Y Finalmente Marchamos

Lluvia, mucha lluvia, pero eso no amedrentó a quienes decidimos marchar en Buenos Aires el 18F (18/02/2015).

Por eso todos fuimos prevenidos, la mayoría con paraguas. Paraguas grandes, paraguas chicos, paraguas lindos, paraguas feos, paraguas rotos. También hubo gente sin paraguas aunque protegida de la lluvia con hermosas camperas o impermeables con capucha. Con camperas feas con capucha, con camperas lindas y feas sin capucha. Gente que se protegía con bolsas de nylon. Gente sin protección alguna. Igualmente, la lluvia, nos mojó a todos por igual.

Vi gente con bastón, con muletas, en silla de ruedas. Familias con niños en brazos o en carritos para bebés. Gente joven, gente de edad mediana, gente mayor. Mucha, pero mucha gente. No importa el número, pero he concurrido a otras marchas y nunca vi tanta.

El trayecto Plaza de los Dos Congresos hasta Plaza de Mayo se llenó dos veces. Para totalizar el recorrido, poco más de 1 km, demandaba casi tres horas. También hubo gente que marchó por calles paralelas a Av. de Mayo, es decir, Hipólito Irigoyen y Rivadavia. La mayoría de los comercios de la zona estaban abiertos al público.

Y finalmente ¿Cuál fue el motivo por el que la gente decidió marchar?

¿Homenaje al Fiscal Nisman por entregar la vida haciendo su trabajo? En parte sí.

¿Solidaridad con los familiares en su duelo? En parte sí.

¿Solidaridad con los Fiscales y Magistrados que se sumaron a la convocatoria? En parte sí.

Pero también por el hastío y la saturación de una Argentina dividida, enfrentada. Donde la antinomia amigo/enemigo es diaria y se provoca diariamente desde el Gobierno.

Porque queremos una República que funcione a pleno, con políticos y funcionarios serios, que no roben. Con poderes independientes, con un Sistema Judicial rápido y sin militancia política.

Para que el Parlamento deje de estar oprimido por mayorías temporales y de lugar a debates enriquecedores para sancionar leyes que tengan el consenso de todos los sectores.

Para que la corrupción gubernamental y privada se reduzca a niveles mínimos.

Para que cumplir con la ley, produzca algún beneficio y para que los que no la cumplen, purguen sus condenas hasta el final, sin reducciones.

Para que se entienda que la cancha no la marca nadie. La cancha ya está marcada por la Constitución Nacional.

No hubo banderas, no hubo cánticos partidarios. Cada tanto un aplauso generalizado.

Un grito en común: “Argentina, Argentina”. Se entonó varias veces el Himno Nacional y sobre el final un estruendoso “Nunca Más, Nunca Más”.

No hubo, no hay ni habrá Golpe de Estado. Una mentira lamentable del Gobierno para descalificar el reclamo. Lo normal, descalificar a quien piensa diferente.

Así y por todo eso marchamos y volveremos a hacerlo cuantas veces sea necesario hasta que con nuestro voto logremos modificar esta cadena de desaciertos y encontremos el camino para recuperar Nuestra Argentina, lo que lamentablemente nos demandará dos o tres generaciones.

1 Comentario

  1. Ultimamente, uno va pensando con mayor frecuencia en la necesidad de plantearnos la democracia representativa… Un saludo y toda la solidaridad posible desde una España que está agujereada como un queso de Gruyere de corrupción.

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