Es lo que hay

Es lo que hay, Es lo que hay. Pocas frases me provocan tanta indignación como esta.

Me considero y consideran una persona optimista y positiva, pero llega un momento en que la impotencia que sientes se convierte en una profunda indignación cuando ves lo que sucede a tu alrededor e incluso lo que te sucede en primera persona. Y ya explotas cuando tras la absoluta injusticia que observas día a día, escuchas la dichosa frasecita “Es lo que hay”.

Que no llegas a 45 años y no tienes paro, ni encuentras trabajo, ni hijos ni marido pero si unos padres que no llegan al salario mínimo interprofesional (aunque parezca mentira, los ascendientes también comen y son parte de la unidad familiar. Un tipo de unidad familiar cada día más común) o no tienes a nadie, estás solo. Pues no tienes derecho a ningún tipo de ayuda. Respuesta del funcionario de turno “Es lo que hay”.

Que como no tienes ayudas ni trabajo, decides emprender para salir adelante y vas a pedir financiación, lo primero que te dicen no hay aval, no hay financiación. Ya pero el plan de empresa dice que es un proyecto realmente rentable y la financiación no es elevada, es sólo una ayuda para empezar a funcionar. No quiero comprometer a mis familiares como avalistas. Sin aval no hay financiación. Aunque esas entidades estén cobrando unos intereses y unas comisiones que hasta avergüenzan a la usura, aunque cada año obtengan unos beneficios desproporcionados, aunque hayan comercializado productos fraudulentos y beneficiado de unos rescates escandalosos pagados por nosotros. Y sus directivos se paseen por el Juzgado como si fuera su casa por haberse llenado los bolsillos de manera irregular. No hay financiación. “Es lo que hay”.

Que los bancos de alimentos y asociaciones estén pidiendo ayuda privada, ayuda a la gente de a pie, que lo poco que tiene, lo comparte. Que sea cada vez mayor el número  de personas en riesgo de exclusión social, niños que están pasando hambre y no tienen lo básico, jubilados que con su exigua pensión están manteniendo a hijos y nietos, etc. Y los que tienen y pueden miren hacia otro lado mientras sus cuentas están a rebosar, cada vez más. De manera lícita o ilícita. “Es lo que hay”.

Que las condiciones laborales sean cada vez más precarias y nos demos tortas por conseguir un trabajo en el que los requisitos son bestiales, el número de horas laborales bestial también y el sueldo sea irrisorio, al igual que los derechos que como trabajadores nos asisten. “Es lo que hay” y ojo con no estar infinitamente agradecido.

Que como no hay manera de encontrar un puesto de trabajo, decides montarte por tu cuenta y descubres que no tienes derecho a nada de nada, pero los pagos de impuestos son estratosféricos, desproporcionados y devastadores. Que tienes que pagar unos elevadísimos impuestos y cuotas de Seguridad Social, en resumen que como mínimo un 50% de tus ingresos se va en pagos al Estado. Un estado salpicado de casos de corrupción de unos y otros. Así que ya sabes donde va una gran parte de ese dinero en el  que te dejas la vida para obtenerlo. Si, la vida, porque no puedes enfermar, ni tener vida privada ya que la mayor parte del día la dedicas a trabajar por cuatro duros de los que dos se van a ir a las arcas públicas. Y si además tienes la mala suerte de dar con esos cada vez más numerosos clientes malnacidos que te encargan un trabajo y no pagan porque no les da la gana. También tienes que pagar los correspondientes impuestos. Porque “Es lo que hay”.

Si resulta que has tenido algún problema, una estafa (que raro en estos tiempos ¿verdad?), o cualquier otro problema y quieres demandar. Hay que pagar unas tasas judiciales elevadísimas si no, no puedes ir a juicio. Eso si, el destino de los millones de euros recaudados por esas tasas es desconocido. “Es lo que hay”.

Que una administración pública ejecuta un embargo sobre un contribuyente que no llega al salario mínimo interprofesional, embargo que la Ley de Enjuiciamiento Civil no permite.  A causa de un impuesto ya pagado y prescrito y por mucho que se reclame no paran la ejecución del mismo. Y esa administración está derrochando a manos llenas en temas que nada tienen que ver con el destino que deberían tener los impuestos. “Es lo que hay”.

Que contratas con una compañía timofónica, perdón, telefónica, cualquier tipo de servicio y no lo prestan adecuadamente, cobran de más o aplican en un retraso en el pago unos intereses totalmente ilegales o cometen cualquier abuso. Aunque se denuncie, raramente van a dar la razón al usuario, por supuesto, después de los miles de trámites y papeleos necesarios. Y ni pensar en contactar con la compañía en cuestión si quieres que te atiendan antes de la próxima glaciación, claro, si es que tienes la enorme suerte de que te atiendan. “Es lo que hay”.

Que el oligopolio de las entidades bancarias tengan el poder de desahuciar a familias, sin la opción de un alquiler social (tenemos derecho a una vivienda digna, dice la Constitución, ¡ja!) y dejando encima una deuda pendiente de una hipoteca que probablemente contenga cláusulas ilegales. Ya que la mayoría de las hipotecas las contienen. También “Es lo que hay”.

Que cada vez tengamos menos medicamentos  y vacunas recetados. Que ir a un especialista sea prácticamente inalcanzable y con unas listas de espera que igual no llegas. Y un trato despótico por parte de muchos sanitarios que no se dan cuenta de que trabajan con personas enfermas que no van por gusto. Ya sabes, “Es lo que hay”.

Que quieres contratar a alguien porque aunque sea muy difícil estás saliendo adelante y por ese motivo te quitan la bonificación de la cuota de autónomo y además tienes que pagar unas cuotas de Seguridad Social y unas retenciones por ese trabajador, que sale más barata una fiesta con caviar iraní. “Es lo que hay”.

Y así podría continuar haciendo una lista más larga que el libro de El Quijote. Mientras los políticos, siguen con su circo, peleándose unos con otros y llenándose los bolsillos. “ Es lo que hay”. Y yo digo, si. Es lo que hay que cambiar de una vez por todas.  Somos muchos los que estamos padeciendo estas innumerables injusticias, gente preparada, trabajadora, educada y maravillosa. Buena gente. No dejemos que los malos ganen, los buenos somos más aunque hacemos menos ruido. A partir de ahora digamos “Es lo que hay que cambiar”.

Por cierto señores políticos, dejen de pelearse y váyanse TODOS donde comen las moscas.

 

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1 Comentario

  1. Uy Mamen, lo que les has dicho a los señores políticos… ahora irán a robarles la mierda hasta a las moscas! Coñas aparte, lo que hay es una desconstrucción de los derechos de los trabajadores y del estado del bienestar (el poco que había) que ya la quisieran los cocineros de la nouvelle cousine: en cuatro días nos han desmontado del todo y nos convierten en picadillo. Una sola obsevación: el Quijote no es largo, de verdad; se te hace corto y todo. Mucho más largo es el Señor de los Anillos y se lo leen. Un saludo, un placer leer tu indignación bien plasmada. Josep Turu.

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