Una dignidad esporádica, una esperanza

Es una lástima. Una pena. Un auténtico drama que en este país la dignidad y la esperanza sean algo muy difícil de encontrar. Un país plagado de mangantes, gente de poca monta amasando auténticas fortunas gracias al herario público, ocultando fondos en cuentas creadas en paraísos fiscales o simplemente mangando directamente, introduciendo ese dinero en conceptos totalmente variopintos como pueden ser dietas y diversos ítems para camuflar todo lo que se están llevando.


Si rebuscamos un poco en la hemeroteca, podemos encontrar múltiples casos de corrupción que de momento están ahí estancados.


Mires donde mires, todo está plagado de patriotas que sacan a relucir la bandera, colocan la mano derecha en el pecho en señal inequívoca de un amor al país fingido, o quizá un amor a todo aquello que tiene el país y que puede engrosar la cuenta bancaria.

Gente sin escrúpulos, lista para robar, pero poco inteligente para disimular lo robado, y que al final es cazada cual gacela coja, aunque gracias al entramado de todo el país no reciban su merecido y salgan indemnes de todos sus delitos.

Si rebuscamos un poco en la hemeroteca, podemos encontrar múltiples casos de corrupción que de momento están ahí estancados.

Las tramas son tan extensas, confusas y obtusas, que en la mayoría de ellas hay un número ingente de imputados, pero muy pocos están pagando sus cuentas con la justicia.


es sorprendente y difícil de encontrar a una persona que se arrepienta y que decida empezar a cantar una canción de hielo y fuego.


Así a groso modo, podemos encontrar  casos como Los papeles de Bárcenas, El caso Gürtel, El caso Nóos, El caso Emperador, Caso de ERES fraudulentos, El caso Palma Arena, El caso Baltar, El caso Pokémon, El caso de las ITV, El caso Mercurio, Pallerols, Palau de la música (Catalanes de puño en pecho con declarado amor a su patria), y todavía me dejo un sinfín más. Esto es lo que tenemos en nuestro país.

Es por ello, que después de todo este mini repaso a la geografía mafiosa española, es sorprendente y difícil de encontrar a una persona que se arrepienta y que decida empezar a cantar una canción de hielo y fuego, que deja helados a unos pero calienta a una sociedad ávida de conocer la verdad y de ver a toda esta purria pagando por sus delitos y cumpliendo con la ley, igual que se le exije al ciudadano de a pie qyue haga lo mismo en su día a día.

El señor Marco Antonio Tejeiro Losada ha confesado. Ha decidido presentar un escrito de confesión ante el Juez Castro, por el Caso Nóos. Es curioso, porque este señor me provoca dos sentimientos totalmente enfrentados.

Por un lado la respulsión correspondiente a los personajes de su calaña, que se dedican a estafar y a robar el dinero del ciudadano, pero por otro un mini sentimiento de admiración y de esperanza, por el hecho de pensar que todavía queda gente con un mínimo de dignidad y de conciencia en este país.

Los motivos de su declaración son confusos, y a lo mejor se ha visto tan acorralado, que ha decidido plasmar su testimonio en papel, pero en estos momentos, me da igual, y me alegro.


Habrá gente que recapacitará y que no podrá dormir por la noches, y decidirá sacar a la luz todo lo que sabe. Una dignidad y esperanza que tienen la mayoría de los ciudadanos, menos los que los gobiernan.


Me alegro porque basta ya, porque en este país se necesita esperanza y sobretodo se necesita dignidad. Debe ser una decisión complicada, y sobretodo después de los últimos acontecimientos, en los que el Juez Castro ha tenido las agallas suficientes para imputar a la infanta.

Puede ser que se haya sentido la necesidad de establecer un pacto para salir más indemne de la situación, ya que el contrincante precisamente tiene lazos con la familia real, y es posible que dedujera que gran parte del meollo iba a recaer sobre él. Sea como fuere, este señor ha cantado, y eso es una esperanza.

Una esperanza a la que acogernos los ciudadanos, para pensar e imaginar que un día de estos habrán más sentimientos de dignidad.

Habrá gente que recapacitará y que no podrá dormir por la noches, y decidirá sacar a la luz todo lo que sabe. Una dignidad y esperanza que tienen la mayoría de los ciudadanos, menos los que los gobiernan.

Y una esperanza de que un día esos que no tienen vergüenza, dignidad ni escrúpulos paguen con creces todo el daño que han hecho a esta sociedad, toda la desconfianza que han generado, y todos esos sentimientos de asco que sentimos los ciudadanos de  a pie, purgando sus penas entre rejas y sufriendo el hedor que han provocado en nuestro país.

R.P.M

@Liverdades

Obsesión

Bye Bye, Esperanza Aguirre

Coherencia Marca España

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Rubén P.

Pensar y reflexionar debería ser una obligación en esta sociedad. Creerse todo sin plantearse “por qué” es un error. Vivimos en una constante manipulación, en la que las medias verdades es el pan de cada día. De uno mismo depende creer o crearse.
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