El fin de la maternidad natural

Con este escrito comienzo una serie de cuatro artículos que podrían considerarse continuación o ampliación de dos anteriores: “La agenda global de género” y “¿Nos gobiernan mentes psicópatas?”.

A partir de ahora, voy a tratar de desentrañar lo máximo que me sea posible cuál es la génesis del Mal que opera en nuestro mundo, cuál es su agenda actual y qué objetivo final persigue. Y cuando hablo del Mal, con mayúsculas, me estoy refiriendo exclusivamente al comportamiento egocéntrico de los seres humanos más “poderosos” y perversos de este planeta, sin que, por tal motivo, entre a estudiar o profundizar sobre otras cuestiones más esotéricas relacionadas con el ocultismo y/o el satanismo, aunque también las tendré que tocar, aunque sea de manera superficial, para dar explicación a ciertos comportamientos humanos, que de otro modo no podríamos entender.

Lo que trato de conseguir con estos escritos, es destapar el velo que nos nubla la visión de la dura realidad que subyace al mundo artificial que nos es mostrado. Dura realidad que muchos de nosotros intuimos que existe, pero que no nos atrevemos a mirar de frente. Dura realidad que no queremos destapar, por si hiciera tambalear o pudiera derrumbar nuestras estructuras de creencias más profundas. En definitiva, dura realidad que, pareciendo una ficción, nos podría dar mucho miedo conocer en profundidad. Y eso, precisamente, es lo que me ocurrió hace más de una década cuando me atreví a investigarla por primera vez, sirviéndome de gran revulsivo para hacer algo al respecto y, como consecuencia de ello, también me ayudó y me sigue ayudando a crecer personal y espiritualmente. Del mismo modo, espero que esta serie de artículos que me dispongo a compartir con el mundo despierte vuestro interés acerca de la dura realidad que aquí os menciono para que, si así lo sentís, podáis seguir investigando por vuestra cuenta y sacar así vuestras propias conclusiones.

No obstante, he de decir que una buena parte de la información que voy a compartir en los siguientes párrafos y en los siguientes artículos, proviene de distintas fuentes externas, a las que he tenido oportunidad de acceder y que, sin embargo, pudieran no darle veracidad ni credibilidad a cualquiera que las lea, incluso con mente abierta. Y dudar, desde luego, siempre es lo más sano que podemos hacer ante información como esta, puesto que la duda mientras más importante y trascendente sea, mejor nos guiará hacia la fuente más fiable que existe: nuestra sabiduría interior. Por tanto, y aunque no te interesen las llamadas teorías de la conspiración o las sempiternas batallas del Bien y del Mal, te animo a que continúes leyendo hasta el final de este y de los próximos artículos porque, aunque hipotéticamente todo lo que explico en ellos pudiese provenir de información manipulada, falsa o ficticia, sí que es verdad que terminan con un mensaje filosófico-espiritual muy poderoso y muy práctico para el auto-mejoramiento personal y, como no, para la co-creación de un mundo mejor y más justo.

Por otra parte, tomar consciencia del mundo en el que vivimos actualmente nos termina situando en el corazón de la realidad. Simplemente observando en nuestra vida cotidiana, los graves problemas de convivencia y supervivencia que aquejan a nuestro país, a nuestra ciudad, a nuestro vecindario e, incluso a nuestras propias familias, que bien podríamos extrapolar a todo el planeta, nos harán ver que detrás de todo ello tiene que existir un motor oculto que, de alguna manera, los provoca, los sostiene y, en la mayoría de los casos, los acrecienta y perpetua. Por eso, es necesario que descubramos quiénes lo promueven, qué objetivos persiguen, cómo lo hacen y para qué tanto dolor y sufrimiento.

La buena noticia, acerca de cómo y cuándo podría producirse la liberación definitiva de la Humanidad en relación a las fuerzas del Mal que operan en nuestro planeta desde tiempos inmemoriales, la quiero revelar al final de la serie de escritos que empieza con éste y que continuará con “El imperio de la pederastia”, “¿Qué hay detrás del transhumanismo?” y “La falocracia y el nuevo orden mundial”.

Mi valoración última respecto a los temas que aquí trato es totalmente personal, basándome exclusivamente en mis sentimientos más profundos y en mi confianza absoluta sobre el Desenlace Final que, a mi modo de ver, ya se está produciendo como el último colofón de un proceso milenario de aportaciones individuales y colectivas por parte de las fuerzas del Bien, donde cada uno de nosotros seguiremos aportando en la medida de nuestras capacidades y nivel de consciencia en estos momentos cruciales de cambio planetario y de transformación personal.

Bien es verdad, que liberarnos de las “garras” del Mal no es tarea fácil. Porque, en primer lugar, se trata de una tarea individual que cada cual debe trabajar dentro de sí mismo y con el mundo que le rodea. Y, en segundo lugar, también es una tarea colectiva dentro de un gran proceso evolutivo superior que incorpora la posibilidad de la manifestación temporal del Mal.

Lo que a continuación empiezo a exponer, finalizará con el citado Desenlace Final que podría considerarse una solución filosófica-espiritual al eterno dilema dicotómico del Bien y del Mal que, aunque aparentemente opuestos, conforman un todo con múltiples grados de manifestación en pos de una mejor y mayor evolución de la Vida Planetaria.

El fin de la maternidad natural

El fin de la maternidad natural para la especie humana es el principal objetivo, aunque no el fin último, de una reducida élite global, según manifiesta el español Pedro Bustamante en su ensayo ponerológico (libro de 522 páginas con 1ª edición en octubre-2017) titulado “En el nombre del Falo y del Ano y de la Matriz transhumana: El sacrificio de la maternidad y el nacimiento del infrahumano”. Poner fin a la reproducción natural humana, para mercantilizar los nacimientos y hacer de ello el gran negocio de todos los tiempos se puede entender hasta cierto punto, pero detrás de tal objetivo podemos encontrar un perverso fin mayor que, tan incisivamente, Pedro Bustamante da a entender en el subtítulo de su libro: convertir al ser humano en infrahumano. Pero vayamos por partes.

Si nos remontamos a los tiempos de las antiguas civilizaciones sumeria, asiria, babilónica y egipcia, ya existían seres humanos que se reunían en escuelas de misterios, hermandades ocultas y sociedades secretas. David Icke, en su libro “El mayor secreto”, explica que la hermandad oculta más poderosa y quizás la más antigua se denominaba la hermandad de la serpiente, que se fue ramificando para crear o infiltrarse en otras, siendo la hermandad Babilónica la principal heredera de aquella que, a día de hoy, sigue operando de forma muy similar a través de las numerosas logias, sectas, hermandades o sociedades secretas que derivan de ellas y que, en los últimos siglos, se han infiltrado poderosamente en todas las instituciones políticas, económicas, religiosas, científicas y militares de todo el planeta y que, de alguna manera, se han ido perpetuando hasta nuestros días mediante linajes de sangre y, sobre todo, a través de procedimientos de programación mental mediante trauma (tales procedimientos los explicaré en los próximos artículos). Todo ello obedeciendo a unos intereses ocultos que podríamos llamar la agenda de intereses globalistas para el nuevo orden mundial, basándome en distintas informaciones que poco a poco iré desgranando. De hecho, la agenda global de género no es más que una de las muchas sub-agendas globalistas que confluye con otras sub-agendas hacia el gran objetivo de finalizar con la maternidad natural de los seres humanos, estando todas ellas dentro de la actual agenda transhumana.

Pero antes de abundar un poco sobre cómo pretenden lograr tal aberración para nuestra especie, he de referirme brevemente a quienes desean tener la exclusividad de la fertilidad humana, tratando de arrebatarla a la inmensa mayoría de la población humana. Tomando algunos conceptos del libro “Consciencia” de Emilio Carrillo, podríamos referirnos al núcleo humano más poderoso del planeta como los “amos provisionales del mundo” o la “élite oculta”, quienes actúan en el más absoluto anonimato, considerándose a sí mismos como seres “todopoderosos” y, por supuesto, sin ánimo de que ellos mismos o sus planes más íntimos sean descubiertos. Ahí radica su poder omnímodo: en mantenerse y mantenerlos siempre ocultos. Solo se expondrán públicamente, cuando sea estrictamente necesario para el logro de sus fines maquiavélicos. Y lo harán en grupos sociales muy reducidos (más reducidos conforme más poderosos son), lejos de los medios de comunicación que mayoritariamente ellos manejan. Y si tuviesen que exponerse mínimamente ante la opinión pública, lo harán mediante identidades falsas. No obstante, esta ocultocracia mundial, desde hace pocas décadas está siendo cada vez más conocida gracias a la era de la globalización e internet, aunque la élite oculta pretenda sibilinamente desacreditarla por todos los medios posibles, como si se tratara de ciencia ficción o de simples teorías de conspiración.  De esto último se ocupa muy bien la poderosa sub-agenda globalista de la desinformación a través del cine, TV, internet, prensa, revistas, libros, etc.

A continuación, voy a nombrar y a explicar brevemente cuales son hoy día los principales medios usados por la ingeniería social para la consecución, por parte de la susodicha élite, del gran objetivo que da título a este artículo, para así tratar de convertir a la gran mayoría de seres humanos en infrahumanos, reservándose los más poderosos el “privilegio” de llegar a convertirse algún día en superhumanos gracias a la “reproducción transhumana”, según veremos con mayor detalle en un próximo artículo.

Los hogares unipersonales u hogares singles crecen exponencialmente en los últimos años. En España, cuya población general crece muy poco cada año (incluso decreció entre el 2012 y el 2016), el número de personas que viven solas ha ido creciendo año tras año hasta que en 2015 superó el 25% del total de los hogares españoles (a principios de la década de los 90 el porcentaje era solo del 10%), según el Instituto Nacional de Estadística. En 2016 el porcentaje subió al 25,2% con un total de 4.638.300 hogares con una sola persona, de las cuales 2.705.000 son menores de 65 años y dentro de ellos el número de jóvenes también aumenta, por elección propia, pues cada vez dan más prioridad a una buena carrera profesional y a la libertad personal en lugar de la opción tradicional de crear una familia. Esto casa perfectamente con la siguiente afirmación del prestigioso sociólogo polaco Zygmunt Bauman: “Las transformaciones que ha ido teniendo la familia a lo largo del tiempo han facilitado que los jóvenes tengan unos vínculos demasiado líquidos, cada vez se apegan menos a la pareja y asumen una vida más individual”.

El creciente fenómeno de las mujeres NoMo (Not Mothers o No Madres), que ya no ven como un tabú el declarar públicamente su deseo de no tener hijos, por no ser una necesidad ni una prioridad en sus vidas, llegando en algunos casos a realizarse la esterilización voluntaria en una edad fértil temprana.

La homosexualidad parece ser que siempre ha existido en la historia del ser humano, pero desde que existen los medios de comunicación de masas, el número de personas que se sienten atraídas por personas del mismo sexo y que desean formar juntos una familia homosexual, y por tanto estéril en sí misma, también crece de manera vertiginosa, sobre todo en las últimas décadas.

La ideología de género, fenómeno mucho más reciente, está ampliamente extendida por todo el mundo desde hace pocos lustros, que no solo crece exponencialmente en número de personas que se identifican con cualquiera de sus múltiples ramificaciones de identidades sexuales (al menos ya existe 37 etiquetas de género), sino que el poder social que están acaparando algunos grupos minoritarios de colectivos como, por ejemplo en España, el de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGTB), tienden a seguir creciendo mucho más gracias a las políticas internacionales y nacionales que los respaldan. Por supuesto, detrás de todos ellos hay un gran imperio económico y mediático que les da cobertura en detrimento de la heterosexualidad y de la familia tradicional.

La violencia de género es otro fenómeno muy conocido y de gran actualidad que casi siempre se enfoca en la violencia machista, dando por sentado que este tipo de violencia es unidireccional y, sin embargo, aunque mayoritariamente sean los hombres los que ejerzan este tipo de violencia sobre la mujer, también existe en sentido contrario (aunque no sea violencia física). Esto permite un gran respaldo político, económico y judicial a las poderosas organizaciones feministas y de ayudas a la mujer, creando de esta manera una desigualdad institucional y legislativa del hombre respecto a la mujer. Independientemente de las acciones preventivas que se deban tomar, éste fenómeno que ya de por sí es muy doloroso (tanto si la víctima es hombre o mujer), parece ser que está siendo manipulado y dirigido mediante ingeniería social para provocar el mayor número posible de rupturas de parejas y apoyar así la supervivencia de las familias monoparentales o de las mujeres maltratadas sin hijos que prefieren vivir solas que mal acompañadas. Evidentemente, esto afecta a muchas adolescentes y mujeres jóvenes, generándoles tal nivel de miedo y prejuicios respecto a si merece la pena formar o no una pareja estable, que deciden no traer hijos al mundo o bien traerlos por otros medios.

Los vientres de alquiler, también conocidos como maternidad subrogada o gestación por sustitución, se están convirtiendo en un grandísimo negocio para satisfacer la demanda de hijos a quienes no pueden traerlos de forma natural. Esta práctica aún está prohibida en España, permitiéndose sin embargo la legalización del bebé procedente de un “vientre” que lo ha gestado en un país extranjero conforme a la legalidad de ese país. Existen en España numerosas agencias especializadas que median con los países que sí permiten la maternidad subrogada, para satisfacer la demanda de muchas parejas (hetero-, homo-, trans-…sexuales) y de personas no emparejadas que desean tener hijos mediante este procedimiento, llegándose a pagar por este motivo hasta 200.000€ en los países más caros y sólo 20.000€ o menos en países pobres como la India. Ni que decir tiene, que las mujeres de países pobres que se ofrecen para alquilar su vientre a través de una agencia especializada, lo hacen única y exclusivamente por una necesidad imperiosa de conseguir dinero. En el caso de la India, por ejemplo, la mujer que se ofrece o es empujada para este tipo de negocio, suele ser de clase sociocultural baja y analfabeta. De los 13.000 a 20.000€ que puede costarle el proceso completo a quienes consiguen un bebé por este método en la India, a la “madre” de alquiler que lo ha gestado le suelen pagar entre 2.000 y 4.000€, teniendo incluso que seguir sacándose leche materna después de haber entregado al bebé para enviarla a la “familia compradora” durante algunos meses (según contrato). Como es de suponer, esta práctica además de ser degradante y humillante para la madre biológica que lo “acepta” (porque generalmente tiene que alimentar a otros hijos), puede suponerle un trauma de por vida, o más de uno si se presta a tener varios hijos por este método. Y, en la gran mayoría de los casos, estos partos están programados (inducidos y por cesárea) para maximizar el número de nacimientos en las clínicas concertadas y para facilitar a los clientes que puedan asistir al nacimiento de la criatura que han comprado en la fecha que mejor les convenga.

El fin de la maternidad natural

Los abortos voluntarios aumentan año tras año en el mundo debido a las legislaciones permisivas que los contemplan en más de 60 países y sin ningún tipo de restricciones. Tanto si los abortos se realizan por procedimientos farmacológicos como quirúrgicos, generan grandes beneficios a la industria que los proporciona. Se calcula que más de 56 millones de abortos se registran anualmente a nivel mundial como IVE (interrupción voluntaria del embarazo), realizándose el 39,5% de ellos sin restricciones por razón alguna (porcentaje en continuo crecimiento conforme se flexibilizan las leyes sobre el aborto en más países), el 25,5% para salvar la vida de la mujer, el 21,3% por razones socioeconómicas y el 13,8% para preservar la salud. Solo en España, en el año 2010 el uso de la píldora anticonceptiva creció en un 83% respecto al año anterior debido a su legalización ese año para su libre adquisición en farmacias. 

Las adopciones, sobre todo las internacionales, son otro gran negocio aunque está minorando últimamente debido a que existen otras opciones legales más rápidas, fáciles o económicas al alcance de las parejas o personas sin pareja que desean tener hijos, como pueden ser la maternidad subrogada y las posibilidades de inseminación artificial o reproducción asistida (in vitro). Las adopciones satisfacen el íntimo, legítimo y generoso deseo humano de formar una familia, sin embargo, todos los niños adoptados, así como los que han sido entregados por maternidad subrogada, han sufrido la ruptura del vínculo natural de la madre biológica que los ha traído al mundo, dejando por tanto de ser también una forma de maternidad natural.

Los niños tutelados, como no, son otro gran negocio con consecuencias desastrosas para muchísimos menores, sobre todo cuando la tutela se realiza por el Estado en centros de menores, donde se han dado casos de abusos sexuales y otros delitos más graves cometidos por parte de pederastas y reconocidas personalidades del mundo político, empresarial y judicial, como es el caso del centro de menores Baix Maestrat de Vinarós (Castellón), más conocido como el caso de prostitución infantil del Bar España, no siendo esto un caso aislado. Por otra parte, hay miles de personas en muchos países de Europa que consideran que la Administración les ha robado a sus hijos y que luchan por recuperarlos con el apoyo de abogados, asociaciones y otros colectivos que les dan la razón. En España hay aproximadamente 34.000 niños tutelados, de los cuales unos 20.000 viven con familias y unos 14.000 en centros de menores. El gran negocio está en que el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) subvenciona a los servicios sociales hasta con 70.000€ al año por cada niño tutelado en su comunidad. En Andalucía, por ejemplo, los centros de menores se llevan la mayor parte de la subvención, mientras que las familias acogedoras solo reciben 600€ al mes por cada menor, lo que significa que más de 60.000€ se los queda la Administración.

El problema de la infertilidad crece cada vez más entre los hombres y las mujeres del mundo que desean tener hijos. En España, desde hace varias décadas, ha ido creciendo el número de parejas que no pueden tener hijos por una gran variedad de motivos (estrés, alimentación, vacunas, drogas, medicamentos, alcohol, ciertas enfermedades, problemas congénitos, etc.) y según previsiones seguirá creciendo. Y en el mundo, según la OMS, hay más de 50 millones de parejas infértiles, afectando este problema al 10% de las mujeres en edad reproductiva. Por supuesto, aquí la ciencia y la tecnología tienen mucho que decir y, ante la demanda creciente de soluciones, cada vez hay más clínicas que ofrecen sus servicios profesionales para la inseminación artificial y la fecundación “in vitro”.

El aplazamiento de la maternidad, para mujeres de cierto nivel socioeconómico que quieren maximizar su vida profesional el mayor número de años, da buenos resultados en los embarazos a partir de los 45 años de edad cuando se utilizan los propios óvulos previamente extraídos y congelados años atrás, cuando la madre era más fértil y los óvulos más viables y seguros.  De igual modo, grandes empresas como Google, Apple y Facebook fomentan el aplazamiento del inicio de la maternidad en sus empleadas, para así valerse durante más tiempo de tan valiosos recursos humanos jóvenes, disponibles y eficientes.

La prostitución, que muchos identifican como el oficio más antiguo del mundo, también es fuente de grandes beneficios para quienes trafican con personas y regentan negocios de prostitución. Al fin y al cabo, la mayoría de las niñas y mujeres que trabajan en dicho oficio no lo hacen por voluntad propia. Se estima que en el mundo hay más de 40 millones de personas que se prostituyen o son obligadas a prostituirse, de las cuales el 80% son mujeres y niñas, y de ellas el 75% tienen entre 13 y 25 años de edad. Independientemente de estas cifras, sabemos que el número de personas que usan estos servicios es muchísimo mayor, lo que influye poderosamente en la rotura de familias y en las enfermedades de transmisión sexual que, por supuesto, incide en la maternidad natural. Además, los hijos nacidos de las simples relaciones de sexo pagado no son hijos deseados y, por tanto, son más proclives a sufrir graves problemas de desestructuración familiar.

El aumento de “las enfermedades mentales” en el mundo, gran negocio por cierto para la industria de los psicofármacos, también contribuye a la disminución de la tasa de natalidad en este sector de la población. Según la OMS sobre un 25% de la población mundial y el 20% de los niños y adolescentes padece algún problema de salud mental, siendo el suicido la segunda causa de muerte de los jóvenes entre 15 y 29 años de edad y la primera causa en Europa.

La progresiva incorporación de la mujer al trabajo fuera del hogar en las sociedades más occidentalizadas, sobre todo en las últimas décadas, está provocando un descenso paulatino en la tasa de natalidad y un acelerado envejecimiento de la población que, junto a las circunstancias socioeconómicas familiares, está aumentando el consumo de métodos anticonceptivos y el número de abortos que, a su vez, suelen producir problemas hormonales y de infertilidad.

En aras de la consabida planificación familiar, muchos hombres y mujeres se están esterilizando de por vida a través de la vasectomía y la ligadura de trompas, respectivamente.

La religión, que siempre ha sido la mejor herramienta de manipulación y control de la que se ha servido la élite oculta durante los últimos milenios, por lo general fomenta la procreación y la multiplicación de los seres humanos para traer más fieles al mundo. Sin embargo, actualmente la cosa parece que va cambiando. Al menos, en el catolicismo ya hay declaraciones del Papa Francisco donde dice que “para ser buen católico no hay que tener hijos como conejos”.

La extendida práctica de la ablación del clítoris, que afecta a más de 200 millones de niñas y mujeres de todo el mundo, sigue dejando estériles a muchas de ellas (algunas incluso mueren poco después de ser mutiladas) o bien genera graves complicaciones en el parto con muerte de la madre o del niño.

La producción y el consumo masivo de pornografía fomenta claramente todo tipo de prácticas sexuales desviadas (incluso la literatura erótica y el cine han convertido la sexualidad sadomasoquista en una moda aceptable), capaces de relegar a un plano secundario e incluso al olvido, la unión sexual amorosa de una pareja que desea formar una familia. Como muestra, la multinacional de vídeos pornográficos PornHub registró en el 2016 casi 25 mil millones de búsquedas de vídeos porno entre sus usuarios, es decir, el equivalente a más de 3 visitas por cada habitante del planeta en una sola web pornográfica.

El creciente aumento de los nacimientos programados por cesárea genera pingües beneficios a las clínicas y hospitales que los practican. Desde el año 2000 hasta ahora se han duplicado el número de cesáreas en el mundo. Es decir, aumenta exponencialmente el número de nacimientos no naturales con evidentes perjuicios para la salud de los bebés que no salen por el natural canal del parto.

La técnica del trasplante de útero permitirá muy pronto que muchos hombres homosexuales o transexuales puedan quedarse embarazados y tener hijos.

La sustitución de la lactancia natural por la lactancia artificial, que tanto beneficia a la industria médico-farmacéutica, no solo por las “leches” de fórmula que nada tienen que ver con la leche materna, sino por la altísima incidencia de enfermedades y problemas de salud para los niños criados con biberón en relación a los que son amamantados de forma natural, produciéndose una gran tasa mundial de mortalidad infantil entre los primeros. La serie sobre nutrición The Lancet en 2008 publicó que un niño que no recibe lactancia materna tiene 14 veces más probabilidades de morir durante los primeros seis meses de vida.

El crecimiento imparable del imperio de la pederastia a nivel mundial en las principales instituciones políticas, económicas y religiosas, y en todos los estamentos sociales, la progresiva despenalización para los abusadores, la escasa ayuda a las víctimas, el aumento de legislación que favorece y permite las relaciones sexuales entre adultos y niños, el encubrimiento sistemático de su práctica habitual por altas personalidades, el tráfico de niños para estos fines y sus terribles consecuencias. Todo ello lo abordaré en profundidad en el próximo artículo. Lo que sí está claro es que afecta, y mucho, en la futura maternidad y/o paternidad de las innumerables víctimas que no consiguen superar los terribles daños psicológicos causados por los pederastas.

Y, para terminar (aunque seguro que existen más medios para desvirtuar o finalizar con la maternidad natural), el control de población mediante muertes masivas (genocidios) a través de pandemias o epidemias de laboratorio, hambrunas provocadas, guerras inducidas, migraciones forzadas, terrorismo de bandera falsa, catástrofes naturales mediante geoingeniería militar, crisis económicas planificadas, etc.

Está claro que los amos provisionales del mundo saben usar muy bien la máxima del “divide y vencerás”, no solo porque desde siempre han conseguido dividir a las sociedades y a las personas en todos los niveles posibles, sino porque actualmente entre sus múltiples y perversas estrategias están la manipulación, el control, la división y la subdivisión de todos los sectores que influyen en la procreación natural de nuestra especie, a excepción, claro está, la de ellos mismos que quieren preservarla para mantener sus linajes de sangre hasta convertirse en superhumanos, para así diferenciarse definitivamente de nosotros, los futuros infrahumanos. Otra cosa muy distinta es que lo consigan o no. Para saber más acerca del Desenlace Final que está a nuestro alcance, os remito a mis siguientes artículos que serán publicados en las próximas semanas.

 

Para la reflexión:

«La maternidad es más fuerte que las leyes naturales»

Bárbara Kingsolver

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Manuel López Arrabal
Escritor, filósofo (vitalista, político y exopolítico), pues la defensa de la vida y la evolución de la misma son las premisas desde las que parto, centrándome en el ser humano que se organiza en sociedad y se relaciona en comunidad, lo que me hace filosofar políticamente dentro del contexto de Glocalismo como alternativa al capitalismo.

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