En honor a Gabriel García Márquez

Viernes Santo. Día triste de la semana santa. Y día de luto para todos aquellos amantes de la literatura a nivel mundial. Ayer falleció una de las personas más importantes y relevantes del periodismo y de la literatura como es Gabriel García Márquez. Colombiano de nacimiento, nacido hace 87 años en la ciudad colombiana de Aracataca, premio Nóbel en 1982, ha sido uno de los grandes narradores de nuestro tiempo, y nos ha dejado obras que perdurarán en los anales de la historia gracias a su habilidad creativa y a su inimitable toque personal, consiguiendo que cualquiera se envolviera en una nube de ternura, irritación, amor u odio por cada uno de sus personajes. Ayer falleció un grande, y nos gustaría rendirle un pequeño y humilde homenaje a Gabriel García Márquez, Gabo, y pedirle sinceramente al mundo, que por favor, nos de más personas como él.

Ayer te fuiste. Comenzaste un viaje sin retorno, un viaje hacia las tierras desconocidas del más allá. Un viaje triste para los que aquí nos quedamos, por tu ausencia, pero el más importante para ti. Antes de partir definitivamente, imagino que querrás visitar dos lugares; Aracataca, que fue donde te criaste, donde la memoria empezó a tomar forma, y donde esos años de niñez te servirían de inspiración más adelante. Y después de recordar con nostalgia aquellos años, imagino que querrás visitar MacondoMacondo, el pueblecito que con tu imaginación, ayudaste a crear a José Arcadio Buendía y a Úrsula Iguarán. El lugar donde fundaron su familia, y donde te estarán esperando juntos, con su amor que les permitió superar todo clase de situaciones, y la soledad que siempre los acompañó. Llegarás y sabrás donde encontrar su casa, por qué puerta entrar. Saldrá a recibirte Úrsula, y te invitará a pasar. Tendrá que ir a avisar a José, que estará como siempre impresionado e ilusionado con las novedades que habrá traído Melquíades a Macondo, y saldrán los dos a recibirte, a fundirse en un abrazo contigo, con su padre, con su creador. Hablareis, les contarás las novedades del mundo actual, y José te escuchará, embriagado como siempre por las palabras del viajante que le explica todo aquello que él no conoce. Seguramente, tendrás que discutir con él, porque querrá acompañarte cuando sepa que tienes que partir en busca de tu lugar, continuar tu viaje, y querrá ayudarte con su experiencia y las últimas ideas que le ha traído Melquíades. Sin reservas, sin miedo, tal como tú lo creaste, siendo él, todo bondad, confianza, corazón. Úrsula te mirará con cariño por un lado, y con el miedo que José cometa una de sus locuras otra vez. Lo convencerás, aunque te costará, igual que tendrás que convencer a su hijo José, que también te estará escuchando atentamente, y que sacará a relucir su espíritu aventurero e impulsivo ante las perspectiva de emprender un viaje a no se sabe donde, y aunque esté por allí la pequeña Rebeca chupándose el dedo, o comiendo cal de las paredes o tierrecilla del campo ante la perspectiva de perder a su varonil y querido hermanastro, no le importará hacerla esperar con tal de acompañarte en tu aventura. Por suerte contarás con un aliado, Aureliano, que con sus valores e ideas claras como siempre, levantará la cabeza, dejará por un momento de hacer pescaditos de oro, y razonará con los dos para convencerlos que este es tu viaje, que lo tienes que hacer solo, y que es un viaje que no durará cien años de soledad, y que al finalizarlo estarás en tu sitio, en tu nuevo hogar, en tu Macondo.

Después de compartir mesa y conversación con todos ellos, después de saber como están, conocer sus nuevas inquietudes, y sentirte en familia, llegará el momento de partir. De partir de manera definitiva. Te levantarás, empezarás a despedirte. Primero de todo lo harás de Amaranta, que estará en su rincón, triste, con su corazón de piedra, cerrado, y tejiendo su mortaja, con la única compañía de su eterna soledad. No te hablará, no te saludará ni te despedirá. No hay hombre ni persona que se pueda acercar a ella. Tocarás su pelo, le darás un beso en la cabeza, pero ella ni se moverá. Seguirá tejiendo su eterna mortaja, acompañada de su soledad, esperando que llegue el día en el que las tres se abracen hasta el fin de los tiempos. Después te despedirás de cada uno de ellos, emocionado, contento y feliz. Le darás un beso a la sufridora Úrsula, que te dará una bolsita con suministros para que el camino no se te haga tan largo. Te fundirás en un abrazo con José padreJose hijo, que te volverán a insistir en partir contigo. Arcadio te mirará. Orgulloso de conocer a su creador, de conocer todas sus ideas y sus valores, y Melquíades te explicará para qué sirven todos los artilugios que tiene preparados para ti, para facilitar tu viaje y hacértelo lo más cómodo posible. Partirás, contento, feliz de reencontrarte con tu segunda familia, y orgulloso de ver que tu obra aún perdura, y perdurará durante el resto de la humanidad.

Feliz viaje Gabriel García Márquez, Gabito, ha sido un placer tener la oportunidad de poder disfrutar y emocionarme con un poquito de tu imaginación, con una parte de tu familia, y desde aquí mi máximo respeto y admiración con este humilde homenaje de este que no es nadie.

Descansa en paz, Gabriel García Márquez.

El acabose democrático

Presentación libro de Antonio Piazuelo “Renta Básica Universal”

 

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