Votar por votar
Fuente: http://www.elconfidencial.com/

De hoy en quince días a estas horas estaremos echando pestes unos contra otros porque no comprenderemos el sentido del voto de los que no eligieron la misma papeleta que la nuestra. Se reproducirán los resultados del 20 de diciembre o ganarán escaños quienes no podrán formar gobierno, y será un ir a votar por votar con algo de desesperación.

Tenemos doce días para pensar sobre el futuro inmediato y cuatro grandes opciones que juegan en la mesa principal. Hoy a la noche veremos sus cabezas de lista intentando no cometer errores, porque ese parece ser el principal objetivo de cada uno de los líderes en este tipo de debates televisivos.

Pasamos de dos lideratos planos, malos a rabiar, aburridos, que eran Zapatero y Rajoy, a un Pablo Iglesias y un Albert Rivera que compiten entre sí y ganan adeptos no por sus ideologías sino porque tienen carisma y facilidad de palabra. A un lado nos queda la joya de la corona, que es Pedro Sánchez: “Que nadie venda la piel de los socialistas antes de cazarlos”, dijo Susana Díaz, la guardiana de la esencia de la casa. ¡Ay, si no fuera por el erróneo planteamiento del relevo! Qué buen resultado podrían dar cuando van de la mano, y que fracaso cuando los vemos a la greña. Porque a nadie le interesa lo que dicen cuando hablan de cosas domésticas.

Se dice que Unidos Podemos ya no aspiran al sorpasso al PSOE sino a ganar al PP, que aunque no gobiernen ahora lo harán dentro de dos o tres años. Veremos cómo digiere el electorado ese “subidón” de Iglesias y Garzón unidos. Veremos si los trabajadores votan a esa coalición que se quiere comer a toda la izquierda o si votan al partido tradicional que los representa, al PSOE.

Votar por votar, a ver lo que sale. Votar a los míos de siempre porque los demás no me convencen y están enredando. Votar contra la corrupción porque los dos de siempre merecen una goleada y eliminación. Votar a este líder nuevo que parece imparable y no tengo nada que perder. Votar a este chico joven y dinámico de Barcelona que nos trae una “operación Roca” ilusionante y que está dispuesto a colaborar en la formación de un gobierno estable.

La crisis económica ha traído cambios y nuevos líderes, pero las ideologías no se cambian de la noche a la mañana. La gente tiene valores aprendidos. La socialdemocracia tiene unos valores y unos principios. Los partidos liberales o conservadores tienen otros. Y dependerá de cómo se definan los nuevos para que perduren en el futuro ante el electorado. Eso está por ver.

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