Entrevista al abogado asturiano Mario Díez sobre su libro “¡Yo soy Dios!”

El día 7 de marzo de este año se subió a YouTube un vídeo-denuncia sobre delitos de pornografía infantil y violación de menores, entre otros, que enseguida se convirtió en viral y fue visto por casi un millón de personas. Mario Díez Fernandez, fotógrafo profesional, abogado y escritor, fue quien protagonizó dicho vídeo de una manera impecable denunciando públicamente a un fotógrafo vasco como presunto autor de tales delitos. Pero la valentía de Mario no se centra únicamente en su caso, que lleva cinco años en fase de instrucción por delitos que se habrían producido desde los años 90, sino que, además, afirma con rotundidad que hay políticos, banqueros, jueces y empresarios de inmenso poder envueltos desde hace décadas en una trama de pornografía infantil y de abusos sexuales a menores, según le ha sido revelado por una persona que ha facilitado los nombres y apellidos de tales personalidades a la Fiscalía General de Guipúzcoa.

Entrevista al abogado asturiano Mario Díez sobre su libro “¡Yo soy Dios!”

Gracias a su vídeo-denuncia, fue como conseguí averiguar que Mario Díez además de fotógrafo y abogado, también es escritor y fundador de “Imaginación y Talento para cambiar el mundo” según se puede ver en la pestaña de “más información” en su canal de YouTube. La Fundación IT es una organización sin ánimo de lucro constituida principalmente para la defensa jurídica de mujeres víctimas de maltrato y agresiones sexuales, pero también para destapar los vicios y corrupciones del sistema judicial.

Pero donde me quiero centrar verdaderamente con esta
entrevista a Mario, es en su libro “¡Yo soy Dios!, que
debido a su llamativo título enseguida me interesé por saber más sobre su
contenido, leyéndolo con gran interés. Desde luego que no me defraudó,
convirtiéndose ¡Yo soy Dios! en el mejor libro de “autoayuda” que hasta ahora
he leído, además de permitirme conocer con profundidad a su autor y comprender
así cual es el “motor” que le impulsa a ser coherente con sus principios y
valiente ante las injusticias.

La obra de Mario Díez, me atrevo a catalogarla como libro de
cabecera para el autoconocimiento, para el empoderamiento personal y, como
diría un buen amigo mío, para el endiosamiento. Un libro que no dejará
indiferente a nadie y que, tras su lectura y puesta en práctica, nos permitirá
conocer nuestro inmenso potencial para vivir la Vida con plenitud debido
principalmente al inagotable e inmenso Amor que todos atesoramos como
verdaderos Dioses que en esencia somos.

Pero conozcamos mejor el magnífico contenido de este
libro a través de su autor, de quién debo destacar una escueta pero poderosa
frase nombrada en varias ocasiones en su obra, que enseguida la hice mía: “EL
AMOR ES SIEMPRE LA RESPUESTA”.

Entrevista al abogado asturiano Mario Díez sobre su libro “¡Yo soy Dios!”

Hola Mario. En primer
lugar, quiero felicitarte por tu libro “¡Yo soy Dios!”, cuyo título me
sorprendió poderosamente cuando lo descubrí en tu canal de YouTube. Pero lo que
más me sorprendió, fue ver en tu web del libro, una fotografía tuya de niño
junto a un texto introductorio donde dices que no tuviste una infancia fácil,
que careciste de un padre amoroso del que solo recuerdas desprecios y maltrato.
¿Crees que las experiencias de sufrimiento y dolor nos marcan para toda la
vida? ¿Y cómo podríamos afrontar tales experiencias o el recuerdo de las mismas
para salir fortalecidos?

Sin lugar a dudas todas y cada una de las experiencias de la
vida construyen el ser humano presente que eres, pero quizás las más
determinantes sean las dolorosas y traumáticas porque ésas son las más didácticas,
traen consigo lecciones imprescindibles que hay que superar para seguir evolucionando.
Y el Universo es tozudo: si no aprendes la lección, te enviará la experiencia
de nuevo con más crudeza cada vez. La clave es entender la esencia del dolor y
aceptarla como tal: el dolor es un maestro, un vehículo para forjar y aflorar
la mejor versión posible de ti mismo. A mí me gusta imaginarme como un gran
bloque de piedra. El Universo escultor golpea con su cincel y duele, pero es la
única forma de desprender las partes inútiles que ocultan la obra de arte.

En mi caso, que estoy
diagnosticado por la psiquiatría de “trastorno bipolar”, he sufrido muchísimo
en la mayoría de mis crisis o “Noches Oscuras del Alma”, como a mí me gusta
llamarlas. Sin embargo, a base de los muchos tropiezos y caídas que mi
condición de “bipolar” me ha hecho experimentar, he aprendido muchísimo y
gracias a ello he crecido como persona. ¿Piensas que es más fácil llegar al
descubrimiento del Dios que somos cuando nuestra trayectoria vital está llena
de obstáculos, sufrimientos y traumas que cuando la vida nos sonríe desde que
nacemos?

Todo gran “despertar” viene precedido de un tocar fondo, sí.
Es lejos de las zonas de confort donde los milagros ocurren. Puedes transitar
por la vida sin sufrimiento, sin dolor, sin trauma… pero entonces cuando la
partida llegue a su fin seguirás siendo el mismo bloque de piedra del comienzo
sin esculpir.

¿Qué te llevó a
escribir “¡Yo soy Dios!” y qué ha significado para ti su publicación hasta
ahora?

Escribir “¡Yo soy Dios!” fue una especie de catarsis
personal. En 2009 mi relación de pareja, tras once años, se rompió y todo en mí
se sumió en una profunda oscuridad. Cuando construyes algo en términos de “para
siempre” y “para siempre” resulta ser demasiado tiempo, sientes (al menos yo lo
sentí así) como si te quitaran de repente el suelo bajo tus pies, un caer al
vacío permanente. Y ese caer al vacío me llevó a replantearme todos los
conceptos de mi vida y especialmente el concepto del amor. Yo sentía aquel
dolor afilado e insoportable que me decía: “Por definición el amor no puede
doler así. Es imposible. Tiene que haber algún error. El amor debería llevarme
justamente a lo contrario de donde estoy. Debería elevarme, iluminarme, en vez
de sumirme en las sombras…” Escribir “¡Yo soy Dios!” significó recorrer el
camino para encontrar las respuestas y en cierto modo salvó mi vida. Su
publicación, cosa que hice mediante una auto-edición pequeñita porque quería
tener contacto directo con cada lector que accediera a la obra, significó tomar
conciencia de su capacidad de impactar en la vida de las personas.

Y el método Goding
(siendo Dios los 365 días del año) ¿en qué consiste?

El Método Góding es un sistema de entrenamiento de cuerpo-mente-alma-corazón para conseguir,
durante todo el año, vivir de forma práctica una vida inspirada en las
enseñanzas de “¡Yo soy Dios!” para crear tu vida ideal y materializar todos tus
sueños. Millones de personas entrenan su cuerpo en los gimnasios de todo el
mundo con resultados visibles en su bienestar físico. Sin embargo, casi nadie
entrena su mente, su alma o su corazón, y no existen lugares específicos para
hacerlo a cambio de una cuota mensual del mismo modo que en los gimnasios.
Cuando una persona alcanza el equilibrio en el entrenamiento consciente de su cuerpo – mente – alma y corazón adquiere
un potencial absolutamente ilimitado para crear. El Método Goding está ahora
mismo en fase beta, muy próximo a ser lanzado oficialmente.

Entrando de lleno en tu
libro, paso a preguntarte sobre su contenido. En el índice se puede apreciar
que existen tres partes bien diferenciadas, además de la introducción y el
epílogo. Siguiendo un orden en mis preguntas en relación al texto, observo que
en la introducción te esmeras en explicar con sencillez al lector qué significa
ser Dios. Que afirmar ¡Yo soy Dios! se puede hacer desde la más absoluta
humildad, considerando que todos los demás también lo son, aunque todavía no lo
sepan. ¿El Dios al que te refieres tiene algo que ver con el que aparece
descrito en el diccionario o en las religiones?

“Dios” como cualquier otra palabra no deja de ser una
etiqueta para expresar un concepto. Elegí ese título conscientemente porque
coloca a la mayoría de lectores en una situación incómoda respecto de su propio
sistema de creencias y ése me parece un fantástico punto de partida para lo que
pretende ser mi libro. En cuanto a la religión, la RAE la define como el
“sistema de creencias o dogmas acerca de la divinidad” y por eso yo siempre
digo que hay tantas religiones como seres humanos, puesto que cada ser humano
tiene su propio y particular sistema de creencias, único y diferente al de
cualquier otro, incluida la creencia que consiste en creer que no existe
divinidad alguna. A partir de ahí, cada lector podrá construir a su medida el
significado que en su caso particular va a darle o no darle a “ser Dios” a
medida que avance en la lectura. La única regla es que no hay reglas.

En la primera parte de
tu obra “El regalo. Ser Dios”, capítulo 1, afirmas que “las religiones no son
más que estructuras humanas de poder para el adoctrinamiento de las masas
mediante la administración del monopolio de la voluntad de Dios”. ¿Crees que es
incompatible sentirse Dios y, al mismo tiempo, ser partícipe de una religión
monoteísta que venera a Dios como un Ser Todopoderoso, Creador del Universo?
¿Crees que las iglesias están perdiendo feligreses conforme más personas se autodescubren
como Dioses/as encarnados/as?

Es incompatible sentirse Dios e integrarse en una estructura
que te dice quien debes ser y cómo debes comportarte para alcanzar un paraíso o
no ser condenado al fuego eterno. El cielo y el infierno es aquí y ahora y cada
ser humano opta por uno u otro con su libre albedrío, con sus pensamientos, con
sus emociones y con sus acciones. Yo creo que el sentimiento de espiritualidad
y transcendencia está creciendo, que hay un despertar en ese sentido. Y eso es
en realidad muy compatible con el declive de las religiones tradicionales
porque el cuento ése de “haz lo que digo, pórtate bien y ganarás el cielo para
la otra vida” ya no cuela.

También observo que te
diriges muy especialmente a quienes son más escépticos y no creen en las
doctrinas religiosas ni en las teorías creacionistas, cuando en el mismo
capítulo 1 animas al lector a que indague acerca de qué dice la ciencia acerca
del origen del Universo y de la Vida. Según tus investigaciones al respecto
¿crees que la ciencia ha podido demostrar el origen del Universo y de la Vida
sin tener en cuenta la intervención de una Causa Primigenia, Fuente Original,
Inteligencia Suprema o como se la quiera llamar? ¿Somos producto de la
casualidad o de la causalidad?

Me hace mucha gracia cuando se plantea el dilema respecto de
la creación en términos de ciencia o fe. Resulta paradójico porque por un lado
probablemente no exista mayor acto de fe que creer que todo lo creado puede ser
fruto de una serie consecutiva e ininterrumpida de casualidades que
aleatoriamente conformaron el milagroso Universo, con la precisión de sus leyes
naturales, tal y como lo conocemos; y por otro lado la existencia de una causa
primigenia, una fuente original, una inteligencia suprema o como se la quiera
llamar como lo único que podría aportar base verdaderamente científica a la
teoría del origen del Universo. Incluso la teoría del Big Bang que se remonta
13.800 millones de años atrás para explicar que había un punto de materia de
alta densidad que explosionó y dio origen al Universo y a partir de ahí todo lo
demás, se encuentra con que no hay respuesta para “¿Y de dónde salió ese punto
de materia de alta densidad? ¿Quién lo puso ahí? ¿Quién lo creó? ¿Quién le
atribuyó sus cualidades y sus capacidades?” Da igual cuánto hacia atrás
pretenda ir la ciencia para explicarlo todo de ahí en adelante en ausencia de
lo divino. En el origen siempre faltará esa pieza. Solo hay que ser observador
para descubrir que el Universo se desarrolla en un perfecto equilibrio en el
que nada parece dejado al azar. El bien y el mal, los ciclos naturales, la vida
y la muerte, el día y la noche, las estaciones, las órbitas alrededor del sol,
las mareas… Yo no soy capaz de observar y abonarme a la casualidad.

Como sabes, Mario, hay
muchas personas que rechazan la palabra Dios por sus connotaciones religiosas y
quizás no se sientan preparadas o no tengan el menor interés por leer tu libro
debido al efecto que les causa tal palabra. ¿Qué les dirías a estas personas? ¿Cómo
les demostrarías que ellos también son Dios?

El título es sin duda el primer filtro. Quien no sea capaz de
pasarlo abriendo su mente a explorar un nuevo concepto de divinidad, mejor que
lea otra cosa. Como te decía anteriormente partir de un concepto tan
históricamente cargado de prejuicios es algo plenamente buscado. Porque si algo
va a necesitar el lector para convertirse en Dios, sea lo que sea que
signifique cuando termine la lectura, es liberarse de todo prejuicio respecto
de cualquier cosa que hubiera creído hasta entonces.

La segunda parte del
libro es el “Manual de instrucciones para ser Dios”. Aquí enseñas cuales son
las herramientas y las estrategias para realizar en uno mismo el endiosamiento
con humildad. ¿Podrías mencionar algunas de ellas?

Mi herramienta favorita es sin duda la imaginación. Todo
comienza con ella. Nada se creó jamás sin haber sido imaginado primero. La
imaginación es una poderosa aliada si sabes darle un uso correcto. Es gratis y
nadie puede arrebatártela. Está siempre a tu disposición y no se gasta. Y tiene
un poder ilimitado, aunque para descubrirlo me temo que hay que leer el libro.
En cuanto a las estrategias, yo disfruto especialmente de mi libro mágico de
los deseos. Lo descubrí en un mercado artesano de Buenos Aires hace ahora 10
años y el ritual de materialización de deseos a través del poder del dragón
tallado en piedra de su portada resulta francamente emocionante. En el libro
hay muchas más, cada persona debe descubrir cuál es su favorita, la que le
resulta más poderosa y eficaz.

En la tercera parte,
“Siendo Dios”, describes y desarrollas con gran claridad cómo ser Dios en todos
los ámbitos de la vida y más concretamente en el amor, en el trabajo, con el
dinero, en la salud y en el sexo. Refiriéndonos por ejemplo a la salud ¿qué
repercusiones tendría en nuestro sistema inmunológico y en nuestro ADN saber
que somos Dios?

El campo de la salud es en el que con toda seguridad yo he experimentado
mayor evolución y en el que he sido especialmente testigo en primera persona de
como creamos en gran medida nuestros estados de salud y enfermedad. Fui un niño
y un joven bastante enfermizo, con una extraordinaria vulnerabilidad a gripes y
enfermedades de las vías respiratorias. Lo cierto es que por aquel entonces
tenía una visión muy dramática y pesimista de la vida, muy sufriente en todos
los sentidos. Y eso tenía una indudable incidencia en mi salud. La salud es
como todo lo demás. La creamos cada día con nuestros pensamientos, con nuestros
sentimientos, con nuestras emociones y con nuestras acciones. Hoy en día es ya
un hecho científico que los pensamientos y los sentimientos negativos deprimen
el sistema inmunológico, mientras que los pensamientos y los sentimientos positivos,
lo refuerzan. Hoy en día tengo una salud casi inquebrantable que solo se
quiebra cuando permito que la tristeza me atrape más tiempo del estrictamente
necesario para reconocerla y procesarla.

En el epílogo, expones
de manera brillante la biografía de una persona que tras muchas vicisitudes
logra sacar provecho de todas ellas, hasta alcanzar un estado de gran madurez y
de gracia que le lleva a autodescubrirse como el Dios que siempre fue. ¿Conoces
bien a esa persona? ¿Y cuáles crees que fueron sus claves para alcanzar el
nivel de consciencia de un Dios? ¿Qué le espera a partir de ahora?

La historia de vida del epílogo es mi historia de vida, así
que conozco a esa persona todo lo que uno puede llegar a conocerse, que nunca
es del todo. Diría que la clave para alcanzar el nivel de consciencia de “Dios”
está en comprender la verdadera esencia del amor (no resulta nada fácil) y ser
capaz de abrirse a toda posibilidad. Adoro la sorpresa, así que no pienso en
qué me espera a partir de ahora. Solo sé que será mi entera creación.

Y para concluir esta
entrevista, quiero resaltar que para la parte final del libro has preparado una
gran sorpresa para los lectores que se animen a llegar hasta el final.
Personalmente, disfruté muchísimo de su lectura pues me identifiqué plenamente
con el compromiso mutuo que propones, así como con la visión de nuestro futuro
colectivo y del nuevo estado de consciencia que se está abriendo paso en el
planeta. En relación a este nuevo estado de consciencia, que tú mismo has
desvelado al mundo a través de tu libro, pero también a través de tu Fundación
y de tu trabajo como abogado, ¿sabrías decirme cuántas personas han pasado por tu
vida demostrando o afirmando que son Dios? ¿Crees que el poderoso mensaje de tu
libro o el método Goding han tenido algo que ver en la mayoría de ellas?

Cada día me encuentro con más personas que de un modo u otro
deciden tomar las riendas de su propia vida y su felicidad, personas que deciden
recuperar su esencia divina, aunque no sepan que exactamente es eso lo que
están haciendo. La recién creada Asociación Justicia Poética (se
fundó el 6 de agosto de 2018), que por diversos motivos ha ocupado el lugar de
mi Fundación, al momento de contestar esta pregunta aglutina ya a casi 1.600
personas que en cierto modo han decidido dar un paso al frente y ser dueños de
su destino. Es un momento histórico apasionante que estoy convencido va a
eclosionar en un cambio radical de paradigma primero en nuestro país y después
en el mundo entero. Con ocasión de ello y de cara a las próximas Navidades he
donado íntegramente a la asociación Justicia Poética, que lucha contra la
pornografía infantil, los abusos sexuales a menores y la corrupción política y
judicial, una edición limitada, numerada y dedicada de 2.500 ejemplares cuya
recaudación servirá para poner en marcha el proyecto del cambio y que se
imprimirá con los nombres completos de todos aquellos que lo adquieran, los que
iniciarán la profunda transformación que vendrá. El mensaje contenido en “¡Yo
soy Dios!” comenzará a expandirse para bien del mundo y lo hará de una forma
imparable, estoy convencido de ello.

Muchas gracias Mario, por contestar a mis preguntas y más adelante espero poder entrevistarte de nuevo. Dejo aquí el enlace al Grupo Teaming de Justicia Poética, por si algún lector quisiera sumarse y conocer mejor la Asociación que presides. Un fuerte abrazo

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Manuel López Arrabal
Escritor, filósofo (vitalista, político y exopolítico), pues la defensa de la vida y la evolución de la misma son las premisas desde las que parto, centrándome en el ser humano que se organiza en sociedad y se relaciona en comunidad, lo que me hace filosofar políticamente dentro del contexto de Glocalismo como alternativa al capitalismo.

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