Creer para tener

Ha finalizado el mes en el que mayor número de comuniones se celebran. Los niños y niñas participan por primera vez  en el sacramento de la Eucaristía recibiendo el “cuerpo” y la “sangre” de Jesucristo. ¿Pero qué aprenden los niños en una celebración como ésta? Decidí preguntar a algunos de los protagonistas de esta ceremonia por qué la habían hecho y qué habían aprendido en un día tan especial para ellos.

Las palabras más repetidas fueron: “tablet”, “consola”, “ordenador” y un sinfín de regalos que lejos de sorprenderme, me preocupó.

Creamos o no en Dios, en Jesucristo, todos conocemos su historia, su humildad, sus frases que resumían su forma de vida y la forma en que tenía de enseñar a los demás a vivir “Hay más dicha en dar que en recibir” decía. Entonces, ¿qué es lo que enseñan durante dos años en la Iglesia Católica mientras se prepara al niño para este acto de Fe? ¿Qué es lo que los padres quieren que sus hijos aprendan tras esta Primera Comunión?

Nos quejamos de la gente creyente que entrega dinero a esta Institución Católica mientras vuelve la cara cuando se encuentra a un hombre sin techo por la calle, pero muchos de nosotros enseñamos a nuestros hijos que nuestra religión se basa en recibir regalos, regalos innecesarios y que en muchas ocasiones rompen parte de su infancia, pues cada vez son más los que por jugar con un móvil 4G se olvidan de lo que se puede hacer con un balón en un parque.

La religión cada vez tiene peor fama, pero no por lo que en realidad es, reitero que el representante del catolicismo es un hombre que se desvivía por los demás, sino porque cada vez se cree más que una Iglesia es un puente para conseguir algo material para sí mismo.

¿Qué sucedería si en el día de su Comunión enseñáramos a los niños a entregar a los más necesitados todo el dinero recibido? ¿Cuántos niños querrían hacerla? Y aquellos que lo hicieran ¿qué lección aprenderían?

Vemos a Vírgenes con coronas con diamantes y mantos bordados con hilo de oro, a los mayores representantes viviendo como reyes, y enseñamos a los más pequeños que el significado de la Iglesia es pensar en uno mismo. Nos da igual la Fe y los valores que ellos puedan aprender, solo el traje más caro, el restaurante más elegante y los últimos aparatos tecnológicos que los centros comerciales más grandes puedan tener.

¿Queréis que vuestros hijos aprendan  los verdaderos valores que tiene una religión sea ésta cual sea? Enseñadles a ayudar a los demás, a pensar en los demás y a esforzarse por conseguir lo que ellos quieren. Los niños cambiarán su forma de ver el mundo, y el mundo cambiará por la forma de actuar de aquellos que son el futuro.

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