“Crónica de cien mil muertes anunciadas” o La impunidad del holocausto en democracia

"Estamos preparados"

«El que por imprudencia grave causare la muerte de otro, será castigado, como reo de homicidio imprudente, con la pena de prisión”

Como tantos otros, sentado frente a un televisor, he tenido la oportunidad en estos días de escuchar casi de todo y por parte de casi todos los que parecen tener autoridad para emitir y difundir sus opiniones, y a menudo me encontré replicando o lanzando preguntas al aire ante una pantalla que me ignoraba completamente. ¿Acaso nadie más se hace estas preguntas ni siente que algo se le escapa curiosamente a toda esa gente que nos bombardean sin derecho a réplica?

A veces lo anormal se vuelve tan cotidiano que la normalidad se torna perversa y debemos recurrir a un ejemplo para poner nuestras ideas en su sitio. No, no es lo mismo que un viajero en un aeropuerto no esté atento a cada avión que aterriza, que sea un controlador aéreo en la torre de control quien no preste la debida atención en su importante labor, y desde luego ignorar, ocultar o mentir sobre la aproximación de una aeronave no es cosa a tomarse a broma. Tal vez podríamos entender que le dijera a su jefe que no hay tráfico ninguno para ganar tiempo y poner al corriente su atrasado trabajo antes de que haya consecuencias. Sin embargo cualquiera entendería que si ese señor miente, no hace su trabajo, y eso lleva, aunque sea de forma pasiva, a que se den las circunstancias para que acaben muriendo muchas personas, la cosa cambia. Sin duda habrá que atender a las víctimas, pero no por ello dejaríamos ni un minuto más a ese tipo al mando de la torre de control ni miraríamos para otro lado por el hecho de que sólo mintió u omitió, o porque haya otros controladores que también hagan lo mismo.

Me pregunto entonces si es otro privilegio de nuestros gobernantes mentir, si se les puede perdonar porque sólo pretendieran ganar tiempo para actuar y evitar la tragedia, me pregunto si cuando por acción u omisión la tragedia llega hay que mirar para otro lado, o si el que todos los gobernantes actúen igual es motivo de impunidad. Me pregunto si las negligencias con resultado de muerte, de muchas muertes, que a un médico lo apartaría de su puesto y lo situaría entre rejas, cuando se trata de políticos no es ni criticable ni perseguible, tal vez porque no son expertos de nada y por tanto hay que entender las negligencias y temeridades como accidentes o circunstancias.

Harto estoy de que políticos y periodistas traten de hacernos ver lo blanco negro, y apelando a esa máxima de que la gente no es tonta, cosa que cada uno lo mismo se atreverá a comprobar cuando acabe de leer este ensayo, eso sí, si llega a hacerlo y tiene el valor y la honestidad de asumirlo, me he propuesto hacer este ejercicio de objetividad, cogiendo datos, oficiales, documentados y del dominio de todos, y también atreverme a usar mi cerebro para hacer alguna deducción, y ordenarlos cronológicamente como prueba de la realidad que discurre ante nosotros, pues tal vez estemos asistiendo a algo realmente grave como meros espectadores y cómplices de actos merecedores de contundentes y ejemplares castigos, de justicia al fin y al cabo.

Empezaba reproduciendo unas líneas del Código Penal español, concretamente de su artículo 142.1, que habla del homicidio imprudente o que se comete como consecuencia de actuar con imprudencia, aplicable a usted y a mí, y por supuesto a todos y cada uno de nuestros gobernantes y políticos. Ésta es una breve crónica, juzguen ustedes mismos:

  • Diciembre de 2019: Se conoce la aparición de un nuevo coronavirus, el SARS-CoV-2, que causa una infección con grave insuficiencia pulmonar en un pequeño porcentaje de casos. Su origen: China, país que toma medidas que llaman la atención a nivel mundial.
  • Enero de 2020. El CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas) cuenta con el genoma del nuevo virus. Los test tanto de identificación de presencia del virus (PCR) como de generación de inmunidad (IGM) existen, están disponibles y se emplean masivamente en China, mientras que en otros países se gestiona la adquisición o fabricación de los necesarios para la contención de la enfermedad, como es el caso de Corea del Sur.
  • 29 de Enero de 2020. Declaraciones del ministro de Sanidad, Salvador Illa: “Lo primero que quiero hacer es trasladar un mensaje de tranquilidad y confianza”, “España ya ha afrentado situaciones de este tipo con el SARS y MERS […] donde se demostró la solvencia del sistema”, “En cuanto al riesgo, es moderado pero estamos preparados para abordar cualquier situación.” Estas declaraciones fueron hechas igualmente por el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, ante los periodistas en los pasillos del Congreso de los Diputados.

Ante tan rotundas afirmaciones sólo cabía pensar que se habían hecho los deberes, en cuanto a medios y herramientas para combatir la llegada de la epidemia, o quizás se mintiera “ligeramente” para ganar tiempo mientras se pedía, fabricaba o llegaba lo necesario, cosas que cualquier profesional o especialista en control de enfermedades sabe muy bien: Equipos de protección individual (EPI), pruebas diagnósticas (test), mascarillas, oxígeno y respiradores (por tratarse de una variante del SARS y conocerse por China de sus implicaciones respiratorias.

  • 30 de Enero de 2020. La Organización Mundial de la Salud (OMS) emite Alerta de Emergencia Internacional. Aunque el Estado ya ha podido empezar a tomar medidas, esta declaración supone situar el foco en el Ministerio competente en la materia, el de Sanidad, titular de la correspondiente responsabilidad.
  • 1 de Febrero. Primer caso confirmado de COVID-19, enfermedad causada por el nuevo coronavirus, en España.

En cierto modo, además de la constatación de la llegada del virus a nuestro país, confirmó que se disponía de test para su diagnóstico, generando inconscientemente la confianza en aquellas palabras que ya no dejarían de resonar en mi cabeza… “Estamos preparados”.

  • 3 de Febrero: La OMS pide a los países que no lo hayan hecho ya, que compren el equipamiento necesario para hacer frente al SARS-CoV-2 por la previsión de que se extienda fuera de China.
  • 10 de Febrero. Segundo caso confirmado de COVID-19 en España.
  • 11 de Febrero. La OMS reitera el llamamiento a los países a que se preparen adquiriendo el material necesario para hacer frente a la futura epidemia.
  • 13 de Febrero. Respuesta oficial y pública del ministerio de Sanidad a través del propio ministro: “España tiene suficiente suministro y equipos personales de emergencia en este momento”. Añadió: “Tenemos un Sistema Nacional de Salud muy potente, robusto, con grandes profesionales y estamos preparados para hacer frente a la situación”. Este mismo día se producía la primera muerte por COVID-19, en Valencia, que las “autoridades” no confirmarían públicamente hasta 19 días después, el 3 de Marzo.

Tranquilidad, ya sabíamos que estábamos preparados, no hay ambigüedad alguna en las declaraciones, está clara la dimensión de la situación a la que se enfrenta el mundo, no cabe pensar que habiéndose asegurado ya el mes pasado todo esto mismo de que estamos preparados, nos vayan a estar mintiendo pública y descaradamente, pues sin duda sería cuanto menos imprudencia y podría llevar a que se produjera alguna muerte. No, algo así no puede pasar ni en el país más inconsciente, temerario y atrasado del mundo.

  • 24 de Febrero. Tercer caso confirmado.
  • 25 de Febrero. Portavoz del gobierno (Mª Jesús Montero): “España cuenta con un SNS absolutamente preparado y cualificado”.

Bueno, dudas disipadas, que de todos modos parece que toda España está de acuerdo a base de que se lo repitan de que nuestro Sistema Nacional de Salud está sobrado, debo ser un bicho raro por pensar que es uno de los peores del llamado primer mundo; hablamos del sistema claro que en seguida intentan hábilmente descalificarte por difamar al personal sanitario, que ya hace mucho tiempo venía siendo a todas luces una de sus principales víctimas por una incomprensible inacción, exceso de burocracia, torpeza, o quizás algo peor.

  • 27 de Febrero. Cuarto caso confirmado y primero de contagio local, en Sevilla. Prueba de que el virus ya campaba por buena parte del territorio nacional, y de hecho el mismo día se confirmaron 15 casos.
  • 1 de Marzo: El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Salud, Fernando Simón: «Quien debe llevar mascarilla es la persona que tiene síntomas, para no transmitir el virus al resto. Además, las que sirven son las mascarillas quirúrgicas«.

No daba crédito a mis oídos, ¿En serio? Cualquiera con un poco de conocimiento en la materia o alguna relación con personal sanitario sabe lo que son las mascarillas quirúrgicas y para qué se emplean; pero lo que ya es de dominio público es que un gran porcentaje de afectados por el coronavirus son asintomáticos y contagian la enfermedad, de hecho se ha venido hablando en los medios de la existencia de súper «contagiadores» asintomáticos desde Enero.

  • 3 de Marzo. Se conoce públicamente de la primera muerte por COVID-19. Se evidencia que el virus lleva tiempo circulando sin control alguno, extendiéndose e infectando, a sabiendas, como apuntaba, de que la enfermedad no se desarrolla en algunos casos hasta dos semanas después del contagio y que incluso hasta en el 80% de contagios los infectados resultan asintomáticos o con síntomas leves asimilables a resfriado común o gripe leve.

Empiezan a saltar todas las alarmas, sabían que esto era así, ¿Cuál es entonces la estrategia? Estábamos preparados, pero ¿Para qué? Ya sabíamos que no se iba a distinguir ni detectar en muchos casos si no es con las pertinentes pruebas diagnósticas ni se puede combatir sin la identificación y aislamiento de los infectados; para esto no hace falta ser epidemiólogo… Esperemos que sea sólo que no alcanzamos a comprender cuestiones que ya tuvieron en cuenta las autoridades, ¿dónde están los test? En fin, tranquilidad, si no toman mayores medidas será que todo está controlado.

  • 4 de Marzo. Segunda muerte, en País Vasco. Nueva evidencia de la propagación a todo lo ancho y largo del territorio nacional. Fernando Simón: “Cerrar los colegios podría incrementar el riesgo de transmisión en algunos focos.”, “no se prevén problemas de desabastecimiento de mascarillas se ultima un procedimiento con los proveedores para que no haya riesgos.

Malo, ¿A qué viene hablar de desabastecimiento de mascarillas si quedó claro que ya en Enero estábamos preparados y aún no se han facilitado a los ciudadanos? Claro que todavía no puede haber esos problemas. La cosa empieza a oler mal…

  • 6 de Marzo. Cuarta muerte, ésta en Madrid y en una Residencia Municipal de mayores, en la que se comprobaron 19 casos más. Se contabilizaban ya 280 casos que ascenderían en el mismo día hasta 345.

Es extraño, se sabía que entre los mayores la enfermedad se cebaba especialmente alcanzando tasas de mortalidad elevadas, esa preparación de la que se hablaba incluiría el proteger a los más vulnerables, no cabe pensar otra cosa con tan maravilloso sistema público de salud. La perplejidad va en aumento, esperemos que se trate de un caso puntual como dicen.

  • 7 de Marzo. Corea del Sur informa de 6.767 casos y 44 muertos. Adopta la lógica estrategia de hacer test de forma masiva y aislar durante 2 semanas a los afectados; igualmente se procuró el suministro efectivo de mascarillas a la población. El gobierno implementó una aplicación móvil para supervisar a los aislados, incluyendo su geolocalización.

Vaya, esa gente sí que está mal, 44 muertos, pero claro lo mismo no se prepararon y no tienen un sistema de salud como el nuestro.

  • 8 de Marzo. Se celebra en Madrid una de las mayores concentraciones de personas en una enorme manifestación de marcado carácter político al tratarse de convertir por parte del gobierno en el colofón de uno de sus anunciados hitos, una nueva “ley bandera” de su gestión, aunque a decir verdad no me acuerdo exactamente de qué iba esa ley o qué nos habría de aportar; lo que sí sé es que ninguna relación tenía con la epidemia ni con la salud.

Desde luego un acto como éste sólo puede ser una de dos: O todo está realmente controlado y estamos locos por pensar que algo huele mal a estas alturas, o realmente es una tremenda temeridad, una clamorosa imprudencia, que en el remoto caso de que nos hubieran estado mintiendo supondría un posible disparo de contagios y tal vez el colapso de la sanidad en la capital, lo que de no ser cierto que estemos preparados tendría como resultado muertes, quizás muchas.

Más tarde conoceríamos que la negligencia de éste y otros actos era manifiesta y quedaría evidenciada su potencia como máquinas de contagios al revelarse que hasta dos ministras dieron positivo en los días siguientes.

Me atreví a mantener la esperanza de que no nos habían mentido, pues ahora sólo si de verdad se estaba preparado no habría muertes, seguramente más muertes que en otros países como Corea del Sur.

  • 9 de Marzo. El director de la OMS en rueda de prensa recordaba que el virus estaba ya en más de 100 países con más de 100.000 casos confirmados.

Ante la creciente evidencia de negligencias en la gestión de la epidemia aún tendríamos que asistir muchas fechas después a cómo se trataría de poner el foco  de la culpabilidad en esta organización, que al margen de su labor y su incuestionable politización, no tiene ningún tipo de responsabilidad, poder o autoridad sobre los gobiernos; a lo sumo la responsabilidad de la OMS es la de sus “propietarios”, los susodichos gobiernos.

  • 10 de Marzo de 2020: Pedro Sánchez afirma: «Para vencer al coronavirus se requieren dos condiciones: un sistema sanitario robusto y una respuesta unida y coordinada entre todos. Por fortuna cumplimos la primera de las condiciones. Tenemos uno de los mejores sistemas sanitarios«. Añade explícitamente: “Contamos con uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo”.

Algunos sabíamos hace tiempo que nuestro sistema público de salud distaba mucho de ser no ya uno de los mejores del mundo, sino ni siquiera un buen sistema sanitario, siendo evidente su saturación y listas de esperas sin necesidades de epidemias y su crónica y agónica falta de medios y personal. Lo que empezaba a ser igual de evidente ante esta pueril y reiterada mentira, es que no iba a ser la única, y eso tendría consecuencias mortales.

  • 11 de Marzo. La OMS califica la situación de pandemia.

Se aproxima el momento de la verdad, apriétense los cinturones.

  • 14 de Marzo. Pedro Sánchez anuncia el decreto de estado de Alarma:
    • Vamos a dar respuesta con la mayor excelencia y rigor científico y con todos los recursos que sean necesarios”.
    • Estamos preparados, tenemos las políticas claras y no nos va a temblar la mano para vencer al virus”.
    • Se recurre con decisión al Ejército como pieza clave en la nueva etapa de confinamiento, aunque hablamos de virus, por lo que a estas alturas estas decisiones se encuadran en el ámbito del descontrol y el “matar moscas a cañonazos”.

“Estamos preparados”… No puede haber tanto cinismo, crueldad y perversión como para afirmarse esto y que sea mentira desde el principio, ¿O sí? Ya no sabe uno que pensar, especialmente cuando nunca se creyó en este sistema social de partidos políticos, de ninguno de ellos; pero es lo que impone la mayoría, no tiene sentido frustrarse por ello… A ver qué nos deparan los días venideros, ellos tendrán la respuesta a mis preguntas.

  • 16 de Marzo. OMS: “un simple mensaje para todos los países: test, test, test

Parece que debemos dejar a un lado la ingenuidad o credulidad, quien aún la tenga, lo que está diciendo la OMS es que al menos en cuanto a pruebas diagnósticas los gobiernos o NO están preparados, o están tardando demasiado en actuar.

  • 21 de Marzo. Con ya más de 25.000 casos España ha comprado 640.000 test y se plantean adquirir material para fabricar test. Confiesan que a estas alturas el mercado está complicado para adquisición de test, mascarillas y EPI (Equipos de Protección Individual) para el personal sanitario.

¡¿Ahora están comprando los test?!… … … Prefiero omitir tanto las palabras como los sentimientos, ¡Hijos de la gran calumnia! ¿Cómo se puede decir con tal cinismo, indolencia, desfachatez y desvergüenza que nos lleváis mintiendo desde el principio? Admitir que no se tenían los test, no ya para todos los ciudadanos sino ni para casi nadie, con tono solemne, como si no se hablara de vidas humanas, sin pedir perdón, sin titubeos, ¡Malditos charlatanes y burócratas ineptos! “Estamos preparados”, “Estamos preparados”… ¿Y ahora esperáis que sea sencillo conseguir los test? ¿Ahora? Pero es que tampoco mascarillas ni los EPI justo para el personal sanitario, crucial en cualquier posible estrategia de afrontar el desastre que va a suponer sí o sí las imprudencias y negligencias del gobierno. Mentir no saldrá gratis, al menos para los ciudadanos, nos habéis abierto el camino al matadero.

  • 27 de Marzo. Se descubre que no están los 640.000 test, indicándose que habían llegado 8.000 y eran defectuosos, que en realidad eran parte de un primer pedido de 58.000, igualmente defectuosos, habiéndose pedido el resto a la misma empresa china. Sucesivamente se va sabiendo que el pedido se hizo a una empresa no certificada para ello y a través de un intermediario que no se identifica a pesar de la tan cacareada transparencia, no habiéndose tampoco desvelado el coste de la operación; presumiblemente habían comprado pruebas del SARS, no del SARS-CoV-2, que por tanto tienen una sensibilidad muy baja para el COVID-19. Asimismo se conoce que el tipo de pruebas no son PCR por lo que no son válidas para detectar presencia de infección sino de respuesta inmunitaria por haberse estado en contacto con el virus. No obstante los nuevos test se piden a la misma empresa. A lo sumo se ha hablado desde el gobierno de alcanzar los 5 millones de test, lo que como mucho llegaría al 10% de la población, y eso sin contar con las repeticiones de pruebas que se requiere hacer a un sector de la población, como el sanitario, y que no es el único.

Ya empieza a estar todo claro, ya es obvio que no estábamos preparados, que va a morir mucha gente, que el mal olor es auténtico hedor, a todos los niveles y generalizado, hasta se empieza a hacer evidente que la gangrena tiene ya sus tentáculos mucho más allá de lo que habría podido parecer. Los medios sólo nos han “contado” las cosas, como si nada, como si de un reportero sádico y psicópata se tratara, que graba las imágenes de los peores crímenes sin mover un dedo para evitarlo, denunciarlo, o promover se haga algo al respecto.

  • 2 de Abril: 102.136 casos confirmados y 9.053 muertos, siendo ambas cifras muy inferiores a la realidad por la escasez de pruebas realizadas. Por el contrario Corea del Sur registra 9.976 casos y 169 muertos habiendo empezado antes los contagios pero empleando pruebas masivas tal como en su día sugirió la OMS y que cualquiera puede entender que es lo apropiado en tales casos.

La masacre es ya imparable. Al mando su mayor responsable, la prepotencia y la soberbia le impide siquiera reconocer errores o pedir perdón por las mentiras, por no haber cumplido lo que aseguraba ya se había hecho, y pensar que quien sigue al timón es quien nos dijo que estábamos preparados para rodear la cascada de la muerte, que no faltaría el combustible necesario para evitarla… ¿Cómo es posible seguir sentados y no hacer nada cuando sigue a los mandos quien ya nos ha dicho que no compró gasolina, que el depósito está vacío y llevamos ya tiempo a la deriva? El rumor del agua precipitándose al vació es cada vez más fuerte…

  • 3 de Abril. Fernando Simón con respecto a las mascarillas: “tenemos que aprender a utilizar los equipos de protección personal a medida que empiecen a estar disponibles en grandes cantidades”, confirmando que ni se han siquiera recomendado todavía oficialmente ni se dispone de ellas por parte de la población.
  • 7 de Abril. El gobierno anuncia que realizarán un estudio aleatorio sobre 32.000 familias a las que harán test para ver si han pasado el COVID-19, y en su caso comprobar si están infectados. Se aducen razones difusas del interés de este tipo de estudio, como que servirá para tomar decisiones; pero es sencillo leer entre líneas pues si en lugar de hacer este reducido estudio se hace prueba sistemática a toda la población las decisiones que se podrían tomar, las implicaciones en vidas salvadas y la posibilidad de salir inmediatamente del confinamiento de la mayor parte de la sociedad, dejan claro que es justo esto, el no hacer las pruebas a toda la población, lo principal que se pretende, y de paso respaldar decisiones, que en base a esta premisa serán las mejores, pero no las que debieran haberse acometido en otro caso, lo que además conllevará un nuevo precio en vidas humanas.

A estas alturas el estrépito de las violentas aguas es ensordecedor, la guadaña golpea y cercena a un ritmo frenético e implacable.

  • 15 de Abril. La mitad de la cifra oficial de muertos, 9.000 corresponden a residencias de mayores. Un dato brutal y esclarecedor. Desde el inicio se supo que este virus era especialmente grave para las personas mayores, se disponía de estadísticas de mortalidad en función de la edad. Cabría haber esperado de cualquier buena gestión una atención prioritaria de las personas más necesitadas, de los más vulnerables, cantinela que ha sido lema una y otra vez de quienes conforman el actual gobierno… Entonces ¿Cómo se explica el abandono de estas personas, el nulo apoyo durante meses a estos centros, que al estar bien identificados y agrupando una buena parte de esta población de riesgo, habría sido sencillo proteger? Lo único que se explica es la negligencia tan evidente, tan descarada como grave y devastadora en la que han incurrido nuestros gobernantes.
  • 16 de Abril: Se estiman en 25.000 los contagiados entre el personal sanitario según los sindicatos, que denuncian que no se tratan como contingencia profesional sino común, con las correspondientes implicaciones en cuanto a prestaciones del trabajador y asimismo en caso de muerte sobre prestaciones a sus familiares.

Que más del 13% de los contagios se haya producido entre los profesionales sanitarios, los que debieran estar mejor protegidos por un sistema que se aseguró estaba preparado y era de los mejores del mundo, denota la magnitud de la mentira y negligencia del gobierno en la gestión de la protección de la población ante la llegada de la enfermedad.

  • 17 de Abril. Las cifras oficiales en España y su contraste con las de China:
      Casos Muertos % Tasa de población
    España 188.068 19.478 10’4% 0’414 ‰
    China 82.692 4.632 5’6% 0’003 ‰

Con una población de unos 47 millones de personas España cuadruplica en el número de muertos a China, a pesar de tener una población cercana a los 1.400 millones de personas, lo que supone que el porcentaje o tasa de fallecidos en función de la población sea 138 veces superior en nuestro país.

En los últimos días se ha puesto de manifiesto que las cifras son oficiales pero distan mucho de la realidad debido a la escasez de pruebas realizadas, a la defectuosa, por decirlo de algún modo, contabilización de fallecimientos, etc. No nos esperábamos ya otra cosa que el que la inexactitud en el número de víctimas mortales fuera por supuesto a la baja, por lo que si queremos aproximarnos a la realidad más allá del penoso culebrón con el que día a día nos pretenden lavar el cerebro nuestros políticos y periodistas televisivos, debemos recurrir a hacer algunos cálculos sobre datos más fiables:

Uno de esos estudios pioneros se llevó a cabo en China entre un gran número de personas, no hablamos de datos oficiales de las autoridades chinas ni de ningún recuento, sino de un estudio que parte de una muestra y pretende determinar cómo afecta el virus, de forma estadística a esa cohorte, es decir cuántas  no presentaron síntomas, cuántas síntomas leves, cuántas graves, muy graves, con necesidad de cuidados intensivos, y cuántas a pesar de todo murieron; asimismo se estudian otros parámetros, entre ellos la edad

La tasa de mortalidad que revela este estudio es del 1’38% entre los casos confirmados y del 0’66% si se contabilizan los casos compatibles pero no confirmados.

Es fácil por tanto hacer la media  y deducir por nosotros mismos que la mortalidad del COVID-19 se viene a situar en torno al 1%.

Lógicamente mientras menos test se hagan más casos escaparán al cálculo de este porcentaje, pero se evidencia que los países que llevaron a cabo test de forma masiva, aunque no al total de la población, no se alejan demasiado, como ocurre con Corea del Sur.

Como curiosidad recordar que la gripe común tiene una mortalidad del 0’1%.

Antes de pasar a estimar los contagiados en este momento en España es conveniente corregir el número de muertos, posiblemente muy alejado el dato oficial del real. Una buena forma es recurrir a las estadísticas de mortalidad habitual de años anteriores, que se alimentan de los Registros Civiles y las funerarias.

Con esto la cifra real vendría a estar entre 2 y 2’5 veces la oficial, lo que supondría, si cogemos el índice más conservador, el doble de esos 19.478, o sea 38.956 muertos.

Ahora sí podemos atisbar que el número real de personas contagiadas ronda los 3.895.600, no los 188.068 que nos dicen, para lo cual basta una simple regla de tres, o más fácil, multiplicar por 100 el número de fallecidos, pues la relación entre ambos es justo de 1 entre 100.

Podemos ir más allá en nuestros propios cálculos, y como comprobamos que el número real de contagiados es más de 20 veces superior al oficial, es igualmente oportuno estimar que el número de nuevos contagios diarios sea también muy por encima de los que se declaran, por lo que situarlos en torno a los 50.000 diarios en lugar de los 5.000 ya es ser bastante optimista, aunque hay que tener en cuenta el ya prolongado confinamiento que hará reducir estas cifras.

En unos 4 meses el número de nuevos contagiados podría superar los 6 millones de personas (6.100.000 / 122 días), lo que previsiblemente provocaría 61.000 nuevos fallecimientos, que sumados a los aproximadamente 39.000 actuales suman la fatídica cifra de 100.000 muertes.

Esta personal crónica es por desgracia la de cien mil muertes anunciadas

Claro que oficialmente tal vez informen en su día de 50.000, y si la suerte y un montón de factores adicionales nos acompañan, que no han de agradecerse al nefasto gobierno ni la gestión, si así puede llamarse, llevada a cabo hasta ahora, esos 100.000 se alcanzarán más tarde, y ojala sea mucho más tarde, pero se alcanzarán. Ya será todo un logro que la cosa quede ahí, tal vez por el hallazgo, no español, de una vacuna, y su, poco probable, buena campaña de vacunación, pues si el virus llegase a toda la población (~47 millones) la estadística dice que los muertos podrían rondar los 470.000.

  • 22 de Abril. 208.389 casos confirmados, 21.717 muertos según el gobierno. Hoy han llamado a la puerta, era un señor de Protección Civil que nos traía una mascarilla; seguramente lo más positivo de haberla recogido es que no fuera a parar a alguien que gracias a ella se expusiera demasiado creyendo estar protegido, a pesar del riesgo que presumo conlleva, pues la indicación de esta persona de lavarla en agua caliente con lejía antes de usarla no confiere mucha confianza…

Me ha dado que pensar. Las mascarillas las llevaba sin precintar, todas en una bolsa común de plástico transparente, sin ninguna marca de fabricante por ningún sitio, sin etiqueta de ninguna clase, sin especificación de indicación o característica alguna, sin homologación… pero claro, no hay de qué preocuparse, esto debe ser lo normal entre los mejores sistemas sanitarios del mundo. Por cierto, al visitante de Protección Civil le preguntamos por los test, y respondió, con aquello tan habitual en las encuestas, NS/NC (No Sabe / No Contesta).

Cuanto menos debiera mosquear a las personas de este país que se consideren adultas y de mentalidad no cercenada o al menos no manipulada hasta límites inconcebibles, que aquello de “Estamos preparados” tras contemplarse el confinamiento y las muertes en otros países, tras tenerse información del detalle que supone la secuenciación del genoma del virus en enero, hoy, 22 de abril, se nos empiece a entregar una mascarilla, y no cualquier mascarilla desde luego, que por suerte conservo un par de las que compré en su día en la ferretería (FPP2) para tareas de bricolaje. ¿En serio nadie ve la palabra NEGLIGENCIA en letras enormes y luminosas, de un color rojo sangre que pone los pelos de punta? ¿Tanto les debéis a los políticos de turno como para acallar algo así, y permitir, en esta película de terror, que el asesino siga jugando a médicos con tu familia?

Quizás lo más duro de este reparto es constatar que se puede ir casa por casa, que se podía ir casa por casa, no para esta broma de mal gusto, sino para hacer los test adquiridos o fabricados en su momento y sin exposición a supuestos mercados despiadados; se podían haber hecho los test, poniendo en cuarentena únicamente a los pocos, tal vez decenas o algún centenar a lo sumo, pagarles su sueldo mientras tanto a cargo de la solidaridad estatal, que es para eso y no para campañas de censura inéditas, sin arrancar la vida a tanta víctima del régimen, sin hundir la economía y con ella los sueños de tanta buena persona, de todo un país. Habrían sobrado los cientos de miles de millones que tan generosamente anunció el presidente y que si llegan a verse algún día sin duda pagaremos todos.

No merece abundar en si a estas alturas resulta o no evidente el crimen, más cuando las noticias de hoy hablan de mascarillas falsas, de burocracia que cuesta vidas, de rectificaciones tras decisiones de permitir sacar a los niños de las casas para mandarlos a los lugares de mayor riesgo, después de dar más derechos a los perros… Y de decretos que fijan un precio a estas maravillas que imposibilitan que nadie las importe para perder dinero pues en origen cuestan más a estas alturas. Por cierto un detalle: ¿A dónde creen que pidieron las mascarillas falsas? A la tienda china de AliExpress que hace poco nos enviaba publicidad a todos los que alguna vez compramos en dicho portal, y que de haberlas pedido nosotros no nos habrían llegado, porque Correos no reparte lo que llega de AliExpress, al menos por estas tierras, como nos confirmaba el cartero, cuando se supone debe garantizarse el Servicio Universal Postal, ¿Será que AliExpress no cuenta? Para ellos se ve que sí, ¿O será que deciden que lo que pidamos nosotros ahí son “tonterías”?, ¿Son las mascarillas, las que pidiéramos nosotros, tonterías? Sí, esto es lo que hay, confinados y perjudicados ilegal e innecesariamente.

Recordemos la legislación al respecto del Servicio Universal Postal (extraído de la web del Ministerio de Transportes):

El Servicio postal universal es el conjunto de servicios postales cuya prestación garantiza el Estado de forma permanente en todo el territorio nacional y a precio asequible para todos los usuarios.

Este servicio incluye las actividades de recogida, admisión, clasificación, transporte, distribución y entrega de envíos postales nacionales y transfronterizos, tanto de cartas y tarjetas postales de hasta dos kilogramos de peso, como de paquetes postales de hasta veinte kilogramos de peso (art. 21 de la Ley 43/2010, de 30 de diciembre, del servicio postal universal, de los derechos de los usuarios y del mercado postal).

El servicio postal universal incluye también la prestación de los servicios de certificado y valor declarado para los envíos antes indicados.

El Estado ha encomendado la prestación del servicio postal universal a la «Sociedad Estatal Correos y Telégrafos, Sociedad Anónima», por un período que finaliza el año 2026 (disposición adicional primera de la Ley 43/2010, de 30 de diciembre, del servicio postal universal, de los derechos de los usuarios y del mercado postal).”

Es curioso, es implacable, sistemático, casi que cada día se nos intenta programar, adiestrar y manipular, las consignas y mensajes subliminales que luego se vierten sin cortafuegos ni pudores se suceden… “Es una situación novedosa que era imposible prever”, “Se han tomado las decisiones que han indicado los expertos”, “Es momento de actuar en lugar de buscar culpables”, “La OMS nos ha llevado a actuar tarde”, “Tenemos uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo”, “Estamos preparados”… Para rebatir las tres últimas a la crónica me remito.

Con respecto a la situación novedosa tal vez hablaran de China, o posteriormente Corea del Sur y otros países, hasta con mucha manga ancha Italia, pero ¿España? Tierra de refranes como “Cuando veas las barbas de tu vecino cortar pon las tuyas a remojar”… no señores no, ni se remojó nada ni se tenía agua ni palangana meses después.

Pero es que tampoco son nuevas las pandemias ni es ésta la mayor y más letal vivida por la humanidad; la Historia no ha de ser únicamente para encuadernar gruesos volúmenes, encierra un saber que debiera perdurar en nuestras memorias, o al menos en los de los expertos que debieran tomar este tipo de decisiones. La viruela, esa terrible pandemia que mató según se estima a más de mil millones de personas, y de la que por cierto no se vacuna a nadie desde los años 80, se erradicó con una estrategia clara y sistemática: Actuar con todas y cada una de las personas, en todo el mundo, en este caso vacunando, pero igualmente podría haber sido haciendo un test y aislando, al menos hasta disponer de vacuna o tratamiento.

Lo de que se hayan tomado las decisiones que han sugerido los expertos… Esto no es cualquier cosa, ya el hecho de tener que aguantar que no decidan los expertos da miedo. No me quiero imaginar políticos diseñando por ejemplo una instalación eléctrica con las sugerencias que quieran coger si es que las entienden de los profesionales afines a su partido… Pero es que me da la risa porque recuerdo muy bien como entrevistaban en días pasados a uno de esos expertos de uno de esos comités consultivos y declaraba sin tapujos que no se les había consultado, y no pasa nada, o sí, lo mismo ya lo despidieron. ¿Y qué me dicen de lo de sacar a los niños para meterlos en supermercados, bancos y estancos? Eso salió del consejo de ministros directamente, y obviamente no fueron necesarios expertos sino padres de todos lados para dejar en evidencia una más de las incontables imprudentes y temerarias decisiones del ejecutivo.

Pero quizás la que más me llamó la atención fue esa otra, que sigue escuchándose mucho después de boca de los políticos y del pico de muchos otros loros que repiten la consigna. ¿Qué no es momento de buscar culpables sino soluciones? Hay que ser manipulador para decir algo así tras dejar un rastro de decenas de miles de muertos, siendo casi la mitad de ellos nuestros padres y abuelos. Venga, veámoslo con un ejemplo a ver si se pilla la esencia:

Érase una vez un cirujano psicópata cuyas operaciones tenían una extraña tendencia a llevar al paciente al depósito de cadáveres. Un buen día se conoció de su macabro currículum, de las numerosas víctimas de sus malas artes o cuanto menos incapacidad para realizar su labor. Fue mala suerte sin duda que me enterase de que el Dr. Muerte había vuelto a actuar cuando el paciente que yacía con el pecho abierto en su camilla era mi hijo… No sé si es razón o justicia lo que puede sentirse en tal instante, pero miedo seguro que todo el del mundo, que probablemente me incapacitaría para una decisión sobre qué hacer ¿Dejar que terminase ese tipo su trabajo o en mitad de la delicada situación intentar apartar a la parca de su víctima? Ese médico había asegurado una y otra vez que actuaba con la mejor intención, que disponía de los mejores medios, que las circunstancias no se elegían, que también a otros médicos se les morían los pacientes; pero lo mismo ese médico había copiado en sus exámenes y no era cuestión de mala suerte, lo mismo plagió su tesis doctoral, lo mismo le dieron la licenciatura en un solo año, y lo mismo es que es preferible un cirujano para operar a una persona que un filósofo, que además apuntaba rasgos de personalidad preocupantes como el creerse sus propias mentiras. ¿Qué harías tú? Sí, seguramente eso sería lo mejor, no sé por qué lo pude dudar, buscar inmediatamente un cirujano que se haga cargo de la operación y apartar de inmediato al filósofo del bisturí, porque no sólo se trata de tratar de salvar lo que ya no tendrá el mejor de los remedios, sino de evitar que siga haciendo de las suyas.

En resumen, la respuesta obvia y racional es la de que hay que buscar y sobre todo llevar a cabo las soluciones de forma inmediata, al mismo tiempo que se detiene a los culpables para evitar que sigan profundizando en su crimen o vuelva a reincidir. Es que no son cosas incompatibles sino complementarias y a todas luces convenientes de abordar de forma simultánea.

Asombra también como algunos programas de televisión se enzarzan y enredan con temas cuyo discernimiento es sumamente sencillo, debates, réplicas y contrarréplicas, como ejemplo las mascarillas y la limitación del precio por el gobierno, que si se especula, que si el coste del transporte en barco o avión, que si están disponibles o no. Pero si es muy sencillo, tantas cabezas pensantes y ninguna le dio por ir a una farmacia y comprar una de esas que dicen valen 0’20 € en origen… Vayan, vayan, y a ver si le encuentran la homologación por algún sitio, a ver si su filtro aguanta una prueba de laboratorio y luego hablamos, pero sobre todo díganlo y háganlo, somos libres, legalmente libres para comprar una mascarilla de verdad y pagar si es necesario algo más de un par de euros si hace falta, ¿es que vale menos el café o la cerveza de cada día? ¿Es que no lo vale una vida? Al fin y al cabo nos mintieron, se suponía que había mascarillas para todos, ¿Ahora además pretenden impedir que compremos una de verdad algo más cara?

Estos intentos de manipulación analizados se han combinado con una declarada y constatada censura que habríamos presumido se había archivado en los tiempos de los dos rombos; así hemos asistido desde la abjuración del médico chino que osó criticar al todopoderoso Partido Comunista gobernante, a la expedientación de médicos en nuestro democrático país bajo el mando del dialogante y progresista gobierno, pasando por experiencias directas en medios digitales y redes sociales que nos han hecho reflexionar más de lo habitual y ver que las cosas no suelen ser como oficialmente se dice que son y tantos repiten y defienden y respaldan sin haberse parado un par de minutos a someterlo a su propia capacidad intelectual.

No es mal momento para la reflexión ya que se nos impone este absurdo confinamiento, por lo que quisiera compartir alguna de estas mis reflexiones:

Reflexiones

Sobre igualdad ante la ley, lo cual figura en la Constitución, la norma legal de mayor rango dentro de la soberanía nacional, se recoge explícitamente que no habrá discriminación por ninguna razón: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.” Lo mismo no se entendió que la edad tiene algo que ver con el nacimiento o que no es una circunstancia personal, por lo que llegar a un hospital con 60 años puede ser tu sentencia de muerte si al rato aparece un paciente de 30 años, aunque nadie sabe si ese joven llegará a vivir 10 años más por sus aficiones de riesgo como tampoco llegarán a conocer que aquel abuelo puede que tuviera por delante justo lo vivido y que le queda por vivir al joven, otros 40 años, alcanzando, como tantos otros que lo lograron, los 100 años. El tiempo de vida humana no tiene precio, no vale más la del niño que la del adulto, y lemas como “las mujeres y los niños primero” debieran haber sido superados hace mucho mucho tiempo; primero las personas, y los asesinos al agujero del que nunca debieron haber salido.

Otra de esas frases que han intentado inculcarnos es la que se emplea para nombrar la situación a la que la mentira, la inacción y la temeridad nos ha llevado: “La crisis del coronavirus”, sobre lo que cabe otra reflexión aparte, pero ya habló de cifras el presidente, prometiendo 200.000 millones de euros, que sin entrar en que la promesa incluía tanto lo propio (público) como lo ajeno (privado), que es fantástico dar lo que no es tuyo, lleva a preguntarnos si era inevitable la crisis y cuánto habría costado evitarla. Atrevámonos a descubrirlo.

Actualmente el precio al público de 50 millones de test sería de 750 millones de euros, en febrero y como compra masiva con precio al mayor bonificado habría supuesto menos de 250 millones. Tal vez alguien piense que es una locura imposible llegar a cada ciudadano español, aunque realmente tampoco es necesario cubrir el 100% de la población para alcanzar una solución efectiva, y no obstante en España hay más teléfonos móviles que habitantes, y en las elecciones las papeletas de los políticos llegan a todos los domicilios.

Se dispone del censo con los domicilios de la población para poder hacer una actuación sistemática.

El personal podría ser el sanitario, pero también el de Protección Civil, Policías, Correos, parados y otros contratados para la ocasión, etc., de forma que en menos de 14 días se llevaría a cabo. Este sería el confinamiento necesario y cierre de fronteras, no más. En la misma visita se proporcionarían mascarillas, gel desinfectante, información, etc.

Previamente se habrían iniciado las acciones necesarias en centros de mayores cuya protección se prolongaría al menos un mes adicional. Igualmente se podrían haber tomado medidas para personas mayores que viven solas.

Tras las pruebas únicamente los infectados tendrían que permanecer en confinamiento y seguimiento.

Se evitaría paralizar el país y la economía; las ayudas económicas necesarias y la repercusión serían mínimas; incluso sería completamente factible que el Estado asumiera los ingresos habituales, o al menos básicos de todos los confinados.

En las fronteras sólo se dejaría pasar a no infectados.

En un mes quedaría completamente controlada la enfermedad.

Se habrían evitado la inmensa mayoría de las muertes e igualmente las innecesarias y crueles que han sido fruto de la saturación de hospitales por falta de medios, por no ser una de las mejores sanidades del mundo, por no estar preparada.

Aún mejor habría sido en enero y febrero haber creado fábricas de test, mascarillas, EPI, y a más largo plazo de respiradores. Esto además de abaratar la factura crearía puestos de trabajo, industria y negocio con la situación mundial de mala gestión generalizada, realizándose compras a España en lugar de a China y Alemania por ejemplo.

Y una frase más que nos sonará aunque nunca acabamos de entender: “Periodo remunerado recuperable”. Vaya, ingenio no faltó para esa gran estafa. Es evidente de que se trata de vacaciones forzosas e ilegales, pues basta hacer cuentas para entender que habrá que trabajar muchos sábados o domingos, que saltarse los fines de semana es incompatible con los descansos que establece la ley, y que al final más valdría trabajar en las supuestas vacaciones que estar así día tras día, semanas, meses, cuando además el Estado de Alarma supone una situación de fuerza mayor que no puede ser castigada con ese montón de horas extras gratuitas si es que no queremos llamarlo vacaciones.

¿Dónde estaban esos otros políticos, los sindicalistas que nos cuestan un dineral que ni tenemos para eso ni queremos que se nos quite de los impuestos para tal fin? Con la sanidad como está, como lleva ya tanto, y dando pasta a sindicatos, partidos políticos con locales que hay que pagar en todas las ciudades de España, ONG que hacen a discreción lo que debieran ser derechos y servicios garantizados por el sistema…

Cualquier reflexión honesta nos llevará a saber que no se han hecho las cosas correcta y diligentemente, pero no hablamos de haber roto un bote de judías en el supermercado, que lo mismo lo tenemos que pagar o nos lo perdonan, ¿De qué hablamos entonces?

Hablamos de que se tenía la información.

De que se podía haber gestionado la situación correctamente, y hay ejemplos de países que lo hicieron muchísimo mejor que España, en general, prácticamente todos lo hicieron mejor.

De que a pesar de todo se dijo por el presidente y los ministros que se contaba con un sistema sanitario robusto, de los mejores del mundo.

Nos dijeron que estábamos preparados.

No se compraron las mascarillas, EPI, respiradores y test, tanto es así que a día de hoy siguen sin estar.

Han muerto decenas de miles de personas no habiéndose tomado medidas especiales con los más vulnerables salvo negarles los respiradores cuando había que elegir entre ellos y alguien más fuerte, de nuevo la ley del más fuerte y para el más fuerte.

Hablamos de que nos mintieron, nos engañaron, nos traicionaron. Hablamos de una gestión de responsabilidad directa del presidente y sus ministros, de toma de decisiones, de negligencia manifiesta y grave con resultado de muerte, de muchas muertes, que en el mejor de los casos se puede considerar así, como imprudencia pues los datos podrían estar diciendo a voces de que las decisiones se estaban tomando a sabiendas de las consecuencias pues se conocían las mismas. Tal como empezábamos, se trata, como recoge el Código Penal, de actuación delictiva, cuanto menos de homicidio imprudente, ya tratándose, no de la muerte de otro, sino la muerte en masa, de probablemente más de 100.000 personas y entre ellas los más vulnerables a quienes precisamente debían haber prestado la mayor protección, hablamos de CRIMEN DE ESTADO y holocausto.

No hablamos de genocidio, pero en lo relativo a número de muertos debemos tener presente que en la lista de genocidios figuran con 100.000 muertos el de la Operación Bonanza (Genocidio de Baganda) en Uganda en 1981 o el Genocidio de Papúa Occidental en 1963, y otros con menos víctimas que las de la gestión de nuestro gobierno en la que han llamado “crisis del coronavirus” con clara intención a eludir responsabilidades y poner el foco en el propio virus como si éste tuviera más cerebro que nuestros gobernantes, y ahí figuran también el Genocidio de Bosnia en 1992 con al menos 8.372 muertos o el Genocidio Guatemalteco de 1960 con más de 24.900 víctimas.

Entonces ¿Debe ignorarse lo sucedido?, ¿Debe mirarse para otro lado mientras cada día siguen muriendo centenares de personas que podrían estar vivas?, ¿Es más importante solucionar el problema que señalar a los culpables?, ¿Son justificables las muertes porque también las hubo en otros países?

Algo está claro: El ladrón no es el más apropiado para gestionar buscar la solución a los problemas causados por el robo que ha perpetrado. Claro que ante un ciberataque a un banco hay que poner soluciones lo antes posible para reponer los ahorros de los afectados y solventar los problemas de seguridad del sistema, pero ni permitiremos seguir actuando al culpable ni lo dejaremos sin ser juzgado, pues la justicia es un derecho y al mismo tiempo la mejor prevención.

Debe cesarse inmediatamente al gobierno.

Debe nombrarse una junta gestora de profesionales que tomen las medidas que debieron tomarse hace meses y solucionar este problema, que tiene solución, en el mínimo tiempo necesario, a lo sumo un mes.

Los medios informaban estos días sobre el llamado caso Osasuna, con penas de cárcel a los responsables de amañar partidos de fútbol; sin duda es algo a castigar por más que se trate de un juego, pero dista mucho la gravedad de la del caso que nos concierne, en el que por tanto:

Deben caer las mayores penas posibles a los culpables, responsables de tomar las decisiones que nunca tomaron, de hacer las gestiones que nunca hicieron, responsables de la muerte de decenas de miles de personas que no tenían por qué haber muerto. Deben ir a la cárcel y experimentar lo que ellos crearon, la prisión permanente revisable, experimentar que no vale todo, que gobernar no puede ser un juego irresponsable con resultado de muerte, de muchas muertes sin que pase nada, porque es hora de que se empiece a entender que gobernar no es soltar discursos y mentir impunemente, que a un gobernante debe exigírsele mucho más que ser un gran charlatán.

Quizás una matanza como esta habría encajado mejor en una dictadura, como a la que tantas veces alude este gobierno como ejemplo de lo que es inadmisible; pero me cuesta creer que incluso en esas otras dictaduras se pudiera perpetrar un crimen como el que estamos sufriendo, fruto de la mentira y la dejación, y no se produjera un levantamiento del pueblo, o al menos el intento de hacerlo.

¿Qué ocurrirá? En este sentido NADA, esa es otra de las bondades de la democracia, para los gobernantes, claro. Y en el otro sentido… por suerte la mortalidad es la que es, no es el ébola ni la viruela. Por cierto, por los mismos motivos que no se preparó a España y su raquítico sistema sanitario para el COVID-19 es por lo que hace poco más de un año no se adquirió la vacuna de la gripe y no hubo campaña de vacunación general de la población, muriendo miles de personas, la mayoría contabilizadas por las enfermedades concomitantes existentes, lo que igualmente tiene entidad de holocausto al hacerse deliberadamente; por lo cual no estamos tampoco ante un cirujano cualquiera, sino ante un reincidente, ante un imprudente homicida de masas, quién sabe si un psicópata que antepone su cetro y trono a las vidas de sus prescindibles súbditos, especialmente los ancianos a los que su quebrado sistema de pensiones sólo supone, a estas alturas y después de todas sus vidas trabajando, una “carga”, una incómoda molestia.

Me pregunto si alguien más es consciente de que tanto esta crisis como la pasada y que nos vendieron como consecuencia de la “burbuja inmobiliaria” o la quiebra de Lehman Brothers, son únicamente consecuencia de la negligencia de los políticos gobernantes, de un sistema falso y enfermo que durante 40 años sólo ha sabido dilapidar el patrimonio de todos, con privatizaciones, sobornos, apropiaciones, compra de votos, campañas, compra de voluntades con subvenciones, poniendo políticos en la justicia, en las empresas, en las difuntas cajas de ahorro… ¿Es que nadie relacionó la quiebra de todas las cajas de ahorro, que tan buena función hicieron al principio y sin ánimo de lucro, con la conquista de sus consejos de administración por políticos y sindicalistas (políticos también)? Dicen que la gente no es tonta, ¿Estamos seguros de eso? ¿Qué se apuestan a qué volverán a jugar a ese juego en el que siempre gana la banca, las elecciones, eligiendo por enésima vez a políticos para lo que debieran hacer gestores cualificados? ¿No va siendo ya hora de dejar de ser tontos? En esta ocasión quisiera llevarle la contraria a Einstein cuando dijo: “Dos cosas son infinitas: la estupidez humana y el universo; y no estoy seguro de lo segundo.” Personalmente estoy convencido tanto de la finitud del Universo como de la estupidez humana, pero espero que el fin de esta última se halle a tiempo de la extinción, pues de ello es condición sine qua non.

Manifestaciones… Probablemente por decenas de miles de muertos, españoles, cercanos, familiares, conocidos, que no de Afganistán, Irak o más allá, no se manifieste nadie, cosa que si se ha hecho por otros declarados “dramas” según nuestros políticos, que tal vez sumen un centenar de muertes al año, que en cualquier caso merecen el mismo trato ante la ley, pero no, obviamente ni el mismo volumen mediático ni de esfuerzos económicos. ¿Veremos algún día otro “8 de marzo” por las víctimas de la democracia comandada por alguien que ha mostrado repetidamente ansias de pasar a la Historia y que al estilo de Alejandro Magno y muchos otros “grandes” dejaron tras de sí cantidades ingentes de muertos? Tal vez podríamos concederle el título de Pedro el Magnífico, que logró disminuir el número de pensionistas y lograr unos fabulosos ingresos con motivo del impuesto de sucesiones de los difuntos del coronavirus.

Y llegarán las próximas elecciones y nadie habrá reflexionado sobre si la democracia es el menos malo de los sistemas, si no es en realidad el mayor engaño de la Historia, o si, como ocurre con todo en esta vida, puede mejorarse, y mucho, o sustituirse directamente por algo indudablemente mejor… Qué pereza aprender de la experiencia cuando requiere pararse a pensar; lo peor pasará, la naturaleza hará el resto, el calor volverá, unas cervecitas frescas y el partido del domingo, un cafelito en la sobremesa y un poco del fantástico arte  del cine y la subvencionada televisión española de cada día… y listos para volver a las urnas a validar otra nueva recua en cuanto se nos llame con un silbido y por mucho que tales bestias sean las que nos calcen los yugos y nos vareen para darles sus honorarios con nuestro sudor y vida.

Y esto más que una reflexión es lo que claman las tripas cuando se apoderan del encéfalo claudicante de impotencia:

Viva la democracia y la inteligencia del pueblo español, rojos y azules, todos estúpidos borregos que seguirán alimentando a sus lobos cuyos trajes de cordero obran el espejismo de ser sus elegidos benefactores.

Por suerte no comparto tal aseveración, sería como renunciar a la esperanza, claro que desde luego encierra un a mi entender sabio mensaje, y es que es hora de relegar la estupidez que como el polvo se va depositando sobre nosotros con el paso del tiempo, con el incesante bombardeo de mensajes, incentivos y correctivos que a diario recibimos, es hora de respetar los colores, el negro del luto por nuestros muertos, el del arcoíris de la alegría y el de la libertad de reconocer lo bueno y lo malo de cada cosa, sin aceptar el todo o nada, el conmigo o contra mí, pues sólo así el árbol nos permitirá ver el bosque, donde el enemigo no es nuestro vecino sino que quien supuestamente nos rige, sirve y protege, resulta es el leñador, que elegimos bajo un extraño encantamiento, porque no, no podemos ser estúpidos, al menos no tanto.

Pero es ya hora de ir terminando, pues por mucho tiempo que pueda conferir el confinamiento al lector tampoco es mi intención torturarle con tan extenso desahogo; y bueno, si alguien llegó leyendo hasta aquí, probablemente habiéndome ya llamado de todo, o quizá en algún caso y por algún motivo insospechado animé a unirse a la reflexión, a la crítica como medio de evolucionar, y por distinta que sus conclusiones puedan ser de las propias. En cualquier caso creo que no debo privar de completar esto con las mías.

Conclusiones

En democracia, donde mentir tiene premio, donde la mayoría manda y hace verdad esa mentira, la manipulación es la norma, y el ciudadano, como cualquier fanático de cualquier facción, repetirá que no hay muertos, sólo víctimas de las circunstancias.

Ahora cada cual que lo ignore a voluntad, que el vecino del 5º se cargó a cuatro personas en un ataque de ira, y la del 2º a sus tres maridos por celos y ninguno está en la cárcel, por qué habrían de acusar de asesinato el del primero que no se cargó más que el resto, o tal vez sí, pero seguro que por circunstancias o mala suerte, nada más.

Nos han dicho que el coche estaba preparado, que tenía frenos, no, que tenía los mejores frenos del mercado, nos han metido en él y nos han cerrado con llave. Muchos han tenido que acabar comprobando que los frenos no funcionaban bien pero pudieron salvarse y podrán salir de esas jaulas envenenadas, otros en menor número pero no pocos les toco circular por esa vía cuesta abajo que acaba en el mar, demasiado tarde para entender que su vida pendía de una mentira, la agonía de la asfixia será su final, descubriendo bajo el agua la ausencia de suficientes socorrista para tanta víctima. El resto sigue circulando, sin frenos, sin saber si girar en el siguiente cruce será la última cosa que haga en este mundo por lleno de vida que esté e ilusiones, proyectos y sueños que porte en el maletero y vidas que le acompañen.

¿Y por qué sigo aceptando este juego, por qué lo aceptamos sin más? Pudo ser la forma de viajar cuando fue necesario, pero ahora sabemos que nos engañaron, que este no era el destino ni el destino se construye con mentiras mortales. No podemos esperar a que no haya más ahogados cuando en el mar no quepan ya más cuerpos de nuestros paisanos.

Algo hay que hacer, alguien tiene que salir de su coche de policía, de dignidad, de valentía y justicia, enviar al mentiroso homicida y sus mecánicos al averno y hacer lo que desde el principio debió hacerse, optar por el médico y no por el curandero, por el sabio y no por el charlatán, por el conocimiento y no por las ideologías.

Ciertamente es el agua la que ahoga y el virus quien mata, pero cuando se le niega a alguien un respirador que necesita para sobrevivir, cuando se expone a alguien a ese virus sin los medios de protección apropiados, cuando no se protege a los más vulnerables, alguna ayuda o cómplices tiene el virus para consumar la matanza.

Cuando además no se cumple con el deber de protección de la salud estándose preparados para ello alguna ayuda se le está prestando al virus y supone algo más que simple dejación de funciones y deberes.

Cuando se miente y no sólo no se está preparado sino que no se hace nada por estarlo hasta que el virus hace agitar la guadaña a diestro y siniestro, alguna ayuda se le ha dado.

Es la masacre de un ataque biológico al que se nos ha expuesto sin la necesaria defensa, sin estar preparados en los aspectos más triviales y sencillos, y mucho menos con los medios que en ningún caso están en manos de los particulares sino que es responsabilidad exigible de las instituciones y servicios que sufragan con sus siempre crecientes impuestos a cambio de siempre menguantes contrapartidas.

La mentira es en estos casos perversa y ruin, pues no sólo conculca información sino que compra la confianza e impide la opción personal de legítima autoprotección, de prepararse autónomamente, de tomar medidas, de ejercer la voluntad en libertad acorde a los derechos que nos asisten, si alguna vez fueron reales.

Y si se ha ayudado por acción u omisión, con el agravante de la mentira, si se han cometido imprudencias con resultado de pérdidas de vidas humanas, de homicidios, muchos homicidios, en un holocausto que cuanta las víctimas por decenas de miles, la responsabilidad es penal.

Aún pueden estos gobernantes hacer verdad la mentira que a tantos en nuestros pueblos y ciudades, en nuestra tierra llevó a la muerte, volvedlo a pronunciar, interiorizadlo: “Estamos preparados… para pagar por los crímenes cometidos, asumir las consecuencias, arrepentirnos, pedir perdón y propugnar bien alto el último discurso, el de que el holocausto no puede quedar jamás impune”.

La oportunidad sigue ahí, ¿Dónde están los poderes y los poderosos cuando se les necesita?, ¿Acaso también olvidaron a quién se deben?, ¿Dónde está la justicia, dónde los jueces?, ¿Dónde está el jefe del Estado, dónde nuestro rey? Si alguna tranquilidad daba la monarquía en todo esto era la de saber que no era el mayor jerarca un político de turno más, un presidente de república a sueldo de unas siglas privadas. Se echa de menos sin duda, y sé que para muchos es toda una decepción si la jefatura del Estado sigue consintiendo y contemplando el panorama como un espectador más.

¡Hagan algo!  Esto ha llegado demasiado lejos, pero aún es posible un mundo mejor, o al menos en el que la justicia no sea selectiva o quede sólo para encarcelar tramposos en juegos de pelota.

  • Sábado 25 de Marzo de 2020: 22.902* muertos. Descansen en paz.

(*) Fuente: Wikipedia. 22.524 según web del Ministerio de Sanidad.

Transcurre el tiempo tras estas líneas, ahora son tuyos los renglones a escribir, tan espinosos o confortables como reclame tu espíritu, libre o incautado, pues al fin y al cabo pueden ser las cadenas el mejor abrigo en mitad de la nada, de aquella más terrible, la que emana del interior.

Ojalá y a diferencia de la obra cuyo título se evoca, lo anunciado jamás se cumpla.

Jose Muñoz.

Notas:

  • Este ensayo es la opinión de quien lo escribe en ejercicio de su libertad de expresión, como si de pensamientos en voz alta desde el confinamiento se tratase. Pretender buscarle otro sentido o cualquier interpretación de aspectos profesionales ya sean de tipo jurídico, matemático, publicitario o de cualquier otro sería improcedente y equivocado.
  • La imagen que acompaña al texto refleja la visión de su autor en relación a la situación que vivimos, de forma simbólica y constituyendo únicamente una expresión artística y personal.
  • No está en mi ánimo siquiera aproximarme a nada más que al libre pensamiento, al pensamiento crítico independiente y nacido de la reflexión individual, sin que ello sea óbice para invitar a toda persona que encuentre la necesaria libertad mental en sí a que haga asimismo su propio acto de reflexión interior.

Aclaración:

Cada cual es libre de interpretar las palabras desde su propia subjetividad y ánimo; sin embargo se ha procurado en esta redacción se ajusten en general a las acepciones recogidas en el diccionario de la Real Academia Española, reseñándose a continuación explícitamente algunas de ellas.

  • Holocausto: “Gran matanza de seres humanos.
  • Matanza: “Acción y efecto de matar.
  • Masacre: “Matanza de personas, por lo general indefensas, producida por ataque armado o causa parecida.
  • Crimen: “Acción indebida o reprensible.
  • Estado: “Forma de organización política, dotada de poder soberano e independiente, que integra la población de un territorio.
Jose Muñoz: Tal vez tu vecino
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