¿Un mundo sin dinero?

¿Un mundo sin dinero? ¿Sería posible?

En un plano teórico es fácil imaginarlo, puesto que prescindir de un elemento cuya única función es servir de intercambio para la adquisición de un producto o servicio sólo sería difícil en el caso de que no hubiera más modo de llevarlo a cabo que ése, pero por supuesto no es ese el caso. Antes de aparecer el dinero, la humanidad ya intercambiaba de otra manera: a través del trueque.

El dinero, en la función que actualmente tiene, no es más que un artificio creado en un momento histórico concreto (Siglo VII a.C.), en el que se consideró insuficiente el modelo de trueque que estaba en vigor hasta ese momento.

El modelo de trueque tiene su origen en la aparición de las nuevas técnicas agrícolas y ganaderas. Con ellas, el hombre de esa época superó la economía de supervivencia, por medio de la aparición de los excedentes. Éstos, a su vez, permitieron alimentar a otros congéneres que no tenían la necesidad de producir o elaborar directamente esos alimentos, y dedicarse a producir otro tipo de productos, como los derivados de la alfarería.

Es evidente que la sociedad actual, nuestra civilización, no podrá soportar por mucho más tiempo un sistema cuya permanencia provoca los mayores males: pobreza, desigualdad, mafias, corrupción, etc., etc.

La creciente difusión e implantación de la economía colaborativa, la progresiva aparición de las llamadas monedas virtuales, las fuentes de financiación alternativas, como el crowdfunding son sólo algunos síntomas de agotamiento del actual sistema capitalista, tal y como hasta ahora se ha conocido.

Y no es para menos. Voces críticas, que nunca han dejado de aparecer en el ámbito político y sociológico contra las salvajes desigualdades que genera el modelo actual, parecen ahora redoblar la intensidad de sus ataques también desde otros ámbitos, como es el caso del periodista británico Paul Mason, que con su reciente obra POSTCAPITALISMO, HACIA UN NEUVO FUTURO, señala el inicio de un inexorable cambio de ciclo, así como el de la autora hindú Arundhati Roy, con ESPECTROS DEL CAPITALISMO, sonde destaca la razón última por la cual el capitalismo está condenado a su extinción: su falta de alma.

Un sistema cuyo objeto final no es el hombre sino la simple y pura acumulación no puede sobrevivir. Su función de transición entre la era medieval y la tecnológica ha terminado. Su punto de máxima inflexión, la revolución industrial, fue seguramente necesario, pero sus nefastas consecuencias desde luego ya no tienen por qué serlo.

1 Comentario

  1. Saludos desde Guama, Estado Yaracuy, Venezuela.
    Después de más de 30 años de investigaciones, reflexiones y vivencias relacionadas con el tema de convertir al Planeta Tierra en un lugar sostenible, he llegado a la conclusión de que lograr esa meta antes de que acabemos con la humanidad ya sea por la vía de las guerras o por la destrucción de la biosfera, requiere de la transformación radical de algunas de nuestras costumbres más arraigadas en materia de religión, economía, formas de gobierno y libertades. Mi idea inicial consiste en el diseño de una ciudad virtual que reúna las características correspondientes a una sociedad sostenible, la cual sea presentada en forma de maquetas, animaciones o producciones fílmicas, con la finalidad de que sirva de modelo para lograr el cambio de mentalidad que conduzca a las rectificaciones necesarias.
    En vista de que no poseo habilidad alguna en materia de diseño y producción cinematográfica, apelo a la participación en esta propuesta de personas sensibles a este tema que posean habilidades gráficas o capacidad logística para lograr dar vida a esa urbe imaginaria.
    Si estás interesado en conocer sobre esta iniciativa o participar en ella, puedes visitar mi sitio web https://elmundofelizdelfuturo.blogspot.com/ en el cual ya tengo adelantadas algunas ideas respecto a las características físicas y organizativas que pudiera presentar esa ciudad modelo que se pretende construir. Gracias.
    César Emilio Valdivieso París

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