Cuando España traicionó al pueblo del Sáhara
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Fue un 14 de noviembre de 1975, cinco días antes de la
muerte del dictador, cuando en Madrid se firmaron los Acuerdos Tripartitos, por
los cuales el Reino de España entregaba unilateralmente la administración del
Sáhara Occidental a una administración tripartita formada por España, Marruecos
y Mauritania. Se consumaba la traición al pueblo saharaui y se abría una de las
páginas más negra de la política exterior española.

España tenía obligaciones como metrópolis que según el
derecho internacional no cumplió. La actitud de España supuso una traición para
el pueblo del Sáhara que hoy sigue sufriendo con la ocupación y el exilio. El
31 de octubre de 1975, regimientos de tanques y blindados del ejército marroquí
invadieron el Sáhara Occidental, destruyendo, matando y secuestrando a la
población. Desvió la atención de la invasión con la Marcha Verde, que alcanzaba
el puesto fronterizo de Tah el 6 de noviembre del 1975.

El entonces príncipe, en funciones de Jefe del Estado,
acordó el repliegue de las tropas y la entrada de 50 marroquíes en El Aaiún.
Documentos desclasificados de la CIA, arrojan luz sobre algunos de los
episodios más significativos de la historia reciente de España. Las
revelaciones apuntan al papel que Juan Carlos de Borbón jugó en la Marcha
Verde, movimiento en el que España perdió el territorio del Sáhara, que quedó
repartido entre Marruecos y Mauritania. (El Español, 21 de enero de 2017).

Los hechos tuvieron lugar entre el 6 y 9 de noviembre de
1975. El príncipe Juan Carlos asumía en funciones la jefatura de Estado, ante
la debilidad física de Francisco Franco; las reivindicaciones que llegaban
desde el Sáhara requerían la intervención de la máxima autoridad nacional. El
rey Hassan II de Marruecos había diseñado una invasión sobre el territorio, que
pretendía la anexión a su país, a
la que bautizó con el nombre de la Marcha Verde
. “Se hará cuanto sea
necesario para que nuestro Ejército conserve intacto su prestigio y su honor”,
afirmó el príncipe Juan Carlos en una visita a El Aaiún.

Pero los papeles de la CIA detallan que el papel del emérito
hoy, no se limitó a mediar para resolver un conflicto que terminó con la
retirada del Sáhara del Ejército español: “Madrid y Rabat han acordado que
los manifestantes sólo entrarán unas pocas millas en el Sáhara español y que
permanecerán un corto periodo de tiempo en la frontera, donde ya no hay
tropas españolas”. El informe de la Agencia de Inteligencia también
detalla los pactos secretos para celebrar la Marcha Verde: “la delegación
representativa de unos 50 marroquíes tendrán permitido entrar en la capital
territorial de El Aaiún”.

En Madrid, el 14 de noviembre de 1975, reunidas las
delegaciones que legítimamente representaban a los Gobiernos de España,
Marruecos y Mauritania, suscribieron los Acuerdos Tripartitos (Ley 40/1975, de 19 de noviembre,
sobre descolonización del Sahara). España ratificaba su resolución “de
descolonizar el territorio del Sahara occidental poniendo término a las
responsabilidades y poderes que tiene sobre dicho territorio como Potencia
Administradora”. España se comprometía a instituir una Administración
temporal en el territorio “en la que participarán Marruecos y Mauritania
en colaboración con la Yemaá y a la cual serán transmitidas las
responsabilidades y poderes”. Se pactaba que la terminación de la
presencia española en el territorio se llevaría a efecto, antes del 28 de
febrero de 1976.

Solemnemente, las partes declaraban que sería
“respetada la opinión de la población saharaui, expresada a través de la
Yemaá”. Los tres países informarían al Secretario General de las Naciones
Unidas de lo acordado en las negociaciones celebradas, de conformidad con el
artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas. Declaraban que los tres países
habían llegado a las conclusiones con el mejor espíritu de comprensión,
hermandad y respeto a los principios de la Carta, y como la mejor contribución
al mantenimiento de la paz y la seguridad internacional. Por parte de España,
firmaba los Acuerdos, el Presidente del Gobierno Carlos Arias Navarro.

El objetivo de los Acuerdos fue legalizar la ocupación marroquí
del Sáhara, una ocupación que ya estaba hecha. La Asamblea General de las
Naciones Unidas rechazó de forma determinante los hechos y presentó una
resolución en la que se exigía el respeto a la legalidad internacional y que
reconocía el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación. Hasta la fecha
nadie reconoce la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara. Marruecos ni cumple
con la legislación internacional ni reconoce las resoluciones de la ONU.

La ONU, el 1 de noviembre pasado,  prorrogó por seis meses, en lugar de los doce tradicionales, su
misión de paz en el Sahara Occidental
, a través del organismo Minurso (Mission
des Nations Unies pour l’Organisation d’un Référendum au Sahara Occidental),
con el fin de seguir presionando a las partes para que negocien una solución.
Con doce votos a favor y tres abstenciones, el Consejo de Seguridad dio el
visto bueno a una propuesta de Estados Unidos, que fue objeto de discusión
hasta el último momento, dado que países como Francia preferían un mandato de
un año.

La Marcha Verde sirvió de pretexto y de cortina de humo para
el giro de la política española y la conclusión de los acuerdos de Madrid. Unos
acuerdos por los que Marruecos obtuvo la entrega del Sáhara con la
participación de Mauritania que, exhausta por el conflicto con el Frente
Polisario, se retiró en 1979 de la parte meridional del territorio que le había
cedido Marruecos. Por difícil que fuera aquella coyuntura, había una fórmula
válida y legal que hubiera salvaguardado el derecho inalienable del pueblo
saharaui a la autodeterminación. España, que había abdicado de sus
responsabilidades, podía haber traspasado la administración a la ONU, para
organizar y supervisar el referéndum, como preveía el Plan Waldheim.

Con los acuerdos de Madrid se puso en marcha una efímera
administración tripartita, se posibilitó la ocupación del Sáhara por los
ejércitos marroquí y mauritano y el primero entró en El Aaiún el 11 de
diciembre. Con el embarque de las últimas tropas españolas en Villa Cisneros el
12 de enero de 1976, y con la retirada de los últimos oficiales y
administradores el 26 de febrero, se consumó la entrega. Nadie había previsto la
resistencia encarnizada de un gran sector del pueblo saharaui, movilizado y
encuadrado en el Frente Polisario ni la fuerte reacción de Argel. Cuarenta y
tres años después de los Acuerdos de Madrid el conflicto del Sáhara Occidental
sigue sin solución.

Según la ONG Por un Sáhara Libre, miles de personas permanecen en los
campamentos de refugiados en Argelia, sobreviviendo a las duras condiciones
climatológicas y humanitarias, pese a la ingente labor llevada a cabo por el
Frente Polisario para hacer frente a las adversidades. Miles de personas
padecen una ocupación militar violenta por parte del Reino de Marruecos en el
propio Sahara Occidental, sufriendo violaciones sistemáticas de sus derechos
más elementales. El Reino de Marruecos, que siempre ha mantenido una postura
obstruccionista, últimamente ha endurecido la presión sobre Naciones Unidas,
mostrando una vez más la arbitrariedad y el despotismo que le caracteriza, sin
entender más idioma que el de las amenazas y obviando el derecho internacional
como forma de entendimiento entre los pueblos del mundo.

Mientras el Frente Polisario apostó desde el año 1991 por la
paz y la negociación como forma de resolver los conflictos, Marruecos continúa
presumiendo de la imposición, la violencia y la sinrazón frente al derecho
internacional, apostando por el conflicto directo como forma de resolver un
problema que tiene su origen en la incapacidad de España para concluir el
proceso de descolonización del Sahara Occidental, incapacidad que han
presentado todos los gobiernos que se han sucedido en la Moncloa desde el año
1975. El Sahara Occidental sigue siendo la última colonia del continente
africano. Los gobernantes españoles han demostrado su incapacidad y cobardía en
el ámbito internacional, que no son capaces de cerrar el proceso de
descolonización de este pueblo. La colonización fue considerada, desde la
fundación de Naciones Unidas en 1948, una lacra histórica de la humanidad, que
sólo produjo sufrimiento y retroceso en el progreso de la convivencia humana.

Por la Descolonización y la Independencia del Sáhara, es
preciso que se emprendan nuevas acciones y medidas eficaces, de conformidad con
el derecho internacional, para eliminar los obstáculos que impiden la plena
realización del derecho a la libre determinación de los pueblos que viven bajo
ocupación colonial y extranjera y que siguen afectando negativamente a su
desarrollo económico y social.

Víctor Arrogante

En Twitter @caval100

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