Una red de mentiras

Imagina por un momento que todo aquello que percibes a través de los sentidos en unas ocasiones es real y, en otra gran parte, son fruto de lo que te quieren hacer que creas que tienes delante.


Gracias a que tenemos toda esa concentración de información a nuestro alcance, ya sea a través de los medios de comunicación o mediante el uso de la red de redes, también nos vuelve infinitamente más vulnerables


Ahora deja de imaginar porque, realmente, estamos atravesando una etapa en la que la sociedad actual está siendo manipulada de forma constante por diversas fuentes y con diferentes fines. Se supone que vivimos en la era de la información y que las últimas generaciones tenemos al alcance de nuestra mano un sinfín de fuentes de donde extraer todos los datos que necesitamos para estar al día de lo que pasa a nuestro alrededor y, es cierto, pero con matices.

Gracias a que tenemos toda esa concentración de información a nuestro alcance, ya sea a través de los medios de comunicación o mediante el uso de la red de redes, también nos vuelve infinitamente más vulnerables pues somos carne de cañón para orientar nuestros pensamientos y conductas bajo la dirección de unos pocos.


Hace una semana ha salido a la luz un experimento que realizó Facebook a principios del año 2012.


Aunque es algo que se vive día a día cuando, por ejemplo, de la noche a la mañana encontramos constantemente noticias que desacreditan a algún personaje público como si fuera lo único que sucede en el mundo o, por otro lado, que los acontecimientos que tienen una relevancia importante en el desarrollo y el bienestar de un país se vean cubiertos por una cortina de humo llamada “fútbol”.

Ahora bien, ¿Qué pasaría si todos estos acontecimientos que vemos de puertas para afuera, los sintiéramos de puertas para adentro? ¿No crees que nos puedan manipular de manera individual y sin que lo notemos?… Si crees que no, pregúntale al rey de las redes sociales, Facebook.

Hace una semana ha salido a la luz un experimento que realizó Facebook a principios del año 2012. Este experimento, que el equipo de Facebook ha clasificado como “psicológico”, en teoría, se usó para hacer un estudio con el fin de saber si las emociones son algo que se contagian como si de un resfriado se tratara.


una empresa del calibre de Facebook con la cantidad ingente de dinero que manejan, el pago de las posibles denuncias de 700 mil personas es equiparable a una limosna


La cuestión no es qué finalidad tenía o no el estudio, lo preocupante es que para llevarlo a cabo, sin ningún tipo de permiso (más allá que el de ser el dueño de Facebook) y, por supuesto, sin ningún tipo de moral, manipularon la sección de “noticias recientes” de las cuentas de, aproximadamente, unos 700 mil usuarios a los que se les inyectó en esta sección supuestos post negativos para unos y positivos para otros. Lógicamente, está actuación provocó en algunos casos algún tipo de reacción en cadena que es lo que el estudio trataba de comprobar.

El caso es que en ese momento 700 mil personas tomaron por reales lo que sus ojos leían en esos momentos, si a esa receta le añadimos intereses comerciales o políticos, el resultado es que nos convertimos en un rebaño de ovejas fáciles de llevar.

Todo esto, sin mencionar, que la política de privacidad y la protección de datos en esos momentos fue algo que rompieron sin ningún tipo de miramientos y es que, una empresa del calibre de Facebook con la cantidad ingente de dinero que manejan, el pago de las posibles denuncias de 700 mil personas es equiparable a una limosna, eso teniendo en cuenta que tengas el valor y te embarques en una denuncia contra esta compañía.


en lo que a Facebook respecta, no es el primer caso, ya en 2009 “vendió” los datos privados de los usuarios que hacían clic en los banners que se exponían en la red social a diversas empresas de publicidad.


Y, si aún sigues incrédulo ante como nuestro mundo está diseñado en base a lo que otros quieren, en lo que a Facebook respecta, no es el primer caso, ya en 2009 “vendió” los datos privados de los usuarios que hacían clic en los banners que se exponían en la red social a diversas empresas de publicidad.

En definitiva, como decíamos al principio, tenemos a nuestro alcance mucha información, en realidad, tenemos una sobreexposición de información hasta cuando no la queremos o no la necesitamos, nos entra por los cinco sentidos y, por desgracia, es muy difícil distinguir entre ver la realidad o ver lo que nos dicen que lo es.

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