Cuando los días pasan por pasar

Hay un momento en el día, en el que te llega una especie de inspiración inesperada que te hace sentir que mañana vas hacer algo diferente, que ha llegado ese momento que tanto has esperado, que tanta paciencia has invertido en él, no sé, como si te bebieras un café concentrado y de golpe te removiera todo el interior haciéndote sentir que todo es posible, que ya sabes como hacerlo.

Llega la mañana del día siguiente y ese subidón que tuviste el día anterior, no está, todo eso que veías claro, hoy vuelve a estar borroso. Es una sensación que tenemos todos los días, todas las personas, unos la reconocen, otros no, pero no se libra nadie.

¿Es un aviso del universo para ponerte en alerta de que una decisión importante vas a tomar? o, ¿es una alerta de tu cuerpo que te recuerda que quieres algo más? o sencillamente, ¿es la rutina que se remueve para recordarte que estás sumido en ella?

A veces pasamos por alto la comunicación con nosotros mismos, sabemos que tenemos un subconsciente, del que podemos aprender, al que podemos escuchar y del que podemos tomar ayuda a diario, pero que siempre lo ponemos en espera o no le hacemos caso, alomejor actuamos así porque sabemos que siempre va con nosotros, pero deberíamos cambiar ese funcionamiento.

Igual que tenemos unos pulmones que usamos para respirar, unas manos para tocar y unos pies para correr dándoles el uso que merecen, ¿por qué no empezamos a escuchar a ese subconsciente de sabiduría innata?, empezar a usarlo, hacer que valga la pena escucharnos a
nosotros mismos, para que ese subidón que viene y va, se quede.

Hacer que un día valga la pena y que no pase por pasar, no es ceñirte a la frase positiva y motivadora que encuentras en redes sociales ese día, es escucharte a ti mismo y hacer aquello que hace que tu subconsciente esté tranquilo.

El primer pensamiento es el que vale, y ese siempre viene de dentro, que no tengamos que arrepentirnos por no haber tomado esa decisión, no nos quedemos con un “y si…”, quedémonos con un “por si…”.

Todos los días de tu vida valen la pena, aunque pasen por pasar, solo tú le puedes dar sentido al día más tonto.

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