El Davos de los sesenta y dos y el analfabetismo político

La comuna de Davos es famosa por ser la sede del Foro Económico Mundial, en el que se dan cita las élites sociales y económicas del mundo. El llamado también Foro de Davos, es una fundación sin fines de lucro con sede en Ginebra, pero se reúne anualmente en el Monte de Davos. Allí, se congregan desde 1991 los principales líderes empresariales, los líderes políticos internacionales y periodistas e intelectuales selectos, para analizar los problemas más apremiantes que enfrenta el mundo; entre ellos, la salud y el medio ambiente… al menos, eso dicen.

Porque lo que parecen celebrar es un evento centrado en demostrar respeto y pleitesía al modelo de la inequidad que se ha implantado a nivel global. Esto se resume en que tan sólo 62 personas poseen tanta riqueza como 3.600 millones de personas, la mitad de la población mundial.

A esa “estabilidad” es a la que apela una porción significativa del parlamento de España. Además, añaden que “España se romperá”. Pues mucho me temo que ya está rota. La desigualdad creada por la voracidad incontrolada de los centros del poder financiero es su causa. Los denominados “mercados”, su eufemismo preferido.

Desde 2010, los ingresos de la mitad de la población se han reducido en un 41%. Por su parte, la riqueza de tan sólo sesenta y dos personas, se ha incrementado en 500.000 millones de dólares americanos. Esto nada tiene que ver con la libertad de los mercados. En realidad, forma parte de un proceso de concentración que tiende a toda velocidad a destruir las bases de la democracia que hemos conocido. Con ella, se esfumarán las libertades y las oportunidades que los ciudadanos libres y esforzados podían tener.

Claro está, que este perverso proceso no sería posible sin las necesarias complicidades. Los Gobiernos y las organizaciones supranacionales también se han involucrado en el desarrollo del modelo. La UE, por ejemplo, es un caso ejemplar del fracaso que las instituciones protagonizan. Han dejado de servir a los ciudadanos, sólo atienden a las corporaciones.

José María Vera, director general de Oxfam-Intermón, explica en relación a este escenario que: “Se ha hablado mucho de desigualdad, pero se ha hecho muy poco todavía. No podemos seguir permitiendo que cientos de millones de personas padezcan hambre cada día mientras que las élites económicas absorben los recursos que deberían ayudar a estas personas a tener una vida segura y digna”.

A pocos días de esa reunión anual de líderes políticos y económicos en Suiza, el informe “Una economía al servicio del 1%”, publicado por Oxfam-Intermon, pone de manifiesto que la situación es insostenible. Hace cinco años, nos dicen en el mismo, las personas que concentraban esa acumulación eran 388 personas. Téngase en cuenta que, antes de la reunión de 2015, en la misma comuna, la organización que elaboró el trabajo, había anticipado este escenario de desigualdad. Lo destacable, para nuestra preocupación, es que el modelo se ha acelerado en sus predicciones un año antes de lo esperado.

El aumento descontrolado de la desigualdad ha creado un mundo en el que resulta difícil la convivencia. Los conflictos bélicos y las tensiones consecuentes sólo son indicadores de esta dinámica. La pobreza sus efectos. Una pobreza que lo abarca todo. La energía. Los alimentos. La salud. La vivienda. La calidad de la protección de los sectores excluidos.

Las grandes migraciones ya evidencian la carencia de respuestas efectivas al fenómeno, sin considerar que su origen está en los despachos de las multinacionales e instituciones “capturadas”.

A nivel local, mientras nos acercamos al liderato de la desigualdad europea, un logro según se atienda a las declaraciones del señor Mariano Rajoy, los ciudadanos de España han respondido claramente a esas inconsistencias. Mucho me temo que estamos presenciando el ocaso de algunas trayectorias políticas. De un modelo que ya no es asumible. O se replantea, o el clima social será irrespirable.

El Informe mencionado, nos dice: “En España, el 1%  de la población concentra más riqueza que el 80% más pobre. En 2015, mientras el patrimonio de las 20 personas más ricas del país se incrementó un 15%, la riqueza del 99% restante de la población cayó un 15%. Los presidentes de las empresas del IBEX35 cobran ya 158 veces más que el salario de un trabajador medio. El incremento de la desigualdad en nuestro país se debe principalmente a la combinación de una enorme brecha salarial con un sistema fiscal regresivo que grava poco a los que más tienen.  Los presidentes de las empresas del IBEX35 cobran 158 veces más que un trabajador medio”.

Según el Instituto Nacional de Estadística, desde el año 2009 los jubilados han perdido en torno al 7% de su poder adquisitivo. En estos siete años sus prestaciones han aumentado un 3%, los precios subieron casi un 10%. Hagan un simple cálculo.

¿De qué nos hablan cuando nos dicen que nos recuperamos?

Confiemos en que no nos arrastren a los bordes del abismo. Mientras tanto, sigo pensando en una cita atribuida a Bertolt Brecht: “El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia plebeya nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.”

Habrá que hacer pedagogía.

Fuente: El diario Fénix http://www.eldiariofenix.com

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