De dónde venimos y a dónde vamos
Fuente imagen: http://publico.es

“La no violencia lleva a la más alta ética, lo cual es la meta de la evolución. Hasta que no cesemos de dañar a otros seres vivos, somos aún salvajes.”

Edison

Esta pequeña pieza se dedica a los indigentes intelectuales que levantan muros, enarbolan banderas y ficcionan la Historia con el único fin de creer que su visión del mundo es la única posible. Así nos llevaron a una guerra. De ese modo practicaron unos de los mayores genocidios de la Historia. En cualquier caso, para empeorar todo, siguen creyéndose con el derecho que aquél salvajismo les permitió. Pero, parecieron desconocer, que la Verdad es Hija del Tiempo, no de la Autoridad. Por ello se permiten impunemente por ahora, lanzar graves amenazas explícitas sobre la legalidad democrática, e implícitas, sobre la integridad física de los que discrepan de sus intenciones.

Estas reflexiones son un aporte a los que ven ángeles, levantan vallas y pretenden imponerse por la violencia frente a los adversarios. Lo digo, porque hace aproximadamente 60.000 años atrás, la cultura aceleró el proceso evolutivo cuando los humanos modernos emigraron de África en pequeños grupos sociales. Así, de modo paulatino e involuntario, crearon nuevos mundos en unas decenas de milenios.

Los que ven a «su cultura» como una expresión excluyente de modos, ritos, costumbres y artes, desconocen que la supervivencia de los grupos humanos se resuelve por medio de la adaptación entre culturas de contacto que emana como consecuencia de la evolución consecuente de la integración sincrética, al transmitirse recíprocamente los conocimientos, habilidades y tecnologías respectivas. Ello produjo la evolución cultural. La enriqueció. Por ello los humanos prevalecieron sobre el resto de especies. Por su habilidad para aprender, lo que produjo un aumento en su potencial mental.

En definitiva, el ser humano se ha acondicionado a casi todos los medios de la tierra. La identidad cultural reside sobre el cambio constante inclusive gracias a la adaptación de las tradiciones culturales.Bien sabe de esto la Iglesia Católica que, en su intento de «cristianizar» los ritos que califican como «paganos», nos producen unas confusiones monumentales. Valga como ejemplo los rituales navideños.

Aún así, el aprendizaje social de las comunidades humanas, por medio de la adaptación cultural acumulativa, consiguieron desarrollar y evolucionar gradual pero constantemente. A medida de que las personas se imitan unas a otras, eligen y modifican las tecnologías existentes van almacenando conocimientos y habilidades. El resultado de todos estos procesos es una cultura variada y compleja. Eso es globalización también. Tiene que aceptarse que, la historia de la especie humana, consiste en el triunfo progresivo de distintas formas de cooperación. Las sociedades actuales se diferencian de aquellas comunidades arcaicas que luchaban entre sí para conquistar tierras. Esto, en la medida en que los individuos reconocieron que la cooperación mutua favorece la obtención de una calidad de vida mayor.​

El nuevo gobierno tiene en sus manos llevarnos a la oportunidad de producir una efectiva evolución en las condiciones de vida de la ciudadanía. Sería correcto defender este proceso. Hacia allí vamos.

Aunque recordemos que venimos de un saqueo que aún no ha terminado.

Las matemáticas del horror

 

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