Dos obituarios de la civilización occidental

Últimamente abundan los libros que vaticinan el ocaso de la civilización europea. La preocupación por la decadencia del Occidente no pertenece exclusivamente a los pensadores identitarios y conservadores, como por ejemplo el filósofo inglés, Sir Roger Scruton, sino también forma parte de la corriente intelectual de la izquierda, como es el caso del ensayista francés, Michel Onfray. En el año pasado se publicaron dos nuevos libros que abordan el tema a través de un análisis profundo de los efectos de la inmigración masiva. Ambos fueron escritos por autores británicos: Douglas Murray and Raheem Kassam.

Apenas había publicado el periodista neoconservador británico, Douglas Murray, su obra, La extraña muerte de Europa (The Strange Death of Europe), las redacciones anglosajonas ya retumbaban con su eco spengleriano. The Guardian le tachó de xenófobo y racista, mientras según The Times se trataba de una obra importante, brillante y a la vez deprimente. Unos meses después de la publicación del libro de Murray, Raheem Kassam, el conocido redactor de Breitbart News, también escribió el suyo, Las zonas prohibidas: ¿Cómo llega la ley charía a un barrio cerca de ti (No Go Zones: How Sharia Law Is Coming to a Neighborhood Near You) que también levantó mucha polémica en los medios de habla inglesa.

¿De qué tratan pues La extraña muerte de Europa y Las zonas prohibidas?

El libro de Murray es un relato profundamente personal sobre un continente y una cultura atrapados en el acto del suicidio. La caída libre de las tasas de natalidad, la inmigración masiva y el autoodio se han unido para conseguir que los europeos no puedan defenderse, siendo incapaces de resistir a la transformación fundamental de su propia sociedad. Este libro no es sólo un análisis de las realidades demográficas y políticas, sino también un testimonio de un continente en modo de autodestrucción. Incluye reportajes de toda Europa, desde las zonas donde los migrantes cruzan por primera vez las fronteras del – literalmente – viejo continente hasta los países donde finalmente se establecen, e imágenes de los pueblos que les dan la bienvenida y también de las sociedades menos acogedoras.

Narrado desde una perspectiva directa y respaldado por investigaciones y pruebas contundentes, el libro aborda el decepcionante fracaso del multiculturalismo, la marcha atrás de Angela Merkel en el tema de la migración, la falta de la repatriación y la fijación occidental en la culpabilidad. Murray viaja a Berlín, París, Escandinavia, Lampedusa y Grecia para descubrir el malestar en el corazón de la cultura europea y también para escuchar las historias de aquellos que han llegado a Europa desde tierras lejanas. Cada capítulo también echa una ojeada retrospectiva para ver el cuadro más amplio, para analizar las causas más profundas que se encuentran en el fondo de esa danza macabra de un continente, respondiendo a la pregunta de ¿por qué alguien, y sobre todo una civilización entera, haría esto a sí misma?

Murray termina su obra planteando dos visiones sobre el futuro de Europa: una esperanzadora y una pesimista, ofreciendo al lector la elección de lo que se debe hacer. Si es que todavía se puede hacer algo…

Dos obituarios de la civilización occidental

Por su parte, Raheem Kassam en Las zonas prohibidas intenta profundizar en el delicado asunto de la inmigración musulmana y sus efectos en las sociedades occidentales. Kassam hace preguntas fundamentales con respecto a las zonas prohibidas (no go zones) de mayoría musulmana. ¿Existen? ¿Dónde están? ¿Pueden los forasteros entrar allí? Algunas de las respuestas sorprenderán al lector.

En las primeras páginas de su libro el autor define el concepto de “zona prohibida”: “Un área en la que la probabilidad de ser atacado, abordado o maltratado por la apariencia de uno o debido a la intolerancia de los lugareños, es más alta en promedio que en cualquier otro lugar de la ciudad o país en cuestión. Una zona prohibida puede referirse a un área donde la policía necesita la autorización o el permiso de una figura religiosa o líder comunitario antes de entrar, o donde el estado de derecho se ha desmoronado o ha sido suplantado por un conjunto de reglas extranjeras.”

Con el objetivo de ampliar su previa experiencia personal y para obtener información de primera mano, Kassam viaja a diferentes países occidentales, donde visita varios barrios de inmigrantes, que mantienen lazos alarmantes con el terrorismo islamista y en los cuales los forasteros no son bienvenidos: desde Malmö (Suecia), Molenbeek (Bélgica) y Roubaix (Francia) hasta Dearborn (Michigan) y Minneapolis (Minnesota) en los Estados Unidos. Las zonas prohibidas también contiene entrevistas exclusivas con conocidos expertos y políticos, como Daniel Pipes, Steve Emerson, Sebestyén Gorka, Oliver Lane, Ami Horowitz, Nigel Farage, Geert Wilders, Marion Maréchal-Le Pen y Viktor Orbán. Asimismo, incluye mapas y diagramas que demuestran la correlación entre la formación de guetos radicalizados y la inmigración masiva de musulmanes.

Las investigaciones de Kassam intentan demostrar las consecuencias negativas de un cóctel letal cuyos principales ingredientes son la inmigración masiva, el fracaso de la asimilación, el fundamentalismo islamista y los prejuicios izquierdistas y antioccidentales de muchos medios y políticos. Para apoyar su tesis el autor analiza una amplia gama de fuentes: estadísticas, encuestas, bases de datos gubernamentales etc. Por ejemplo, en el Reino Unido, su país natal, el 18 por ciento de los jóvenes musulmanes no informaría a la policía sobre un ataque terrorista planeado. Asimismo, el 40 por ciento de los musulmanes británicos está a favor de la introducción de la ley charía en Inglaterra.

Kassam considera que las cada vez más patentes restricciones a la libertad de expresión en los países occidentales son una fatídica e implícita manifestación de la charía. La acusación rutinaria de islamofobia contra cualquiera que critique el islam, o siquiera indague sobre sus doctrinas y prácticas, es un buen ejemplo de la creciente censura político-religiosa.

En el prólogo de su libro Kassam reconoce que separar las emociones de este debate es difícil, sobre todo para alguien como él, nacido y criado en una familia musulmana, y que todavía tiene muchos amigos y familiares musulmanes practicantes. Aun así, el autor hace un gran esfuerzo por ser factual y objetivo, pero no consigue la gran síntesis que pretende. La extraña muerte de Europa de Douglas Murray está mucho mejor escrito y aborda el tema con más profundidad. Sin embargo, los defectos estilísticos y metodológicos de Las zonas prohibidas no son óbice para que el libro se convierta en una de las lecturas más relevantes de nuestros tiempos. Puede que Kassam se equivoque en un par de detalles o que algunas de sus suposiciones estén poco fundamentadas, sus preguntas, empero, son todas válidas e importantes. Las respuestas que demos a esas preguntas incómodas e inquietantes determinarán el futuro de la civilización occidental.

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