Vilnius, llama de creatividad y empuje

Lo primero que llama la atención de la capital de Lituania son sus muestras de creatividad, patentes a través de los numerosos y originales graffiti,  y su finísimo sentido del humor.

Vilnius, llama de creatividad y empuje

Vilnius, llama de creatividad y empuje

Cuando se erigió este monumento a Gediminas, en la Plaza de la Catedral, se conjeturó acerca de su representación:

-El duque anda sonámbulo

-El duque se ha quedado ciego

-Es un samurai.

Los jóvenes se sentaban en la base del monumento; en poco tiempo, se corrió la voz de que parte del material provenía de Ucrania, y era radioactivo. Un periódico aventuró que si los chicos seguían sentándose a los pies del duque, acabarían teniendo problemas de fertilidad.

Finalmente, un estudio concluyó que, efectivamente, parte del material emitía una mínima radioactividad; pero que para que afectase a un ser humano tendría que estar sentado en ese lugar más de 40 años seguidos…

Vilnius, llama de creatividad y empuje

Un sueño en los bosques del valle de Šventaragis, en las cercanías de los ríos Vilnia y Neris, fue el origen de Vilnius: el sueño de un duque, Gediminas, con un “lobo de hierro” que aullaba como cien lobos, como manadas.

Significaba la construcción de un castillo y una ciudad: los aullidos la auguraban invencible y legendaria.

El relato es hermoso y original. Las transcripciones que se conservan de las cartas en latín (fechadas entre 1323 y 1324), dirigidas al Papa Juan XXII y a diversas ciudades alemanas del entonces Sacro Imperio Romano, revelan una realidad menos idílica.

Lituania fue la última región de Europa en ser cristianizada, muy tarde, a finales del siglo XIV. Gediminas mantenía cultos paganos, amparándose en la brutalidad de los cristianos Caballeros Teutones (orden militar creada en Acre, alrededor del año 1190), para retrasar su propia conversión y obediencia al Papa.

Le parecía que hombres que cometían todo tipo de crímenes y abusos en su país, incluida la destrucción de iglesias y ruptura de los tratados de paz, no se comportaban de manera coherente con el credo cristiano.

Vilnius, llama de creatividad y empuje

Tras la caída del Reino de Jerusalén, la Orden se había trasladado a Venecia. Muchos caballeros de la Orden, procedentes de países del oeste de Europa, como Inglaterra y Francia, se congregaron en  Prusia para participar en campañas contra el Gran Ducado de Lituania.

En su carta de 25 de enero de 1323 a las ciudades de Lübeck, Sund, Bremen, Magdeburgo, Colonia y otras, Gediminas califica su Ducado como tolerante con los cristianos y otras confesiones, independientemente de la pervivencia de creencias paganas; invitando a caballeros, mercaderes, médicos, herreros, escuderos, artesanos, zapateros, molineros… a vivir en el Gran Ducado de Lituania, trabajando y practicando su fe sin restricciones, y prometiendo exenciones de impuestos, por diez años en el caso de los campesinos:

“Abrimos nuestra tierra, soberanía y reino a toda persona de buena voluntad.”

Vilnius, llama de creatividad y empuje

Vilnius ya existía antes del reinado de Gediminas; pero esta carta es la primera fuente escrita en la que es mencionada, y además como capital del Ducado, por lo que 1323 se considera oficialmente el año de su fundación.

En esta y otras cartas, insistía en sus suspicacias respecto al Cristianismo, debido a los crímenes de los Caballeros Teutones, aunque declaraba su intención de ser bautizado.

Vilnius, llama de creatividad y empuje

Merece la pena buscar a los autores de estas obras de la calle y la ciudad, porque detrás hay magníficas historias, de artistas que tratan de aprehender con una imagen, y a veces con alguna frase o palabra, una inquietud, una reflexión que golpea con su hondura y precisión.

 

Hay muchas páginas en Internet dedicadas a los graffiti de Vilnius.

Gediminas, en su carta de 1323, también se dirige  “a las generaciones futuras”.

De algún modo, aun con edificios extraordinarios ennegrecidos por la 2ª Guerra Mundial, o la imposibilidad de recursos para restaurar este patrimonio; de su larga oscuridad en invierno, o la climatología; Vilnius, recorrer su empedrados medievales y su modernidad, cala, y los viajeros de a pie regresamos con “el lobo de hierro” dentro, su boca abierta emitiendo un aullido que sólo nosotros oímos.

El aullido del arte y de la vida.

 

 

Esther González.

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