Sin dinero... II

No estoy en contra del fútbol señoras y señores, estoy avergonzada al ver como un partido de fútbol o una final de copa del mundo( o como quieran llamarle), tenga más valor que una vida.

Un hombre, un futbolista, por manifestarse a favor de las mujeres, está condenado a muerte y nadie ha movido un dedo por él, ni la FIFA, ni los organizadores del mundial de fútbol ni los futbolistas ni los aficionados al fútbol han sido capaces de manifestarse en el campo de fútbol y pedir a las autoridades de Qatar que si no le dejaban a este compañero en libertad, no había partido o no se jugaba la final. Ni Qatar ha sido capaz de hablar con el régimen iraní para que no asesinen a dicho futbolista, claro porque Qatar es una dictadura.

No sé lo que uds. piensan sobre esto, yo estoy indignada y avergonzada.

Desde que me enteré de la noticia no he visto ningún partido y mucho menos la final.

Cada vez la gente está más deshumanizada, ya la vida de un ser humano tiene poco interés, aquí lo que cuenta es el dinero, da igual que se obtenga como se obtenga, legal o ilegalmente, da igual jugar en un país dónde no se respetan los Derechos Humanos como en el que se respetan, en una Dictadura que en una Democracia, cobrar en blanco que en negro…todo da igual, el caso es ganar cuanto más mejor y a costa de lo que sea, da igual si se maltrata a las mujeres si casan a la fuerza a niñas de 9 años, si se trafica con armas…no importa, el fin justifica los medios y el fin es el fútbol, es ver como unos señores meten en una portería más balones que el equipo contrario.

Yo no acabo de entender porqué el fútbol levanta tantas pasiones y sobre todo por qué mueve tanto dinero, creo que más que un deporte es un negocio.

Hay deportes tan interesantes o más que el fútbol, tenis, baloncesto, ciclismo… y no se les paga a los deportistas esas cantidades escandalosas que cobran los futbolistas.

En torno al fútbol hay verdaderos escándalos, sobornos, reventa de entradas que triplican o quintuplican su valor, peleas por parte de los ultras, alborotos, borracheras, heridos por arma blanca, en ocasiones…a veces, creo que el fútbol genera agresividad, cosa que no generan otros deportes.

Y esto ocurre porque hay mucho dinero por medio y ya se sabe lo que genera el dinero, ambición, poder, compra de voluntades, sobornos…

Por qué la gente no se manifiesta, no se mueve por defender los derechos humanos( como es el caso de un compañero futbolista), o por tener un puesto de trabajo digno, o una vivienda, o una Sanidad Pública, bien pagada y bien equipada con bienes materiales y humanos o una Educación y una Cultura que llegue a toda la Sociedad.

Por qué no se manifiestan por la igualdad de las mujeres y en contra de los asesinos de los pederastas, de los que trafican con mujeres, con droga, con armas?

Por qué no nos manifestamos en contra de las guerras, en contra de la muerte, el hambre y la destrucción, permitiendo que niños, ancianos y civiles que quieren la paz, mueran por las bombas, por hambre o por frío?

Por qué consentidos que destruyan nuestro Medioambiente, nos contaminen la atmósfera hasta límites peligrosos para nuestra salud, y nuestras tierras y los alimentos que comemos y el agua que bebemos, con partículas de plástico y metales tóxicos y cancerígenos que nuestro organismo no puede expulsar y que irán aumentando, hasta causarnos graves enfermedades y la muerte?

En Roma, al pueblo sometido, le entretenían con Pan y Circo.

Han pasado muchos, cientos, más de mil años, pero la forma de entretener al pueblo es la misma, falsa información por parte de los medios, programas basura en los que se gana dinero fácil a costa de sexo y de difamar, discutir y criticar a los demás, enriquecimiento de los ricos a costa de los pobres, hipotecar a los ciudadanos con cosas materiales que no necesitamos…y entretener al pueblo con fútbol, mucho fútbol, porque cuanto menos piense, más se le engaña, mejor se les gobierna.

Pido que la gente reflexione, vuelva a los valores de solidaridad, justicia, paz, fraternidad…y pensemos más en la humanidad y menos en el dinero.

Ana García Díaz

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