Durante María

Esa mañana entró con su máxima fuerza, sus vientos, acompañados de agua que entraba por la pared. Sintió un inmenso miedo, nunca había visto algo igual, mientras que sus padres no dejaban de secar el suelo, el pequeño abría lentamente la ventana.

Para su sorpresa veía como  los arboles a sus alrededores caían tras evidentes vientos de este sistema, a la vez podría observar como los techos de las casas de maderas de su barrio caían en las calles y en los patios vecinos.

>> Uno de esos techos debe ser el de mi casa >>

El chico comenzó a llorar, ya que el huracán María le había arrebatado su hogar, el espacio donde se sentía seguro, protegido. Donde muchas risas compartieron la familia y correcciones para aprender.

– Alejandro, no quiero que veas por la ventana, – dijo su abuela mientras que cerraba la ventana.

–  Ya no tengo casa abuela, – dijo Alejandro mientras que la abrazaba.

–  María se llevó tu casa, pero tus memorias ningún huracán te las podrá arrebatar jamás, – palabras sabias de una anciana, que cuando Alejandro creciera iba poder entender y valorar.

La abuela se mantuvo abrazando a su adorado nieto. Mientras que el huracán María continuaba soplando con toda su furia en Puerto Rico, la única emisora que se encontraba al aire a la  vez de este evento atmosférico,  comenzó a emitir un aviso, una que sorprendió a la familia toabajeña.

Boletín de emergencia, para todo Puerto Rico, ríos salidos de su cause, precaución para los siguientes pueblos ………… y Toa Baja, el rio la plata fue salido de su cause y el lago.. de Levittown………….

Luego siguió mencionando en el idioma inglés, pero no servía para mucho el mensaje, la señal iba y venía. Los vientos fueron bajando de intensidad, la familia fue a descansar, ya que tuvieron todo un día, tratando de salvar la casa de abuela Silvia,  el lugar más seguro de la familia. Además  no había mucho por hacer, sin luz, sin agua, sin señal, solo la vida.   Alejandro se despertó de madrugada y observó que el agua le llegaba hasta su cintura. Comenzó a gritar y a despertar a su familia, su padre no le brindó importancia, pero su madre se bajó de la cama para ver que le pasaba a su chico, cuando ella sintió y observó como el agua estaba subiendo, despertó a su esposo. La madre tomó el niño entre sus brazos y despertaron a la abuela y subieron al segundo piso, a la casa de madera donde Alejandro vivía juntos a sus padres. La adrenalina hizo que no tuviera oportunidad de llorar la casa de madera que el huracán María acaba de destruir. El agua seguía subiendo, y los vientos eran todavía fuertes, ellos simplemente cerraron los ojos y su madre apretó con fuerza al pequeño Alejandro.

–  Siempre te amaré.

Como sacado de una película de ciencia ficción, bajó de los cielos un helicóptero y pudo salvar a la familia completa. Mientras que iba volando Alejandro se mantenía abrazando a su madre. Al bajar el helicóptero, un hombre de la Guardia Nacional levantó al pequeño entre sus brazos.

– Este es el fin del mundo, este es el fin del mundo – gritaba Alejandro.

La Guardia Nacional los llevaba juntos a los demás miembros de la familia a su nuevo hogar indefinido, hacia el refugio, la escuela más cercana, hasta que Puerto Rico volviera a la “normalidad”.

Ruta

Amanecer

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