Viajar está sobrevalorado

Si preguntas a una persona al azar qué haría si de repente le tocara la lotería, lo más probable es que su respuesta, o al menos una de sus respuestas, sea “viajar”. Curiosamente es un gusto que todo el mundo comparte, como la pasión por el fútbol. Todo el mundo parece estar de acuerdo con que viajar es bueno, provechoso, rico, alimenta tu espíritu, etc. Todos tenemos esa idea alojada en el subconsciente, que a veces tomamos como nuestra aunque no lo es. ¿En qué momento de tu vida decidiste que viajar es bueno y por qué?

El hecho de viajar está tan mitificado en nuestra sociedad que diría que se ha convertido en un lujo de masas, como tener un coche, por ejemplo. Lo cierto es que esto es relativamente nuevo, y en épocas pasadas el ser humano sólo se desplazaba cuando las circunstancias lo forzaban a ello (ya fuera por una guerra, sequía, etc). De hecho, me atrevería a decir que lo más normal, cuando las circunstancias son las idóneas, es el sedentarismo. Y tiene todo el sentido del mundo, un pueblo que puede vivir bien con los recursos de los que dispone no tiene porque consumir las energías que requiere desplazarse a otro lugar, ni hablemos de los peligros. Los pueblos nómadas son más típicos de los desiertos y terrenos donde los recursos son mucho más escasos.

Pero viajar por placer es algo relativamente nuevo, al menos cuando se refiere a la plebe. No dudo que en otras épocas a algún emperador o rey no le gustara irse de vacaciones a algún lado, especialmente si hacía mejor clima, pero no creo que fuera una práctica muy habitual entre los ciudadanos de eras pasadas. En realidad, viajar por placer es como correr para hacer footing, ha pasado de ser una necesidad por supervivencia a ser un lujo.

De hecho, si lo pensáis, ese caracter sedentario del ser humano es lo que ha permitido que las civilizaciones florecieran. Hubiera sido imposible el desarrollo de nuestro mundo como lo conocemos si los antiguos hubieran sido siempre nómadas. Imagináos que un arquitecto que lleva toda la vida trabajando sobre un edificio en Roma de momento se fuera a vivir a otra parte y otro arquitecto (de haberlo en ese momento) tuviera que retomar su trabajo, seguramente hubiera sido un mundo mucho más improductivo. El hecho de que los antiguos trabajaran toda su vida en el mismo lugar es lo que hizo que esos lugares se desarrollasen hasta que el mundo se convirtiera poco a poco en el actual.

Pero entiendo que llegó un momento en que viajar era necesario para conocer el resto del mundo. Si te tocaba nacer en un pueblo de la España profunda hace 100 años, probablemente estabas condenado a ser un ignorante toda tu vida, y aún si nacías en una ciudad quizá no tuvieras acceso a saber cómo era el mundo salvo si te marchabas a viajar. Sin embargo, ya no vivimos en ese mundo.

Hoy es tan fácil saber cómo es un lugar, e incluso conocer su historia, como fácil es dar un click. Internet tiene una ingente cantidad de datos sobre todos los países del mundo y todo lo relativo a ellos, que ni viajando durante décadas, o incluso cientos de años podríamos igualar. Ya no tienes que irte a Vietnam para ver las imágenes de sus paisajes, ni tienes que pisar un país árabe para conocer ese mundo. Todo está al alcance de todos a un precio mínimo (un ordenador o tablet, y conexión a internet). Viajar hoy no sirve para nada práctico, es un lujo, como dije al principio del texto.

De hecho, si quieres saber cómo es un país viajando a él, probablemente acabes por tener una visión muy subjetiva basada en tu propia experiencia, que depende de muchos factores. Sin embargo, hay mucha gente en muchos países diferentes contando su historia a través de un blog o un canal de YouTube. Ver sus vídeos y leer  sus notas, y luego sacar puntos en común, es mucho más acertado que basarse en una experiencia propia que puede alejarse mucho de la experiencia de otra persona en el mismo país.

En definitiva. No necesitas irte a Dinamarca para saber cómo es la vida allí, sólo necesitas ver muchos vídeos y leer muchas notas de gente que vive allí (locales y extranjeros) para tener una visión mucho más global de la que tendrías después de vivir una experiencia propia. Si viajar para conocer es un gesto humanista (yo dicto), recopilar información para conocer cómo es la vida en un lugar es un estudio más aproximado de la vida en dicho lugar (los datos dictan).

Viajar está sobrevalorado, muy sobrevalorado, y en mi opinión es que porque es una idea que seguimos teniendo dentro, heredada de otras épocas, cuando no podías saber cómo era Francia al menos que fueras a visitarla. Por supuesto, esto está inflado por el Capitalismo, viaja y gasta. Y eso por no hablar del espíritu de clases que sigue teniendo viajar (primera clase, segunda clase, business, turista…). Es uno de los pocos negocios que distinguen a sus clientes entre clases abiertamente.

Abrir un libro o buscar información en el ordenador es mucho más barato, así que es más conveniente que te gastes una cuarta parte de lo que has ganado durante el año en un viaje que te dejará agotado en tus vacaciones. Volver más cansado y más pobre de las vacaciones no tiene nada de enriquecedor.

1 Comentario

  1. Totalmente de acuerdo. Siempre he pensado lo mismo. No digo que viajar sea malo, ya que puede resultar ser una excelente aventura y experiencia, pero hoy en día puedes aprender mucho más sobre otros países y culturas por medio de internet sin necesidad de viajar. Hay demasiadas opciones para hacerlo, y me parece que muchas veces las personas no las utilizan o no saben cómo. También está el acceso a páginas web o aplicaciones que te permiten hablar con personas de otros países, que es otro de los medios donde también he aprendido mucho. Muy buen artículo.

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