Amarillofobia y pitadas

El amarillo, que encima es mi color favorito en combinación con el gris y negro, resulta que ha convertido en un símbolo político, adorado y odiado a partes iguales.

El problema es cuando se lleva al esperpento, y de eso, en nuestro país sabemos mucho, como bien indicaba Ramón María del Valle -Inclán.

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