Cuidado que luego vienen los problemas

Teníamos una máquina que había empezado a dar problemas de funcionamiento. Los responsables de la empresa decidieron que había que repararla de manera urgente; la trasladaron a la vía que terminaba en el hangar de reparaciones. Pero al tenerla en esa vía muerta y ver todas las circunstancias que la rodeaban, empezaron a plantearse si no sería mejor dejara allí arrinconada, ya que igual era más conveniente comprar otra.

Los mecánicos, después de una primera toma de contacto le daban vueltas a la máquina sin acabar de concentrarse en su reparación.

Habían pensado que la máquina no tenía arreglo y la solución era ir a la compra de una nueva, aunque nadie podía asegurar que no se rompería a los pocos meses. Decidieron reunirse al día siguiente los encargados de cada grupo de trabajo, para intentar analizar la situación y quizá podrían llegar a la conclusión de que arreglarla era la mejor opción y además sería la solución más rápida para los intereses de la empresa.

Claro que empezar a hacer campaña para la compra de un máquina nueva, podría retrasar bastante los proyectos que se habían propuesto para los siguientes meses, y eso traería además el enzarzarse en una dinámica de responsabilizar a los otros que eran los culpables de que no se habían puesto de acuerdo, con el consecuente enfado de la central de Bruselas.

Los usuarios sólo querían tener un servicio dinámico y eficiente. Para reparar la máquina sólo hacía falta voluntad y trabajo, y dejarse de charlatanería.

Los pasajeros nos empezamos a cansar de tantas dudas. Habíamos pensado que eran ustedes lo mejores para organizar la forma en que iban a realizar la reparación. Quizá nos hemos equivocado y son ustedes tan inútiles como los de antaño (que están siendo muy listos, tapándose hasta momentos mejores), están elevando demasiado tanto los egos de los grupos como los personales, se están enzarzado en una disputa absurda. ¿Por qué no reparan lo fundamental para que la máquina funcione? Seguro que habrá daños que se podrán resolver poco a poco, en el andar del camino, y si hace falta se podrá hacer una parada técnica.

Excelente la noche del Sábado Javier Aroca, lúcido, inteligente y con gran educación, en su respuesta a los amigos de sonrisa socarrona que parece que están diciendo “pobres chicos no saben más”.

                                                 Alicante, 21 febrero de 2016

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