Vivimos en un mundo con superpoblación de famosos
Fuente: https://www.youtube.com

¿Habéis pensado alguna vez la cantidad de famosos que hay en el mundo en el que vivimos? Hay gente que es famosa por razones que cuestan de creer, desde jugar a videojuegos hasta enseñar idiomas online o explicar recetas de cocina en internet, hablo de que son famosos al nivel de tener un club de fans y admiradores. En Corea del Sur incluso hay gente que es famosa por comer delante de una webcam. Quizá esto suene hoy en día más o menos familiar y normal, pero hace unas décadas, para ser famoso había que ser cantante, actor o deportista, y no era nada fácil para la inmensa mayoría. Las “leyendas” de la cultura pop eclipsaban a todo el mundo, y no es que hoy no lo hagan (los Beatles simplemente han ido sustituidos por Justin Bieber) sino que a diferencia de antes hay todo un espectro de famosos entre ellos y la gente anónima.

Recuerdo que cuando Gran Hermano empezó a emitirse en España, alguien frivolizó al respecto haciendo un chiste que decía que “hay tantos famosos que los famosos se empezarán a convertir en anónimos de nuevo” haciendo referencia a los concursantes de la casa. Más de una década después el número de famosos se ha disparado hasta niveles que ni se podían imaginar en otros tiempos. La inmensa multitud de canales de televisión digital, la imparable multiplicación de películas, series y demás ocio electrónico y sobre todo internet, ha dado como consecuencia inevitable una superpoblación de famosos. Vivimos en la época en la que más famosos hay y, aunque no lo creas, hay una altísima probabilidad de que tu vecino, tu compañero de trabajo, tu profesor o tu primo que sólo ves en navidad tenga una pequeña legión de fans incondicionales esperando sus vídeos, posts, escritos, o canciones de producción semi-profesional. De hecho, estoy seguro de haber conocido a mucha gente famosa sin saber ni entonces ni ahora que lo eran.

Evidentemente el motivo de esto es la evolución tecnológica aplicada a los medios de comunicación y la digitalización, y en este fenómeno en particular la llegada de internet. Hoy en día es más fácil que nunca acercarse a un nicho de mercado reducido ya que las barreras en ese sentido se han roto. Por ejemplo, hay video bloggers en países extranjeros que cuentan su experiencia y sus vivencias (no lejos de las de cualquier persona normal) en YouTube y son seguidos por muchísima gente. De estos destacaría a los bloggers de habla hispana en Japón, que me sorprenden al ver como cada vez son más y siempre tienen público para sus vídeos, y no es escaso.

Pero no sólo eso, sino que el concepto de fama está mutando, antes quien se hacía famoso lo era siempre en mayor o menor grado, hoy puedes convertirte en famoso de un día para otro gracias a un vídeo, un tuit o un comentario, como pasó con el chaval que tuvo el sueño premonitorio sobre el Papa (ver aquí). Hoy puedo ser anónimo, mañana convertirme en famoso de golpe y pasado volver a ser anónimo. Jamás ha sido tan fácil no sólo ser famoso sino dejar de serlo.

Por supuesto y como ya he dicho la respuesta a esto está, como siempre, en la tecnología, de hecho el mero concepto de fama tal cual lo conocemos es producto exclusivo de la tecnología. Antes los famosos eran los sacerdotes, los nobles, los reyes o los escribas, pero era imposible que un juglar estuviera a su nivel, ni qué decir de un bufón. Y la tecnología ha seguido evolucionando hasta ofrecer más, más contenido, más variado y más tiempo, y por supuesto a través de más medios.

Al principio había que ir al cine a verlo todo, luego llegó la televisión, después de eso las casas se llenaron de pequeñas (y no tan pequeñas) pantallas, y el último paso ha sido el hecho de poder ver un vídeo en el teléfono móvil literalmente en cualquier lugar. La tecnología ha hecho que sea más fácil acceder al ocio, que por otra parte cada vez ocupa mayor tiempo. Diría que vamos al mundo del ocio pero en verdad creo que ya vivimos en él, por mucho que nos quejemos del trabajo, la productividad no hace más que aumentar y las horas de trabajo necesarias disminuir. Algunos dicen que seremos sustituidos por robots y mientras tanto los adultos se dedican a consumir ocio. Que cada vez haya más rostros conocidos es la consecuencia inevitable de eso.

Cada vez hay más famosos , y lo raro es que no hayan muchos más, qué razón tenía Andy Warhol cuando decía que en el futuro todo el mundo tendrá derecho a sus 15 minutos de fama.

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