Yo voté Podemos e IU, no Podemos + IU
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La consigna era clara, era el momento histórico, todo estaba preparado para ello y no podría haber sido de otra forma. Era ahora o nunca. Podemos e Izquierda Unida tenían que llevar a cabo una coalición electoral, de otra forma jamás se podría sacar al Partido Popular del gobierno, y también sus políticas.

Sin embargo, a mi parecer, se planteó -o al menos se llevó a la práctica- de manera errónea. Yo no voté Podemos + IU, yo voté Podemos e IU, y cabe hacer un análisis, aunque sea a toro pasado, para entender la diferencia entre ambas opciones.

Los resultados electorales simplemente demuestran lo obvio, una parte del electorado de IU y de Podemos no fue a votar, o no quiso depositar su voto con la papeleta de Unidos Podemos.

Pasemos ahora sí a analizar las dos fuerzas, Podemos e IU:

Izquierda Unida, y también sus votantes, es una formación que se basa en la oposición, es la primera -y hasta hace muy poco la única- izquierda en España, y su labor, tanto en el parlamento como en la calle, ha sido la lucha a favor de las clases populares y la oposición al régimen y gobierno; su punto fuerte es ese, buscar los defectos y errores de sus rivales electorales, y es algo que hacen muy bien. Sus campañas se basan en esto y deberían seguir haciéndolo, es su fuerte.

Es por este motivo, a mi parecer, que su actual nicho de votantes se compone de gente activista, de gente que vota a IU por, precisamente, su historia, y de mucha gente de ideología socialista o comunista.

Pasemos a Podemos, el partido nuevo y de los círculos, ese que por la mayoría de los votantes de IU es de centro o incluso de centro-derecha. Podemos recoge votos de la mayoría social frustrada, de la ilusión, de la gente abstencionista, de las muchas personas descontentas con la actuación del PSOE desde el segundo mandato de Zapatero, y también, aunque en menor medida, de socialistas y anticapitalistas. Todas las campañas de Podemos tienen el mismo punto de partida: ser la fuerza casi olvidada, que no se tiene en cuenta, o que se menosprecia. Tras esto llegan los debates, se genera la ilusión y el resto es simplemente mantener y aumentar esta ilusión sacando con fuerza los elementos de mayor consenso del programa, se trata de recuperar la ilusión, eso ES Podemos. Así son sus campañas y seguramente así lo sean siempre.

Sus votantes, al menos el ala más moderada -que es mayor de lo que se quiere creer-, están mucho más cerca del neoliberalismo que del comunismo, y el mejor reflejo es la demanda popular de no banderas comunistas en los mítines.

Sólo con leer estas líneas debería verse claro por qué la fórmula Podemos + IU, una fórmula en la que, con el tiempo, todo se fundiría en una única coalición política llamada Unidos Podemos (y el ejemplo claro, y también acertado, es En Comú Podem, o, si se quiere, Barcelona En Comú), fue y es un error garrafal. La gran mayoría de votantes de IU ven con mucho recelo a Podemos, y la absorción de IU, esa fuerza histórica por la que se desviven. Lo mismo se puede decir del ala moderada de Podemos, que no quiere saber nada del PCE. Esto se traduce en un goteo constante de votos, y el 26 de junio fue sólo la punta del iceberg. Además, la campaña conjunta de Podemos + IU no es ni una campaña de Podemos, que ilusiona, ni una campaña crítica de IU, y eso desdibuja al electorado de ambas fuerzas.

La confluencia de Podemos e IU debería haber sido más parecida a la que mantienen Podemos y Compromís, y no tanto como En Comú Podem. Campañas separadas -también con actos conjuntos, pero haciendo campañas separadas-, manteniendo la autonomía de ambas fuerzas y su electorado, intentando sumar sin perder lo que ya se tiene; trabajo parlamentario diferente, por mucho que en la mayoría de cuestiones se tengan ideas comunes, la forma de pensar y trabajar es diferente, y el electorado se puede ver reflejado en su actuación parlamentaria -Compromís no comparte grupo con Podemos, y es algo que el electorado de Compromís aprecia-.

Se trata, pues, de una coalición electoral, y punto. Se unen dos fuerzas que comparten muchos puntos ideológicos para mejorar su representación parlamentaria, pero sin perder su esencia.

En resumen, plantear Unidos Podemos como una confluencia que, finalmente, si así se mantiene por mucho tiempo, acabará siendo una coalición política con una única organización fue el mayor error de Podemos y de IU en las últimas elecciones, aunque peor habría sido no haber ido en coalición. La solución pasaba por respetar la autonomía de ambas fuerzas, aprovechándose del sistema electoral, trabajando por separado y en equipo, pero jamás siendo una única fuerza, eso sería mandar más votos a la abstención y, al final, no conseguir modificar nada, dejando de nuevo en el poder al PP.

Daniel Conesa Bernal

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