Un proyecto para España

Sí, sé que parece pretencioso el título. Un país de la Unión Europea, que cada vez tiene menos poder de decisión y menos autonomía, que sus bancos fueron rescatados y que, por ello, adeudamos miles de millones de euros; que se bate por mantener unida la estructura territorial y que es un pequeño país sin importancia para tan universal ambición.

Pero todo indica que comenzamos una nueva época histórica. La Transición se ha acabado, la Monarquía no alcanza el aprobado en las encuestas del CIS y la nueva izquierda pide la III República.

Si el período que comenzó con el fin de la dictadura de Franco fue un montaje entre personas influyentes, que nos contaron no solo lo que parecía ocurrir sino también lo que parecía que queríamos que ocurriese. Si las nuevas generaciones quieren una revolución partiendo de los años treinta, porque no se sienten recompensados con el amaño que nos trajo la Transición, entones estamos entrando en una nueva etapa histórica en la que todo va ser nuevo y está por hacer.

No se oculta que hubo un acuerdo entre gentes del establishment para hacer política que pareciera democrática, y se enfurece más a las masas y hace aumentar el populismo. Y si durante la Transición y hasta la crisis bancaria funcionó el pacto, porque la ciudadanía pensaba que había un proyecto de país para España; un proyecto territorial y un proyecto económico y social, ahora ya no lo piensa. Puede que haya llegado el momento de que las nuevas generaciones quieran pasar factura a las caras visibles de esa vieja política.

Entrar o no entrar en la OTAN, merecer ser un miembro del Mercado Común Europeo, tener libertades democráticas y ser respetado como país, eran aspiraciones que formaban parte de un proyecto político, ¿pero cuáles son las aspiraciones actuales? Quizá un salario digno, el pleno empleo, el bienestar social, ¿la unidad territorial?, pero no parecen ser objetivos por los que luchar políticamente. Por eso estamos en crisis de proyecto.

Los partidos emergentes han traído nuevo lenguaje como las puertas giratorias, la pobreza energética el salario de la dignidad y otras, pero parece que el fondo de su contenido estaba ya inventado.

Algún político dijo de otro del mismo partido que no tenía gran conversación cuando tocaba hablar de proyectos para España. El que tenga algo que decir que levante la mano, porque el que acusó tampoco descubrió nada nuevo en las últimas décadas. Hay crisis de proyecto.

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