A dios lo que es de dios
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El arzobispo de Granada, Javier Martínez, dijo en 2011 “Si una mujer aborta, da a los varones la licencia absoluta, sin límites, de abusar de su cuerpo”. Luego nos preguntamos el porqué ciertos magistrados frente a grupos como las “manadas”, entienden que las víctimas son las culpables de las violaciones y los abusos. Este personaje también comparó el aborto con el holocausto y dijo que “los nazis no eran tan repugnantes”. Martínez ha pasado su carrera envuelto en escándalos de todo tipo. Se sentó en el banquillo, acusado de coacciones y amenazas, pero fue absuelto porque los presuntos delitos habían prescrito. Su diócesis publicó un libro titulado “Cásate y sé sumisa”. Sigue en su puesto. Por su parte, el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, ha recordado hace pocos domingos que “el primer Estado del mundo en legalizar la eutanasia fue la Alemania nazi en septiembre de 1939”.  Una práctica que, luego, “se convirtió en un recurso bélico” para “deshacerse de las personas consideradas como un lastre improductivo”. Este personaje expone esa idea en un artículo de opinión, “Eutanasia o suicidio asistido”, remitido a los medios de comunicación. El “apóstol del dolor”, procuraba cuestionar la  aprobación en el Congreso de los Diputados de la proposición de ley que pide una reforma del Código Penal para despenalizar la eutanasia y la ayuda al suicidio. En cualquier caso, el gobierno atenderá ya a la voluntad personal de una muerte digna o al cumplimiento del Testamento Vital.

En cuanto a los abusos sexuales, que se siguen descubriendo a lo largo y ancho del mudo católico, sólo en Roma, cada año llegan unos 3.000, que se agolpan en cajas en la sede de la Congregación para la Doctrina de la Fe. La reforma de la Curia del Papa Francisco, que pretendía dotar de un personal propio a la Comisión Antiabusos, organismo creado por Bergoglio, no demuestra avances significativos. Es que actualmente muchas víctimas no siguen reprimiendo las denuncias. En España, esta tierra de espantos y silencios eclesiales, a finales de los años 80 F.J.L sufrió abusos durante meses por parte de José Manuel Ramos Gordon. Eso fue en el seminario de La Bañeza. Luego de publicarse el “caso  Romanones”, es decir, la mayor trama de abusos a menores en la Iglesia española, cerrada en falso por la Justicia y culminada con la vuelta a sus funciones de los tres sacerdotes suspendidos “a divinis” por Roma, F.J.L consiguió hacer llegar al Papa Francisco su historia.

El Papa Bergoglio, que acaba de sugerir que los hijos homosexuales se traten con un psiquiatra, ordenó al obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez, reabrir la investigación. Es de reconocer, que se trató del primer caso de abusos a menores en la Iglesia española que fue reabierto, todo gracias a la tenacidad de esta víctima. Apenas varias decenas de casos han llegado a los juzgados, apenas una docena de sacerdotes han sido condenados por pederastia en España. Sin embargo, a juzgar por las voces que empiezan a surgir, todo parece indicar la existencia de una “conspiración de silencio” para proseguir silenciando esta barbaridad. Granada, Gaztelueta, Astorga, Córdoba, Vigo… parecen ser sólo la punta del iceberg. Otra frase para una denuncia fue que “Hay menores que desean el abuso e incluso te provocan”, según el Obispo de Tenerife. Esta aberrante frase fue pronunciada en 2007 por el obispo de Tenerife, Bernando Álvarez, en el diario La Opinión. Álvarez también comparó la homosexualidad con los abusos y llamó “enfermos” a los gays. Sigue en el cargo.

En relación a la Iglesia y Franco, el Vaticano nunca retiró la condecoración que entregó al dictador por sus “servicios” a la Iglesia. A finales de 1953, la Santa Sede incluyó al dictador en la restringida Suprema Orden de Cristo. La Fundación Franco se aferra ahora a aquella distinción, que sigue aún vigente, para tratar de frenar la exhumación de sus restos del Valle de los Caídos.

A dios lo que es de dios
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Es evidente que la Iglesia Católica se sigue sintiendo en deuda con el franquismo. Lo que ocurre es que, a la vez, confirma su complicidad con sus atrocidades. En 2014, el obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Plá, conocido entre otras cosas por oficiar una misa con una bandera franquista. Fue denunciado por el colectivo feminista ‘Tren de la libertad’, por afirmar que el aborto es como “los trenes de Auschwtz”, en referencia al tren feminista. La justicia, esta magistratura de la que disfrutamos, no consideró injuriosas sus palabras. Sigue impartiendo doctrina desde su obispado.

El cardenal arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, en relación a los robos de bebés que se llevaron a cabo bajo el amparo de la Iglesia desde las profundidades del franquismo, sostuvo que para juzgar el robo de bebés “hay que hacerlo con criterios de aquel tiempo”. Aquella fue una aberrante realidad que tuvo lugar en España durante el franquismo con la colaboración de miembros de la Iglesia. Sistach también lo calificó como “una cosa puntual”. Este sujeto se mantuvo como arzobispo de Barcelona hasta 2015. Ahora es emérito.

Cierto es también que, uno de los rostros más conocidos e influyentes de la Iglesia Católica ha mostrado su absoluto repudio hacia quienes buscan terminar con los honores al dictador. En su última carta pastoral, de julio de 2018, el Cardenal Antonio Cañizares arremete sin piedad contra la “memoria histórica”. Así, a secas. Conocido por sus posiciones ultraconservadoras, el actual Obispo de Valencia y vicepresidente de la Conferencia Episcopal ha aprovechado su último escrito del mes de julio para advertir sobre la apocalíptica situación que, a su criterio, vive el mundo en general y España en particular: “grupos enfrentados”, “naciones en lucha”, “confrontación de religiones”, “familias divididas” y “gentes exiliadas”, sin especificar a quiénes se refería, son, a su criterio, algunas de las características del momento actual.

A esta gente, a través de la educación concertada le mantiene el Estado español fondos para que sostengan estas doctrinas. Estos fondos alientan creencias de este tipo y pueden estar financiando a grupos que atenten contra nuestros valores democráticos.

Entiendo que ha llegado la hora de dar “a Dios lo que es de Dios” y a la Iglesia Católica, y al resto de colectivos con fueros especiales, la exigencia del cumplimiento de las leyes y de las obligaciones fiscales. Reconózcanme que no he entrado en la despojo de las inmatriculaciones.

Para tod@s, sacerdotes, militares y ciudadanos electos, testas coronadas y magistrados incluidos, debe llegar el tiempo de cumplir la ley. De lo contrario estaremos perdidos.

La opinión pública y el marketing político


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