algún cínico llamó discriminación positiva y que consiste en proclamar la igualdad mientras se la desguaza para obtener privilegios con los que beneficiarse a costa de la exclusión de otros, como si el hecho de tener un determinado género o tener una determinada ideología sea un argumento musical o de representatividad de los valores musicales de un país.

Chanel fue elegida finalmente como representante de España en Eurovisión despertando la polémica por más de un motivo, entre otras cosas se la acusa de proclamar un mensaje intrínsecamente machista, de tener relación personal con algún miembro del jurado, y de emplearse una lengua extranjera en mayor medida de lo permitido.

Pero claro, Chanel es mujer, e inmigrante, por lo que en estos tiempos de censura al pensamiento y expresión libre, es muy difícil hacer una crítica objetiva y racional sin ser acusado y lapidado por machismo y xenofobia por mucho que la letra diga lo que dice, que ya sabemos que es sólo cosa de niños gritar que el rey está desnudo”, como en el conocido cuento de H. C. Andersen, y hay que decir lo que hay que decir, que la canción de Chanel, de título “Slomo”, y sobre todo ella misma, es otra muestra más del “empoderamiento” femenino…

Pero por más que levante sarpullidos no seré yo quien siga la corriente, por lo que en lo que sigue puede haber mayor o menor acierto pero desde luego ni hay borreguismo ni se dice lo que dicen que hay que decir.

Y antes de comenzar con el análisis de la letra es oportuno decir que en el caso de Chanel Terrero también de entrada llama la atención su nombre, como ocurre con las anteriores artistas, pero no menos también el título de la canción.

Resulta que el nombre de pila se lo debe, como ha declarado, a la famosa Coco Chanel, por lo que es víctima directa del fanatismo de su madre por este personaje, cosa que la cantante parece secundar no recurriendo siquiera a lo habitual de elegir nombre artístico

Y esto de tener por nombre el apellido de una millonaria diseñadora de ropa cuyo más emblemático producto es un perfume que además no diseñó ella (fue Ernest Beaux) denota falta de inspiración o referentes familiares alternativos, pero eso es otra historia…

En cuanto al título, que leído en español suena “es lomo”, es un palabro derivado de la expresión inglesa “slow motion”, que significa cámara lenta, y que no es lo principal de lo que habla la canción pero sí lo último que querríamos ocurriera en un tema que durando apenas unos tres minutos se hace ciertamente largo y excesivo en numerosos aspectos.

Letra.

Una de las polémicas era el excesivo uso del inglés pues la mayor parte de la canción debiera ser en el idioma del país al que se representa, como recogen las normas para el caso de España. Sin embargo el problema en mi opinión no es el inglés, que también, sino el supuesto español, que no lo es; no, no es español de España, es español de países del continente americano, y que bien podríamos denominar “latino” pues es así como la propia cantante denomina su propuesta de canción.

Por lo que el mensaje, salvo que se analice adecuadamente la letra pasa por ser algo pintoresco, festivo y en última instancia una canción simplona, vacía, rivalizando con Tanxugueiras y Rigoberta Bandini pero con el añadido de la doble lectura o intención de las típicas letras, calcada en tópicos, del reguetón más básico y chabacano sólo suavizado con la ignorancia del oyente por el significado de las letras; pero que no puede evitar que el mensaje original sea de marcado acento sexista y tendencia machista, que no desaparece por ser cantado por ninguna mujer.

Veamos algunos de los pasajes más esclarecedores de un mensaje que en realidad es completamente evidente si se parte de lo dicho, de que se utiliza inglés y latino, y que reproduce una buena colección de tópicos y mantras del reguetón oriundo de la américa latina.

La primera estrofa en realidad ya lo dice todo, como posteriormente comprobaremos, pues luego sencillamente se explaya en detallar esta inicial sinopsis:

Llegó la mami

La reina, la dura, una Bugatti

El mundo ‘tá loco con este body

Si tengo un problema, no es monetary

Se presenta, dice que es la mejor, que vuelve loco al mundo con su cuerpo y que los problemas que pueda tener no son económicos.

Podemos interpretar lo que queramos pero desde luego no habla de trabajo al uso pero sí relaciona su bienestar económico con su cuerpo.

Esto en el contexto del reguetón sólo tiene una lectura pero podemos ser imaginativos y, con buena dosis de buenismo e ingenuidad, pensar que la canción no es una chabacanada machista sino que nos habla de una digna modelo, como ejemplo de profesión que vincula directamente el cuerpo femenino con el éxito económico, aunque probablemente no sea la más digna en la lista de los movimientos feministas, que siempre la han asociado a cosificación de la mujer.

En la siguiente estrofa empieza a sacarnos de dudas:

Les vuelvo loquito’ a todos los daddie’

Voy siempre primera, nunca secondary

Apena’ hago doom, doom con mi boom, boom

Y le’ tengo dando zoom, zoom on my yummy

Nos aclara que a quien vuelve loco no es al mundo sino a los hombres, que ella lleva la iniciativa, domina lo que hace, y consigue rápidamente su objetivo, digamos “volverlos locos”.

Los dos últimos versos, por más que se escondan en juegos de palabras, metonimias, similitudes fonéticas e insinuaciones, son evidentes y no tienen interpretación alternativa posible. El uso del inglés con sentidos figurados habituales del reguetón y el habla más vulgar de determinados grupos latinoamericanos no deben llevarnos a buscar traducciones del inglés literales, y cualquiera en aquel continente, incluso también casi cualquier adolescente en España sabe que boom boom es “culo” por la asociación entre el ritmo, recordemos la famosa canción con este nombre de Chayanne, y la parte del cuerpo que se mueve siguiéndolo, que eso es la metonimia, y en estos dos versos todos los vocablos empleados con final en “oom” denotan justo eso, ritmo, y obviamente zoom zoom no tiene nada que ver con ampliación de imagen y sí con lo que provoca esta mujer de buen cuerpo en el hombre en cuestión cuando le hace “doom doom” con su “culo”, resultado también de carácter rítmico y muy descriptivo aparte de evocar la palabra zumo, que nos dice va a parar a su yummy, que en inglés significa literalmente delicioso, y no siendo nada que se coma, igualmente en sentido literal), claro está se refiere a aquello que más le gusta de su cuerpo, tal como igualmente han empleado otros artistas, incluso fuera del reguetón, como es el caso de la canción de Justin Bieber titulada justo así, “Yummy”.

Sí, ciertamente es muy gráfico, rítmico y onomatopéyico, leámoslo de nuevo con algo menos de spanglish:

“Les vuelvo loquitos a todos los hombres, apenas hago doom doom con mi boom boom les tengo dando zoom zoom en mi cosa deliciosa.”

No creo que sea necesario traducirlo del todo al español, ¿no?, cualquier chaval sabe lo que está diciendo, pero tal vez los responsables de selección de canciones para Eurovisión no sean ni tan chavales ni tan versados en lenguas extranjeras que confunden con el español, el de España.

Más detalles que nos deja la letra:

Yo siempre estoy [lista para] romper caderas, romper corazones.

Romper caderas y corazones, sí, no tiene problemas en no corresponder al amor que sabe despierta en algunos hombres, y lo de romper caderas no se refiere a violencia con resultado de fracturas óseas, no, sigue en la misma línea de su profesional doom doom con su boom boom. Evidentemente no es lo más plausible que esté hablando de una relación sentimental, de pareja, entre un hombre y una mujer, habla de numerosos hombres, bueno dice en realidad todos, que equivale por tanto a cualquiera, habla de tener listas sus caderas, y de romper corazones, pero no el suyo, lo que denota no tener implicación sentimental.

No sólo se decida la protagonista a esta peculiar actividad con los hombres, y en estribillo nos amplía la información:

Take a video, watch it slow mo, mo, mo, mo, mo (yeah)

Booty hypnotic, make you want more, more, more, more, more

Voy a bajarlo hasta el suelo-lo-lo-lo-lo (yeah)

If the way I shake it to this dembow (to this dembow)

Drives you loco (yeah)

Take a video, watch it slow mo

Nos dice, o prefiero pensar que le dice a uno de esos hombres, que coja el vídeo y lo vea a cámara lenta que mire el culo hipnóticamente, empleando el término “booty” tan de moda entre otras cantantes, incluyendo a Jennifer Lopez, reivindicando el poder de sus traseros, en cuya interpretación no voy a entrar. Añade que va a bajarlo hasta el suelo, aludiendo al típico baile del reguetón, el twerking o «perreo», a base de movimientos de cadera y glúteos que hace justo eso, flexionar las piernas exponiendo el trasero que se hace descender para luego volver a subir.

No hay duda, pues el «perreo» es la forma habitual de bailar el “dembow”, palabra que incluye literalmente, y que no es otra cosa que la base rítmica machacona y sintética del reguetón.

En resumen la protagonista además proporciona vídeos a sus hombres que invita a ver a cámara lenta fijándose en el baile de su trasero, y ¿para qué? Pues esto también lo dice en la estrofa, en inglés, que traducido es: “Para hacer que quieras más, más, más, más, más”, o sea que es para promocionar su actividad principal, esa que le permite no tener problemas económicos.

Y lo mismo que antes nos dijo con la estrofa del doom doom, ahora nos lo dice en la siguiente en algo más parecido al español y en una variante sin emplear el boom boom:

Te gusta to’ lo que tengo

te endulzo la cara en jugo de mango

Se te dispara cuando la prendo

Hasta el final, yo no me detengo.

Sí, esta vez habla de jugo, no de zumo, del que ella le lleva a su cara, por no decir boca, y no para beber, pero acaba igual, se le dispara al hombre, que no es ningún arma, cuando la prende, recordemos que prender es coger. Pues eso que también es experta en trabajos manuales ofreciendo sus jugos y todo lo que tiene.

La siguiente estrofa abunda en sus instrucciones para tales actos, con otro claro ejemplo de los juegos de palabras empleando el spanglish, como en el verso:

    Take a sip of my cola-la

Dice “toma un sorbo de mi cola” y tampoco ahora habla de Coca-Cola, siendo oportuno decir que también este término “cola” es el equivalente en Hispanoamérica para el de “trasero” o “culo” en España.

Lo complementa diciéndole al hombre de turno que se ponga salvaje y lo haga así: “pa-pa-pa-pa-pa”, denotando el ya referido ritmo, pues tampoco hay demasiada imaginación con los recursos empleados, y no, lo de ponerse salvaje tampoco tiene que ver con las burbujas o el sabor de la Coca-Cola, ni se bebe con tan peculiar ritmo intermitente…

Nada más, el resto son repeticiones, es lo que hay y eso es lo que da el título a la canción, la invitación de una protagonista aquejada de ninfomanía que recurre a vídeos promocionales de contenido incitador para que los hombres quieran repetir experiencia con ella, que es la mejor, y eso garantiza su estatus económico.

Qué raro que se apuntara por ahí que esto fuera una apología de la prostitución, ¿no? Yo no lo he dicho, me he limitado a “traducir” ligeramente la letra, que no está en español en su inmensa mayoría, y ello puede llevar a confusión; y ahora que cada cual interprete lo que quiera.

Música.

No hay nada novedoso ni original, lo que tampoco lleva a extrañarse por denuncias de plagios o parecidos, como el relativo al estribillo al compararlo con el del tema “Ekstravagantno” de la serbia Dara Bubamara.

Pero claro, son canciones por encargo, no hay nada de composición por parte de la intérprete ni de ningún músico español, y es sabido que una fórmula habitual para que un tema suene bien al público no entendido es que le “suene”, y por eso se recurre a trozos de múltiples canciones de cierto éxito, reconocimiento, o incluso calidad, para hacer una especie de canción Frankenstein.

Quizás lo mejor que puede decirse del tema de Chanel es que esa mezcla evita que sea un reguetón riguroso, algo que ya resultaría insufrible, aunque eso no aleja demasiado la inmunda fragancia que impregna toda la canción e incluso la puesta en escena

Tampoco es relevante la a lo sumo mediocridad musical, pues ni la mejor banda sonora o envoltura haría menos desagradable lo que encierra y se escapa por todas sus costuras.

Interpretación.

Ídem que con respecto a música: Nada que destacar, recuerda a tantas otras voces y canciones y sería tan difícil distinguirla e identificarla como una gran voz, una gran melodía o una gran interpretación, que ciertamente en el ámbito vocal no aporta nada a lo que es ya en sí la canción.

A esto se une que priorizando la coreografía se limita a cumplir en interpretación melódica con total ausencia de alma y matices, claro que el mensaje es ya en esencia carente de corazón, como expresa la letra explícitamente, y eso es lo que transmite, la animalidad, prepotencia y banalidad de la protagonista del mensaje.

Tal vez si fuera una obra de teatro la actriz tendría gran mérito interpretando un personaje tan deleznable y cretino por entenderse tremendamente alejado de la realidad de la persona que ejerce la interpretación; pero hablamos de aspirar a presentar e interpretar la mejor canción, la que contenga el mejor mensaje, la más representativa del talento al menos musical y vocal de una nación, de tal forma que sólo es posible catalogar la canción con un enorme error, una anti-canción o un gran virus que nos han vuelto a colar con un perfecto caballo de Troya para una hipócrita y buenista sociedad.

Puesta en escena.

Limitándonos al desempeño coreográfico podríamos enumerar algunos positivos adjetivos; sin embargo debemos juzgarlo inevitablemente en relación a la canción a la que pretende complementar o al menos adornar.

Es innegable el poder de una buena coreografía al servicio de una canción para resaltar, elevar, realzar y reforzar su música y letra, su mensaje, lo que ocurre en este caso con “SloMo” es  que esto no es precisamente lo más deseable, logrando únicamente rematar el bochornoso espectáculo, y en cualquier caso por buena exhibición de baile que se haga no hay que olvidar que no se trata de ningún festival de danza sino que lo es de la canción.

Representatividad.

Este apartado no es algo caprichoso, forma parte del formato y la esencia del festival, que nos guste o no se trata de una competición internacional de canciones, donde participantes y ganador se corresponden con países, y siendo el país ganador quien acogerá la siguiente celebración del festival en su propio territorio.

No en vano, y al margen de que nos guste más o menos, cada país establece una serie de normas relativas a la canción y personas que lo representan, pues evidentemente cuando lo representan a uno, seas país o persona, lo primero es autorizarlo, y lo siguiente asegurarse de que te represente lo mejor y más fielmente posible pues al fin y al cabo va en tu nombre, con tu imagen, y tus intereses en el acto de que se trate, y esto que puede ser muy amplio y «concretable» en cientos de normas, supone en resumen pretender que la música con sello español sea reconocida en el mundo.

Esto, que es fácilmente comprensible por cualquiera, lleva a deducciones obvias como que no tendría sentido que España presentase a un esquimal con un cántico propio de su cultura mientras se escenifica el degüello y despellejado de una foca para comer su hígado crudo, no porque esto sea mejor o peor, sino porque desde luego no representa a España, e incluso de triunfar, que posibilidades tendría, tal vez el interés nacional en su faceta turística no se estaría logrando cuando los viajeros cambiaran nuestras playas por los iglús en el ártico.

Tras este ejemplo en clave de humor es fácilmente comprensible que ya de entrada no parece la mejor representante española una cantante cubana.

Tampoco parece la mejor propuesta una canción latina en lugar de española, pues es evidente que de española nada tiene.

El que no se entienda la letra sin ser traducida responde a que no está en español, no en la lengua de nuestro diccionario al menos, y harán falta el de inglés / español y el de latino cutre / español para saber qué dice esta cubana al mundo en nombre de los españoles, y en particular de las españolas pues nos aseguran es otro ejemplo de eso que llaman el empoderamiento femenino.

El género elegido, esencialmente reguetón, tampoco tiene ningún tipo de origen ni variantes nacionales en nuestro país.

Sobre la letra y su mensaje sencillamente espero no nos represente en absoluto.

Lo que no me cabe duda es que esta artista cubana conoce perfectamente el significado de lo que canta, y si bien cada cual puede hacer con su voz, su boca y su cuerpo lo que quiera, no parece lo más representativo ni de los españoles ni lo debiera ser de nadie, y ni mucho menos de la esencia humana o una sociedad avanzada, el explotar económicamente al género masculino despreciando sus sentimientos a la vez que se alardea de ello; no somos simples seres dominados por el instinto reproductivo donde la belleza física es el mayor y único valor.

El festival

Hasta aquí el análisis de las tres propuestas, incluyendo la elegida, para representarnos en Eurovisión en este glorioso año 2022, un evento que conceptualmente es muy atractivo pero que adolece de grandes vicios fruto del contagio desde las sociedades que lo llevan a cabo y que atentan directamente contra lo que debiera ser su esencia en tanto en cuanto se autodenomina como festival de la canción, y canción es fundamentalmente música y letra.

Se podría resumir diciendo que en la actualidad Eurovisión es la Fiesta del negocio de la Canción de música enlatada y letra destartalada, pero evidentemente hay mucho más en este gran acontecimiento y espectáculo internacional.

Votaciones.

Es uno de los aspectos más llamativos del festival, y de hecho forma parte de él en forma de apartado independiente y previo a la proclamación del ganador, constando de su propia liturgia, con hitos, datos, breves entrevistas, imágenes y otros contenidos.

A lo largo del tiempo se ha optado por diferentes fórmulas, aunque lo más sensato podríamos pensar que sería contar con un jurado cualificado independiente, algo realmente difícil que en el mejor de los casos derivaría en un jurado de jurados de los países participantes, y a su vez estos jurados nacionales se han ido constituyendo en base a variados criterios, incluyendo que uno de sus miembros sea colectivo en representación de cualquiera que desee emitir su personal veredicto y que se interpreta en algo que podríamos denominar “la voz del pueblo”.

En esta ocasión el sistema de selección para la canción española contó con tres componentes: Un jurado profesional con 5 miembros y 50% del valor del resultado, un jurado demoscópico con 350 miembros como representación de la población española, con valor del 25%, y un jurado democrático como representación de los telespectadores con valor del 25% restante y correspondiente al televoto.

Queda claro que el sistema es un completo fracaso, cosa que era altamente probable dado que la mitad del valor del voto corresponde a procesos de tipo democrático (jurado demoscópico y televoto) y el restante 50% a jurado “dedocrático”, es decir de miembros puestos a dedo, por decisión personal de quien tiene el poder de hacerlo y no respondiendo precisamente a los más altos criterios que pudieran calificar a tal jurado como profesional.

Como curiosidad, los resultados parciales de cada componente del sistema de elección fueron:

Televoto:        1º) Tanxugueiras (70’57%)

            2º) Rigoberta B. (18’08%)

            3º) Chanel (3’97%)

 

  1. demoscópico: 1º) Tanxugueiras (14’59%)

            2º) Chanel (13’88%)

            3º) Rigoberta B. (13’52%)

 

  1. profesional: 1º) Chanel (51 votos)

2º) Rigoberta B. (46 votos)

3º) Tanxugueiras (30 votos)

Esto arroja reveladoras conclusiones, claro que dentro del contexto de que al margen de las tres únicas propuestas que aparecen en las votaciones el resto tampoco tenían a mi entender los mínimos que debieran exigirse a un participante para un certamen de este tipo en representación de España.

Debemos deducir sin el menor género de dudas que las mayorías carecen de criterio profesional, no estando capacitadas para tomar una decisión o elección en este, u otro, ámbito concreto y específico; es más se puede afirmar por  el orden que presentan las clasificaciones del televoto y el jurado profesional que la democracia es exactamente lo contrario al criterio profesional.

También advertimos que la democracia “ponderada” o limitada tiene la misma falta de criterio profesional aunque resulta menos extremista en sus valores y obtiene un resultado similar si consideramos que los porcentajes del 2º y 3º puesto difieren en apenas 36 centésimas de punto.

Lo más llamativo puede resultar que el jurado profesional proporcione un claro resultado que a su vez es claramente desafortunado y poco profesional en relación a los requisitos o bases del propio sistema de selección que obliga al jurado.

Es hasta tal punto inepto el jurado profesional que ha erigido como ganadora una canción que en base a las normas debe ser directamente descalificada, y para comprobar esto basta con una sola de esas normas, la que se refiere al empleo de idiomas no oficiales o cooficiales en España, y son los propios responsables  de RTVE quienes nos dicen que el 28’7% de las palabras de la letra de “SloMo” son en inglés a lo que añaden con descaro e ignorancia que hay un 9’9% de onomatopeyas, en la que incluyen “boom boom”, y un 61’4% en español, como dando a entender que corresponde a lengua española, la oficial en España.

La realidad es que “boom” es una palabra inglesa” y “boom boom” es una expresión “latina” o de la lengua vulgar española de América Latina, pero en ningún caso tiene la acepción que recoge el diccionario de la RAE con significado de “éxito”, que no la considera onomatopeya.

Lo mismo ocurre con la palabra “cola” con significado de “trasero” en el español de aquel continente como nos indica igualmente la RAE, y que al parecer los expertos de RTVE interpretan en alguna acepción española, quizás como bebida de cola en un alarde de ingenuidad en el contexto de toda la canción que para nada habla de bebidas, zumos y jugos veganos, o será que cogieron alguna otra de las múltiples acepciones, recordemos que entre ellas está “pene del hombre”… me pregunto qué ha entendido RTVE que dice esta canción.

Sin embargo, como ya adelantaba los resultados de la nefasta selección responden al sistema o sistemas empleados, democracia y dedocracia.

Nos aleccionan y fustigan tan machaconamente con mantras como el de la bondad de la democracia que son pocos a los que se les ocurre siquiera hacer un poco de ejercicio de pensamiento crítico y preguntarse si es tan buena y deseable esta ideología, pues es una ideología al no responder a criterios científicos y de conocimiento, es decir se cree en la democracia, se tiene fe en ella, incluso cuando la evidencia niega sus virtudes.

Todo el mundo tiene o debe tener derecho a opinar pero muy diferente es el derecho a decidir en base a criterio profesional acorde a la correspondiente capacitación. Por desgracia la democracia coarta la libre expresión y las opiniones minoritarias e incluso es habitual que proclame públicamente que un tipo de pensamiento es negativo y hay que unirse para derrotarlo y eliminarlo. No olvidemos que al fin y al cabo es la ley de la fuerza, la misma que en tiempos medievales donde se sustituyen espadas por votos pero igualmente dando el poder al número, a la cantidad, y no a la razón.

A nadie se le ocurriría someter a votación popular quién nos operará de nuestro problema de rodilla, que lo mismo te envían al Chikilicuatre, y a la vista está que siempre hay algún Chikilicuatre dispuesto a hacer lo que no sabe hacer, al pandémico intrusismo profesional por dinero, fama o capricho. Y sí, fue por la vergüenza internacional del caso Chikilicuatre que no se ha repetido la votación puramente democrática en la selección del representante para Eurovisión.

La democracia está plagada de problemas, es en esencia irracional y perniciosa, aunque tiene obviamente sus ventajas y beneficios, que como ya nos podíamos imaginar son únicamente para quienes la defienden, los que viven de ella como verdaderos parásitos o intermediarios entre el ciudadano y los verdaderos gestores que debiera tener la sociedad. Y como un paradigma más Eurovisión es fiel reflejo de lo que significa impregnar de democracia cualquier empresa que el ser humano se plantee de forma colectiva.

En este caso concreto la democracia, con el fin de obtener una elección representativa obtiene un representante  y una canción que para nada son representativos, sino justo todo lo contrario, cosa que sería sencillo comprobar, ¿qué tal una encuesta sobre cuántos españoles se identifican con el personaje que describe y defiende la letra de Chanel?

De la “dedocracia” poco hay que decir, si la democracia es la dictadura de la mayoría la “dedocracia” es la dictadura de quienes designan a quienes darán aspecto de democracia a su labor al funcionar mediante votaciones democráticas. Es sencillo: Puede parecer muy democrático y justo que un jurado profesional elija a una tal Chanel mediante votación, pero si elegimos tú y yo a los miembros que sabemos prefieren a esta artista por determinados motivos… tal vez por unos imaginarios vínculos con quienes tienen los derechos de la canción, que no es RTVE ni los españoles, y las implicaciones económicas de ser promocionada en Eurovisión…

Para que un jurado sea profesional debe cuanto menos ser elegido por criterios objetivos de profesionalidad, como podría ser un concurso de méritos, pero en ningún caso seleccionados por alguien que, como es habitual en el mundo de la música, confunde famoso con buen cantante o músico, y no sólo eso, es habitual que las mayorías crean que los famosos son autoridades más allá de su profesión por el hecho de ser famosos y ser admirados por tantos… nuevamente la cantidad y la democracia, y ahí tenemos cantantes opinando de vacunas y actores haciendo apología de regímenes que ni los propios ciudadanos quieren tratando de escapar a la primera oportunidad, como tal vez sea el caso de Chanel y su madre, en cuanto a dejar Cuba se refiere.

Benidorm Fest.

El que otrora fuera el prestigioso “Festival Internacional de la Canción de Benidorm” nacido en 1959 para promover la música española a nivel mundial ahora es el “Benidorm Fest” y su “SloMo” de 2022…

Benidorm vaciado de esencia y sentido, desprestigiado, eliminado el valor de su premio en sí mismo pues ya no habrá nadie que diga ser el ganador del festival de Benidorm, sencillamente dirá que fue el elegido para Eurovisión

La elección del participante nacional en Eurovisión podría haberse hecho en Torremolinos o la Maestranza, o en un programa de televisión sin nombre propio como otros años, no era necesario resucitar el mítico festival para patearle la cara desfigurándolo.

Y para colmo el recochineo de llamarle Benidorm “Fest”, sí, muy española la palabra, como el boom de Chanel, a la que todo esto seguramente le resulta muy “monetary”…

Feminismo.

Qué bonito queda decir que es fantástico que las 3 finalistas sean mujeres, venga todos a aplaudir, y qué tal si se dijera que hay que celebrar que todos fueran hombres, oh, qué horror… Sí, esta es la igualdad a la que hemos llegado; y todavía si las canciones fueran obras con méritos para ser reconocidas se podría aguantar tanta sandez, lo malo es que las creaciones no superan la mediocridad y ofende al nivel musical de nuestro país, con un gran bagaje y calidad de incontables creadores e intérpretes a los que no se les da una oportunidad, tal vez porque son hombres, o porque no portan un supuesto estandarte feminista.

Posiblemente, que a nadie le gusta admitir la equivocación y mucho menos haber sido manipulados, con ese falso orgullo de creerse más listo que el propio sistema que maneja cifras de poder  y dinero que jamás tendrás, siendo humildes, quitándonos las orejeras de devotos de la democracia, o mejor dicho de esta democracia, tengamos la perspectiva suficiente para ver las cuerdas que manejan nuestras mentes, y no caeríamos en posturas tan ridículas y poco igualitarias como aceptar como bueno que se diga en televisión y públicamente lo mencionado, que es fantástico que sólo haya mujeres candidatas a representar a España en Eurovisión, que va a ser una mujer quien nos represente, cuando veríamos inaceptable que se dijera que es estupendo que sólo vayan hombres y sea un hombre quien nos represente, y perdiendo la perspectiva de que se trata del “festival de la canción” y lo que debiéramos preferir es un buen cantante y una buena canción que nos represente, pues ni lo primero ni lo segundo tienen sexo y si nos representa es que nos representa como habitantes de este país, donde resulta que hay tantos hombres como mujeres.

Lo mismo debiéramos recordar que las dos veces que España ganó con Eurovisión fueron dos mujeres las que lo consiguieron, y curiosamente fue hace ya muchos años y antes de la actual democracia, cuando el sistema no era precisamente el más igualitarista ni feminista. Esto además puede tentar a los actuales “discriminalistas”, esos que abogan por que determinadas personas tengan más derechos que otros como ocurre en actuales leyes como la de violencia de género o los textos concernientes al divorcio y potestad de los hijos, que las mujeres son mejores representantes para eurovisión ya que ningún hombre antes ganó representando a España, cuidado, esto es sexista, es hembrista, y NO feminista en el sentido hipócrita actual del término, aunque sí feminista en lo que de hecho es el feminismo; y también un estadístico podría argumentar que debieran representarnos hombres porque la probabilidad, si asumimos somos iguales, aconseja que es más factible que gane un hombre que no una mujer por tercera vez. Pero no, la cosa es más simple, igualitarismo es no discriminación e igualdad de oportunidades, de manera que no debiera tenerse en cuenta el sexo del representante, nada más.

Por cierto, tampoco con la llamada “discriminación positiva”, auténtica paradoja pues no existe discriminación que pueda calificarse de positiva y que de hecho sería por definición anticonstitucional, y que además en este caso impediría que este año y hasta que no hubieran ganado dos españoles, hombres, el festival, no podría volver a presentarse una mujer… ¿injusto y absurdo, verdad? Claro, es “discriminación positiva”.

La cosa no queda ahí, y del feminismo se derivan entelequias saduceas como el llamado empoderamiento de la mujer o el denominado lenguaje inclusivo, y asimismo con igual origen que estos, otras no pocas cuestiones que forman parte del pensamiento impuesto, de la anulación de la libre expresión y el ejercicio del pensamiento crítico, entre las cuales se encuentran las doctrinas sobre cuestiones como las lenguas cooficiales, la inmigración o la propia democracia.

Nunca se molestó un electricista, un oculista o un futbolista por esa terminación en vocal “a” y en un alarde de hombría, masculinismo o hasta feminismo, dijo ser un “futbolisto”, pateando de paso no el balón sino nuestra lengua; pero al parecer al hablar de “la piloto” o “la médico” hay mentes que ven en esa vocal “o” un par de testículos que causan rechazo asociado a una severa dolencia mental de misandria.

Tampoco “trabajadores” hace referencia a hombres y ni siquiera emplea la vocal “o”, no es “trabajadoros” como sí sería “pilotos”, por lo que ese empeño excluyente de decir trabajadores y trabajadoras es tanto como decir que las trabajadoras no son trabajadores, que hay alguna diferencia con el resto de personas que trabajan, y es que sí, la estupidez, la manipulación y sobre todo el dejarse manipular es la verdadera pandemia de estos años 20 del siglo XXI.

Se han introducido por la fuerza y no por las habituales normas de evolución de la lengua términos como “médica”, y otros aunque no figuran, como “pilota”, declara la RAE que es igualmente válido su uso… bueno, y que digan lo contrario, pero bueno también introdujo no hace mucho cosas como “almóndigas”, es lo que hay, otra institución más contagiada, enferma e inútil.

En fin que, sin tener en cuenta el sexo del representante, lo que no debemos es pretender que un agricultor construya edificios ni un cantante nos explique la ciencia de las vacunas, de manera que lo más justo y sabio es que a Eurovisión vaya un buen cantante con una buena canción, eso es lo que deberíamos exigir.

Mucho se puede ahondar sobre esto, y bien justificado estaría pues se han cacareado argumentos de este tipo para obligarnos a felicitarnos por este espectáculo del Benidorm Fest y la seleccionada representante de España en Eurovisión; pero toda mente manipulada presenta alergia y rechazo a todo lo que sea pensar y dudar de los dogmas inculcados que se hacen propios y se repiten a los cuatro vientos reafirmando la gran personalidad y criterio propios que se cree y presume tener, por lo que no deseando torturarlas, esas pocas que alcanzaron a leer hasta aquí, voy concluyendo, pero no sin antes, ya que también viene al caso, comentar someramente la cuestión de las lenguas cooficiales, confiando que alguien habrá con sincero interés en cuestionar los altavoces de los verdaderos empoderados, los medios de comunicación, y quienes los gobiernan, sus dedócratas.

Lenguas cooficiales.

Debemos ser conscientes de que cuando se dice que ésta o aquélla son lenguas cooficiales en España no se está diciendo que lo sean en todo el territorio nacional, sería ya de suma ineptitud implantar el catalán en Extremadura por ejemplo; de manera que si al decir España nos referimos a todo el territorio nacional es incorrecto hablar de lenguas cooficiales ya que sólo existe una oficial y común a todas sus regiones, el español. Otra cuestión sería hablar de las lenguas cooficiales en una región o territorio como lo sería el aranés en el Valle de Arán.

Se da la circunstancia añadida de que las palabras que en las lenguas territoriales son distintas a su equivalente en español no son conocidas por el resto de territorios, o dicho de otro modo, los españoles no conocen, de modo general y en su conjunto, más lengua oficial y cooficial que el español.

Y dado que las normas españolas para la selección del representante en el festival de Eurovisión persiguen justo que exista esa lógica representatividad, es indiscutible que la única lengua en España representativa de los españoles es el español, que además es la única oficial en todo su territorio y la que entienden todos los españoles.

¿Por qué entonces esta manía en rescatar viejas lenguas locales? Alguno repetirá lo que oye y dirá que la diversidad enriquece aunque no sepa qué quiere decir con eso ni se haya parado a reflexionar en qué enriquece no entender algo o tener que usar dos herramientas para apretar el mismo tornillo. Para empezar a entender esta cuestión se debe comenzar por dejar de lado lo irracional y especialmente los orgullos de mini patrias para hacernos esta pregunta desde la premisa de que se habla para transmitir un mensaje, lo que requiere hacerse entender:

¿Qué sentido tiene que un catalán hable en catalán a un vasco cuando ambos tienen un idioma común, el español, con el que ambos sí se entenderían?

Siendo objetivos y prácticos, y dejando a un lado añoranzas, sentimentalismos, condicionamientos, gustos y demás subjetividades, las llamadas lenguas cooficiales no dejan de ser básicamente inútiles en tanto en cuanto la misión de la lengua es la comunicación del conjunto de la sociedad que la emplee, y asimismo carece de proyección más allá de su propia sociedad, es más ni siquiera cumple su función en las áreas a las que se vinculan pues sólo un subconjunto de sus habitantes la habla y muchos menos son los que la dominan escrita y hablada.

Se trata de lenguas no muertas pero sí en coma, mantenidas con la ayuda y la imposición del oxígeno de quienes las emplean como medio de manipulación, pues constituyen lenguas antiguas, medievales y sin evolucionar, presentando por tanto una total carencia de léxico del presente, del. Renacimiento, de la revolución industrial, de la era de las tecnologías, recurriéndose artificialmente a completarlas con parches del español y el inglés principalmente.

El gallego, en alusión a Tanxugueiras, al igual que el catalán, son lenguas románicas, derivadas del latín del histórico conquistador, del invasor Imperio Romano, y si el objetivo es hablar una lengua común no tiene por tanto sentido remontarse al medievo y resucitar el latín en toda España.

Estas lenguas de pobladores locales del medievo no tienen mayor sentido de uso en el presente más que el lúdico o cultural, sin más fin que su disfrute cual niños jugando con un código secreto inventado que sólo entienden en su grupo de amigos jugando a ser importantes, a ser agentes especiales en una misión intergaláctica…

Hay que partir del presente, del español, que tampoco castellano (este sólo lo fue propiamente en su faceta de castellano antiguo), y en tanto en cuanto no se adopta una lengua común universal, que hoy por hoy lo más parecido es el inglés, es por ende la única opción el español.

Es por todo esto obvio e incontestable que ni la elegida ni las dos aspirantes que se quedaron en el camino, son una buena, apropiada y justa opción para Eurovisión… Claro que nunca se sabe, y si la democracia infecta también la tarea de valoración, si el tribunal no es de profesionales en la materia, como si en un examen de matemáticas puntuara un poeta, entonces es posible el triunfo, el fatuo y penoso triunfo del tramposo y el inepto, que antepone el ganar al hacerlo por la justicia y el mérito del logro de algo tan digno como crear e interpretar una obra musical, pues nuestra alma habla en fluctuaciones melódicas.

Conclusiones.

El Festival de Eurovisión, como casi todo ya en esta sociedad, está afectado por las nuevas doctrinas del feminismo y la lengua, entre otras, habiendo llegado en esta edición posiblemente a su mayor grado, muestra por otro lado de la gravedad del mal que afecta a la actual corriente de pensamiento mayoritaria, o democrática, y que efectivamente deriva de este régimen:

¿Qué tienen en común estas dos cuestiones? El hilo conductor parecerá más oculto cuanto más se esté absorbido por el sistema, más sutilmente se nos haya manipulado, más fácilmente estemos dispuestos a repetir lo que nos inculcan desde los medios y que otros, como nosotros mismos, retransmiten.

En realidad la respuesta es evidente: Son temas y empeños tan enormes como innecesarios, cuyo único fin es justo eso, la manipulación, el forzar el posicionamiento, y en última instancia obtener el beneficio buscado, obtener el voto, para un colectivo que vive de ello, del dinero de todos, que es innecesario y mero intermediario de la gestión de la sociedad, que se intercala entre Administración y administrados para ostentar y ejercer el poder.

Este es un vicio más de los innumerables que caracterizan a cualquier democracia representativa de partidos políticos, que lógicamente tendrá como máxima defender que esto es lo mejor que podría haber para la gestión de una sociedad, en un estrafalario alarde de instinto básico de supervivencia que parece no extrañar a nadie, síntoma de que la sociedad ha perdido ya la batalla de la manipulación o que es enormemente ingenua o perezosa, pues no olvidemos que de quien desea obtener algo de nosotros debemos esperar argumentos interesados y lo más sano es tener la cautela y prudencia de poner en duda esos argumentos, como cuando un banco nos insta a contratar tal o cual producto, caso en el que pensar de entrada que llevan razón o lo que nos ofrecen es lo mejor para nosotros, y no fundamentalmente para ellos, es pecar cuanto menos de imprudencia.

Pocos se atreven hoy día a cuestionar las maravillas de las lenguas cooficiales, el lenguaje inclusivo y el feminismo, entre otras cosas porque se es consciente de que el sólo hecho de dudar, matizar o siquiera corregir cualquier aspecto de estas doctrinas públicamente supone de forma automática e inmediata ser tachado de esto o aquello, de extremista, de adepto a determinados partidos etiquetados como de radicales, o directamente de machista, xenófobo, fascista y otra suerte de calificativos que lejos de suponer mera libertad de expresión de quien los profiere se demuestran afiladas armas que condenan sin juicio ni presunción de inocencia, que provocan dimisiones, ceses, acoso laboral y social, desprestigio y exclusión, lo que tiene un impacto directo y devastador sobre la persona en el contexto social y económico que inevitablemente trasciende al ámbito privado y llegando al de la salud personal.

Y con todo este telón de fondo y cortina de humo en la que estamos inmersos se abona el terreno para una gran tomadura de pelo, pues desde fuera la perspectiva es diferente y siempre hay algún listo que tratará de sacar tajada de la estupidez ajena:

Eurovisión 2022 es el caballo de Troya de la productora de “SloMo” para un negocio de derechos y otros derivados de música no europea que factura millones en América.

Nos la han colado, a todos los españoles y nuestros democráticos representantes en la televisión pública, puestos a dedo por el gobierno, claro. Chanel, esta particular cubana que esperemos no sea reflejo de la letra que pone en su boca, es quien nos representa; representa a nuestra música, a nuestra cultura musical, a nuestros profesionales de la música.

“SloMo” es lo que somos, somos consumidores de espectáculos audiovisuales que apelan a nuestros instintos para engancharnos, para reclutarnos, para que pidamos más y más, si hace falta digiriendo a cámara lenta lo que nos arrojan para que paguemos una y otra vez por ello, para que nos rompan el corazón después de explotarnos sacándonos el dinero mientras nos lo refriegan en nuestra cara.

Es cierto que esto lo sufrimos a diario en innumerables facetas de esta sociedad democrática, ahí está la factura de la luz o la gasolina, los abusos de Hacienda o la farsa de la justicia del ciudadano frente a la Administración o los empoderados como bancos, telecos, etc. pero tampoco era necesario llevarlo también a las artes y los deportes como asistimos este prodigioso año.

Seguro que hay algo mejor en el panorama musical español que estas tres finalistas del Benidorm Fest, seguro que hay canciones más representativas y autores con mayor talento para representarnos, seguro que hay letras que apelan a nuestros más profundos sentimientos y altura intelectual… Qué pena que tantos artistas en nuestro país, conocidos y desconocidos, en grandes ciudades y pequeños y olvidados pueblos, deban seguir excluidos y vetados; ellos no pisarán jamás un escenario como el de Eurovisión, no contarán con tal despliegue de luces, espectáculo, no contarán con coreógrafos y danzantes, y su música y versos irán a los oídos del silencio.

Veré el festival, como casi todos los años, es algo que trae gratos recuerdos, que desde pequeño disfruté, porque la música es algo importante en mi vida y compartirla también, y creo que como en ocasiones también haré mi personal puntuación para elegir a mi particular ganador, lástima que en esta ocasión no haya representante español, tal vez porque tras desaparecer la OTI se intentó infiltrar en Europa; eso sí, sin ser jurado profesional no daría ni una décima más de punto de lo merecido a una mierda de canción como “SloMo”, “Ay Mamá” o “Terra”.

¿Música? ¿Letra? ¿Canción? No, me temo que no, ¿Empoderamiento? Sí, ya lo creo, el de la estupidez del Benidorm Fest y el podrido Eurovisión de la RTVE del gobierno de turno.

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