Cazadores cazados

Todos los que amamos de verdad a los animales, estamos hartos y asqueados de ver cómo repetidamente cazan a algún individu@ con claras tendencias sàdicas haciéndose la foto de la estupidez suprema con sonrisa de hiena loca, “orgullos@” sobre el cadáver de un inocente ser vivo que le pusieron delante para que no fallara el tiro.

Da mucho asco que existan sujetos que, en vez de aprender de los animales, los asesinen.

Síntoma inequívoco de su cortedad mental y de su nula empatía con todo lo que le rodea, incluídos otros humanos.

Pagan cuantiosas sumas de dinero sólo para reafirmar su ego perverso y su infinita inseguridad personal.

Plenos de incultura.

Siempre criminales ante el más débil y “valientes” frente al indefenso; habría que observar de cerca cómo son sus relaciones personales con los seres inermes que se encuentren en su camino.

El yo no se improvisa, todo lo que hacemos, lo hacemos en todos los sitios igual.

Vivimos proyectando nuestro microcosmos.

No hay compartimentos estancos para los valores ni para la conducta.

Por tanto, quien tiene la gran minusvalía de carecer de empatía en un terreno, la tiene en todos los demás, aunque en algunos sitios lo disimule mejor.

Este desgraciado antropocentrismo megalómano, está destruyendo la naturaleza y a continuación la humanidad.

¿Quiénes se creen que son?

Nada más que otra especie de este planeta, eso sí, la más depredadora y estúpida de todas.

Tan torpe que destruye su propio hábitat.

¿Se puede ser más zoquete?

El que ríe frente al dolor y el sufrimiento de otro ser vivo, no merece ni su propia vida.

Está sobrando, es innecesario y perjudicial.

Los que no valoran ni ayudan al más débil, deberían extinguirse, como lo hicieron antepasados nuestros, para mejorar la especie.

Catetos emocionales.

Eslabones perdidos en la cadena evolutiva.

¿Evolutiva?

¿Hacia dónde?

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