De vuelta a la política asociativa

Después de años asomado a la política general o de partido,
me he  cansado. Me he  cansado de darme codazos con compañeros y
compañeras, de que me ignoren, de que me den limosnas políticas y palmaditas en
la espalda.  Me he cansado de ver
personas más dóciles y con menos mensaje social que yo pasar por delante de mí
sin apenas esfuerzo. Me he cansado de ver como utilizan a mi colectivo y a mí
mismo de forma partidista. También me he cansado de intrigas palaciegas. Para entender
mejor  esto último recomiendo leer, por
ejemplo, el libro de mi amigo Julio López, “Con Mamá o con Papá”.

Pues bien. Con este panorama
político, un servidor ha cogido definitivamente sus bártulos, sus aburridas,
costosas y poco vistosas historias sobre discapacidad y se ha ido por dónde ha
venido, no sin antes llamar a algunas puertas más sin mucha convicción.

Después de caminar sólo un
tiempo, he tenido la suerte de encontrarme con unas amigas que me animaron a
volver al camino del asociacionismo establecido, legalizado y estructurado.
Ellas me hicieron ver que hay buenas causas políticas que defender desde este
asociacionismo, no todo es asistencial. Así que desempolvamos, mi compañera,
Mar, y yo, nuestras dos asociaciones: Claudio de Burgos y UPADD (Unidad Progresista
de Apoyo a la Discapacidad y la Dependencia) y, junto a nuestras amigas de
ADAEC ( Asociación de Afectadas de Endometriosis Cibernética),  volvimos 
al asociacionismo, impulsando la FADEF 
(Federación de Apoyo a la Discapacidad y Enfermedades Feminizadas).

Ahora bien, bajo que paradigma lo hago.  A nivel académico, mi modelo es el Psicobiosocial, con el Profesor Verdugo, de la USAL (Universidad de Salamanca), a la cabeza en el Estado español.  Este modelo postula que los factores biológicos, psicológicos y sociales tienen un papel significativo en la visión de la discapacidad. Esto quiere decir que no estoy a favor de un enfoque puramente médico o asistencial, creo que la discapacidad es una cuestión política, una cuestión que debe estar en la agenda de los partidos políticos y no huir de estos en post de una mayor ayuda asistencial neutral. Pero, por otro lado, tampoco creo en  ignorar las causas biológicas de la discapacidad, la cual, muchas veces son las enfermedades. Tampoco podemos ignorar las consecuencias psicológicas de nuestras circunstancias, bien por una enfermedad mental en sí, bien por carencias psicoevolutivas, o bien, simplemente como consecuencia de nuestra sociabilización marcada por nuestra discapacidad. No acepto la culpabilidad meramente social, el mundo no está contra nosotros y nosotras y, como digo en mi columna “La utilidad de las etiquetas” , sin la etiqueta de discapacidad la sociedad nos nombraría de manera irrespetuosa al no saber como hacerlo, no habría tratamientos para algo  que no se nombra y tampoco ayudas sociales al ser personas “diversas”.

Pero este posicionamiento académico conlleva un posicionamiento activista. Así pues, pasemos a aterrizar en la traducción asociativa de  lo dicho anteriormente. En frente, defendiendo el modelo Social, tengo a organizaciones como el Movimiento de Vida  Independiente. Este movimiento, con la asociación SOLCOM a la cabeza, apuesta por la desregularización y la desinstitucionalización del colectivo, al más puro estilo liberal y postmoderno, abrazando con gran alegría y alborozo inconsciente la teoría queer del “nosotres” y del “fuera etiquetas”  . De esa forma, pensando en una minoría académica, independiente y privilegiada del colectivo, este sector de la discapacidad aboga, por ejemplo , por la desaparición total del concepto de discapacidad, de las residencias y la educación especial. Naturalmente, yo, como socialdemócrata que soy, (aunque sin partido actualmente), choco con estas posturas. Apuesto por la intervención del Estado con políticas igualatorias, respetando nuestra diferencia y pensando en todo, repito en todo nuestro colectivo, desde la catedrática hasta la persona con secuelas severas de parálisis cerebral, por ejemplo.

Todo esto me ha llevado, de forma
natural y lógica, a interesarme por el feminismo radical, en oposición  a la teoría queer y el liberalismo social. La
identidad de un colectivo es necesaria para poder tomar medidas equilibradoras
de acuerdo a las características de un colectivo. Por otro lado,  hace falta la intervención de los poderes
públicos para garantizar esas políticas equilibradoras, el liberalismo fomenta
una superación individualista y elitista, el sálvese quien pueda de quien
solamente ve su realidad e ignora la realidad de todo  el colectivo y la solidaridad, (sororidad, en
el caso feminista), entre miembros del mismo. 

Pero no son estas argumentaciones en las que quiero incidir, sino en su planteamiento sobre la sexualidad. El Movimiento de Vida Independiente, de acuerdo a ese posicionamiento queer y liberal, tiene su propio discurso “prosex”, el discurso de la asistencia sexual. Dicho discurso consiste en disfrazar de derecho un deseo, el sexo. Bajo esa primera falacia se construye un discurso de regularización encubierta de la prostitución disfrazándolo de servicio social para personas con discapacidad. Tal y como explico más  ampliamente en mi columna para Diario16, “Nunca quise una manada” , esto oculta un complejo de inferioridad de algunos hombres con discapacidad que  les lleva a querer demostrar su masculinidad siendo puteros o aprendices de proxenetas. Por denunciar el negocio de la asistencia sexual, socias de ADAEC han sido atacadas por miembros del Movimiento de Vida Independiente, quienes también  las han acusado de “patologizantes” solamente por  querer que la endometriosis salga del ostracismo y sea reconocida como una enfermedad causante de una discapacidad.

Así las cosas, vuelvo al asociacionismo con  toda mi experiencia política con una visión colectiva, solidaria, emancipadora y que exija un mayor Estado del Bienestar a los poderes públicos. Toda persona u organización que  quiera acompañarme en este camino será bienvenida. ¿Empezamos?

Víctor Villar Epifanio.

villar.epifanio.v@victorvillarepifanio.com

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Víctor Villar Epifanio
Coofundador el 11 de Diciembre de 2013 de la Unión Progresista de Apoyo a la Dependencia y la Discapacidad (UPADD), la cual preside actualmente El 27 de Junio de 2015 ingresa como activista en Construyendo la Izquierda-Alternativa Socialista (CLI-AS), impulsando este partido en Burgos. El 16 de Julio de 2015 empieza a colaborar con el Proyecto Decide en Común, liderado por Alberto Sotillos, haciéndose cargo desde 20 de julio de 2015 de la Coordinación del Grupo de Dependencia, Discapacidad y Autonomía Personal de este partido a nivel federal en la redacción de su programa, hasta el 4 de septiembre de 2015. Actualmente, prepara su primer ensayo completo para la Editorial Multiversa sobre la base de sus columnas.

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