Una mirada a la observación
Fuente: https://cocolisto.com/

¿Recuerdas los libros de “¿Dónde está Wally?”? En ellos nos ponían delante una imagen, normalmente a doble página, en la que se veía un escenario con un montón de personas en pequeño. Por ejemplo, una playa llena de gente en la que podía haber tranquilamente 200 personajes. La misión consistía en encontrar a Wally, un muñeco con gafas vestido con un traje de bandas rojas y blancas.

Este tipo de juegos ayudan a desarrollar nuestra capacidad de observación. Y cuanto más desarrollada tengas tu capacidad de observación, más fácil te resultará poner tu atención en estímulos que, de otra forma, a tu cerebro le resultarían irrelevantes.

Si tuviéramos que definir la observación, lo haríamos diciendo que es la capacidad de prestar atención a los detalles. Cuando alguien te dice “Me he fijado en que llevas marca de anillo en tu anular derecho, pero no el anillo”, tú seguramente pienses “Qué persona tan observadora”.

Para llegar a ese nivel es necesario entrenar mucho la observación, pero también la capacidad de fragmentación. La fragmentación es una capacidad analítica que permite dividir sin dificultad un todo en sus partes integrantes. Las personas con una capacidad elevada de fragmentación son capaces de ver, en lugar de una silla, cuatro patas, un asiento y un respaldo, e incluso ir más allá y separar mentalmente los subcomponentes del respaldo (una o dos barras verticales, tres bandas horizontales, etc) y los tornillos que unen esas partes. Esto multiplica las posibilidades analíticas y también las creativas, ya que en lugar de encontrar un uso para una silla, podemos encontrar un uso para sus patas, otro uso para su asiento, otro para el respaldo y sus componentes y otro para los tornillos.

La capacidad de fragmentación se puede desarrollar acostumbrando al cerebro a fragmentar mentalmente lo que ve.

Además, la observación, tan ligada a la atención, es una capacidad complementaria estupenda para cuando tenemos que concentrarnos. Si estás concentrado/a en algo y, además, puedes extraer esos detalles que nadie ve, estarás aprovechando mucho mejor la energía que tu cerebro gasta mientras está concentrado. Ni que decir tiene las ventajas que conlleva fijarse en cosas que nadie más detecta.

Por último, la observación está muy ligada a la memoria sensorial, y la memoria sensorial está ligada a su vez a la lectura rápida. ¿Quieres saber cómo? En este vídeo está la respuesta:

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